viernes, 19 de abril de 2013

4 entrevistas 4 a Amalia López, editora de sinerrata

Como no veo probable que Amalia López, editora de esta casa, use uno de sus artículos para vincular las entrevistas que la van haciendo, voy a aprovechar yo el hecho de que hoy cojo el testigo del blog para recomendaros la visita a cuatro de ellas.

No se trata de ningún capricho, ya que en ellas Amalia da muchas claves del funcionamiento de la editorial: la elección de trabajar sin DRM, la política de precios, las razones para poner en marcha un proyecto exclusivamente digital, la importancia que le damos a las redes sociales, los planes de futuro, cómo es la relación de sinerrata con sus autores, y otros temas de interés, dependiendo del enfoque de cada una de las entrevistas.

Si queréis acceder a ellas de forma cronológica, la primera de ellas sería la que le hizo Fernando García en su blog Sin Tinta, dentro del diario El País, hecha hace ya más de un año.
Nuestra política de precios se basa en dos pilares: un precio ajustado para el lector y un precio justo para el autor. Creemos que el libro electrónico ha de tener precios más bajos que el libro de papel, y no tanto por el ahorro que pueda suponer el carecer de gastos de impresión y almacenaje, que no es tanto en realidad y además se sustituye por otros distintos, sino porque es evidente que su valor como objeto tangible desaparece.

La siguiente entrevista de esta pequeña selección, (no están todas las que son), es la realizada en el blog de la editorial Ideaspropias, en agosto de 2012.
Nuestra filosofía editorial es simple: queremos ser el puente entre buenos autores (preferiblemente noveles) y grandes lectores que, gracias al libro electrónico, tengan acceso más fácil y económico a deliciosas lecturas. En realidad, no es más que lo que yo misma busco como lectora.

Damos un salto importante en el tiempo, hasta el mes (y año) actual, para recomendaros una entrevista compartida con otros editores de pequeñas editoriales, en la web de la Universidad Rey Juan Carlos; la firma Silvia Bustamante.
Amalia López espera “un futuro editorial más diverso, más rico, con editoriales pequeñas y grandes grupos, con ofertas diferentes para diferentes lectores. En definitiva, que haya sitio y público para ambos modelos”. 

Y por último, una entrevista hecha tan sólo hace dos días, en el blog de bq readers. En este caso he tenido la oportunidad de hacerla yo, así que espero que os interesen tanto las preguntas como las respuestas.
El tema de la mal llamada piratería es ciertamente controvertido, y nosotros desde el principio nos hemos posicionado al otro lado de esa industria que criminaliza a los lectores, utiliza cifras que nadie sabe muy bien de dónde salen y se centra en encontrar soluciones legales y punitivas. Es por eso que nosotros hemos optado por no hacer uso del DRM e intentamos hacer una labor más pedagógica a este respecto.

viernes, 12 de abril de 2013

Libros de cabecera


Está semana comenzó con la triste noticia de la muerte de uno de mis autores favoritos, José Luís Sampedro, al que admiro mucho no solo como escritor sino también como persona.

Uno de los primeros libros “adultos” que pasaron por mis manos fue La sonrisa etrusca, que no no he vuelto a leer desde entonces pero que aún me conmueve con los recuerdos de esa especial relación entre nieto, recién llegado a la vida, y abuelo, ya despidiéndose de ella. Pero fue otra de sus obras, La vieja sirena, la que se instaló en mi mesilla de noche durante años y sufrió relecturas reiteradas durante un periodo de mi vida. En alguno de los traslados debió viajar de allí a una caja y de la caja a la estantería, y otros libros fueron ocupando su lugar al lado de la cama en momentos en que estos tenían un especial sentido para mí.

A raíz de una entrada de Maia L. Blank (futura autora de la casa) en su estupendo blog, volví a recordar los tiempos en que La vieja sirena era una presencia constante en mi cabecera y sentí un impulso irrefrenable de volver a colocarlo allí. El viejo ejemplar de papel amarillento y lomo forzado por haber pasado tantas veces las páginas hizo ayer el viaje de regreso desde la estantería a la mesilla de noche, al mismo tiempo que una recién adquirida copia en formato electrónico pasaba a ser parte de mi biblioteca digital y título permanente en mi lector, que también tiene su sitio en mi cabecera.

