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jueves, 14 de septiembre de 2017

Librerías que abren, librerías que cierran

Si os interesa, y suponemos que sí, el tema de las librerías, visto desde todos los ángulos, os recomiendo encarecidamente seguir a una persona que ya hemos citado aquí, Txetxu Barandiarán, consultor en el sector del libro, que habla muy a menudo, yo diría que es el principal tema de su blog, Cambiando de tercio, de librerías.

Precisamente en las últimas semanas, además de informarnos de algunas nuevas aperturas, y por desgracia de algún cierre, ha escrito dos buenos artículos, curiosamente relacionados con eso, con aperturas y cierres.

En un lado de la moneda os recomendamos leer Puesta en marcha de una librería. La cuenta de la vieja… en una servilleta. Creo que el título lo dice todo. Si alguno de vosotros está interesado en abrir una librería aquí tiene unas cifras, orientativas, claro está, sobre lo que tendría que facturar anualmente para soportar los gastos y de paso poder ganarse las lentejas de forma digna.

El reverso de esta moneda podría ser el artículo ¿Por qué cierran las librerías? Algunas causas, reflexiones y propuestas. Escrito con el cierre de la