Decía Maia en uno de los comentarios de su entrada que ella mantiene los libros en la mesilla de noche (o mesita de luz, como la llama ella gracias a la inmensa riqueza de esta lengua que compartimos) como un recordatorio de la persona que fue y que quiere seguir siendo. Los libros de cabecera, esos que te han marcado de determinada manera y necesitas tener cerca, te permiten volver a un momento de tu vida, cuando los leíste por primera o cuarta vez, y lo que entonces te transmitieron, y a la vez son la llave para conocer cuánto de ti ha cambiado en este tiempo y cuánto sigue vibrando de la misma forma.

viernes, 5 de abril de 2013

Juzgar un libro por la portada


Uno de los momentos que más disfruto en el proceso de edición de un libro es la elección de la cubierta, aunque he de admitir que no está exento de cierto estrés. Sin entrar en aspectos técnicos, y muy importantes en el caso de los libros electrónicos y de los que se ha escrito en foros más especializados, no es fácil encontrar el equilibrio entre la estética adecuada, la imagen acorde a la personalidad de la editorial, el reflejo idóneo de la novela y el criterio del autor (a quien nosotros implicamos tanto como este quiera). Pero si, como es nuestro caso, se cuenta con un excelente profesional del diseño de cubiertas, capaz de capturar el alma de la historia en una sola imagen, el resultado final es simplemente maravilloso.

Todo ello tiene que estar ejecutado bajo una máxima inamovible: es lo primero que el lector va a ver del libro, tiene que capturar su atención, sugerirle que es un buen libro y presentarle lo que va a encontrar dentro.

Esta reflexión surge a raíz de la portada que presenta esta entrada, capturada en una librería del sur de Portugal. Independientemente del criterio estético de cada uno, no puedo dejar de pensar en la quinceañera que comprará ese libro pensando que va leer la historia de una moderna chica de ciudad que encuentra el amor y la libertad en la Provenza francesa y se encuentra con la dramática, y maravillosa, Jane Eyre. ¿Sentirá decepción o deliciosa sorpresa?

Si os gusta el tema, os recomiendo el blog Caustic Cover Critic (en inglés).

viernes, 22 de marzo de 2013

Manuscrito en el tiempo/El retorno de los bardos en las redes sociales

sinerrata hace un gran esfuerzo por estar en las redes sociales; creemos que son un lugar de encuentro con nuestros lectores, y además una forma no intrusiva, haciendo un buen uso de ellas, de acercaros todas las novedades relacionadas con la editorial.

Una de nuestras autoras, Lucía Solaz Frasquet, también usa las redes sociales con acierto. Lucía tiene dos libros publicados con nosotros, y un tercero a punto de ver la luz. El primero, Manuscrito en el tiempo, es el primero de una saga, y El retorno de los bardos, nuestra siguiente novedad, su continuación. 



Lucía mantiene una página en Facebook donde cuenta toda la información relacionada con los libros de la que dispone. Todo lo que publica es interesante, pero en mi opinión su punto fuerte son las imágenes, las fotografías de paisajes escoceses relacionados con el devenir de la historia.

Precisamente por el uso tan "visual" que hace Lucía de las redes sociales me gusta especialmente su trabajo en una red social que le viene como anillo al dedo: Pinterest. Allí maneja un tablero para cada libro, y realmente el resultado es más que interesante, tanto para el lector de los libros, como para el amante de la buena fotografía.

Me parece una forma muy interesante por parte de un autor de usar las redes sociales, ya que Lucía las usa para ofrecer algo más a sus lectores, algo que no estaba contenido en el libro, aunque tiene relación con lo allí narrado.  Un ejemplo a seguir.

viernes, 15 de marzo de 2013

Libros en todo el mundo


Llevo toda la semana en Nueva York y, cuando la lluvia y mi escaso tiempo libre me lo permiten, me estoy dedicando a una de mis actividades favoritas: visitar bibliotecas y librerías.

La crisis del libro también ha llegado aquí de alguna forma, estoy encontrando menos librerías de las que recordaba, por supuesto ya no está Borders y algunas Barnes & Noble han cerrado, pero sigue habiendo una buena oferta y me gusta como ellos mismos se refieren a las pequeñas librerías (en contraposición a las inmensas tiendas de grandes cadenas, que más parecen almacenes) como “europeas”. 

En cualquiera de ellas, lo primero que hago es investigar la mesa de novedades, que es para mí como asomarme a la intimidad de lo que están leyendo en otro país, y luego de dar una vuelta me voy a buscar la sección de libros en español. En el mejor de los casos, me encuentro unas cuatro estanterías, pero lo habitual es que sean solo una o dos, lo que realmente me sorprende en una ciudad donde se escucha español en la calle de forma habitual. Luego pienso en la dificultad que supone enviar libros hasta aquí, en un proceso pesado y costoso que incluye un largo viaje en barco y el paso por aduanas y agentes exportadores, que repercuten también en el precio de un producto ya de por sí más caro en origen que el local, y entiendo la poca variedad.

Este es otro de los problemas que el libro electrónico resuelve de un plumazo: acceso global, inmediato y sin sobrecoste. Libros de todo el mundo, en cualquier idioma, en todo el mundo. Lo que echo de menos, sin embargo, es ese escaparate universal que nos deje encontrarlos con facilidad.

viernes, 8 de marzo de 2013

Revolución digital


Hace unos días, en este mismo blog, escribía una entrada sobre mi interés como editorial digital por mantener la colaboración con las bibliotecas, con el título Evolución digital. Hoy me doy cuenta, tras una muy interesante y constructiva discusión en #ebookspain (inciso: para los que no lo conocéis aún y os interesa el tema, #ebookspain es un espacio de conversación que empezó en Twitter y luego se trasladó a Google+, donde no hay limitación de extensión y se pueden seguir los debates y los temas con facilidad sin necesidad de restringirnos a un horario concreto) sobre el supuesto plan de Amazon de abrir el mercado de la comercialización del contenido digital de segunda mano, de que la palabra “evolución” está mal elegida. 

Parece que nos empeñamos (y aquí entono el mea culpa porque a veces también caigo en este error) en intentar adaptar (o hacer evolucionar) el mundo del libro del papel a la nueva realidad digital, cuando en realidad nuestro esfuerzo debería ir dirigido a establecer un marco totalmente nuevo. Sí, seguimos editando, distribuyendo, vendiendo y leyendo libros, pero en realidad se trata básicamente de contenido, y como tal, la forma de trabajo tradicional de la industria editorial no aplica.

Por ejemplo, enlazando con la discusión en #ebookspain que mencionaba, un mercado de segunda mano de cualquier producto parte de la premisa de que dicho producto pierde calidad con el uso o el tiempo y por tanto se devalúa pero, ¿qué pasa cuando lo que pretende venderse permanece inalterable y, además, no se vende realmente sino que se duplica?

viernes, 1 de marzo de 2013

Pero, ¿en España se lee o no se lee?

  • El 59,1% de los españoles mayores 14 años lee en su tiempo libre y el 47,2% lo hace con una frecuencia diaria y semanal. 
  • El 47,8% de los lectores leen en dos o más lenguas. Se incrementa el número de lectores que leen en las lenguas autonómicas en sus respectivas regiones. 
  • La falta de tiempo sigue siendo la razón principal de los no lectores para explicar su falta de hábito lector. El 29,9% de los no lectores afirma que no le gusta o no le interesa. 
  • El número de lectores de eBooks ya alcanza el 11,7% de los españoles mayores de 14 años y el 13,1% de los menores entre 10 y 13 años.
  • El porcentaje de entrevistados que poseen un eReader alcanza el 9,7%. 
  • El 84,6% de los niños entre 10 y 13 años lee libros en su tiempo libre, de ellos el 77,2 lo hace diaria o semanalmente, porcentaje que se incrementa 2,1 puntos. 
Bueno, este post, lo reconozco, es manipulación por mi parte, porque de las doce conclusiones que han destacado en la Federación de Gremios de Editores de España, como presentación de su Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros de 2012, (es un PDF), yo me he quedado con seis, para ser más exacto con las seis que más me gustan.

¿Qué he descartado? Lo relacionado con el perfil del lector, que básicamente es el de siempre, (mujer joven con estudios), los datos sobre piratería, la información sobre bibliotecas y la información sobre los títulos más leídos, ya que son los que todos vosotros esperáis, aunque en el caso de la literatura infantil y juvenil me llama la atención ver que no son precisamente novedades.

Me he quedado con lo que necesito para sacar dos o tres conclusiones muy sencillas. La primera que se lee, que se lee cada vez más y que quien no lo hace es básicamente por una razón fácilmente entendible: no le da la gana. A esto le sumaría que los niños leen muchísimo, así que el futuro está garantizado, si lo que queremos es lectores. Si lo que buscamos son compradores el debate es diferente, por supuesto.

La segunda conclusión es obvia, también: la literatura digital, con sus diferentes formatos y soportes avanza, como una lluvia fina, pero sin detenerse. Los que tenemos algún tipo de relación con este mundillo tenemos el reto de vender libros, por supuesto, pero, y esto es la mera opinión de quien esto firma, sin olvidar que los libros son para los lectores y que, aunque algunos datos sobre piratería, inflados, no cabe duda por los que manejan el sector, puedan parecer frustrantes, ninguna solución pasa por arremeter contra nuestros futuros compradores. Es difícil, por supuesto, pero es que si no, no sería un reto.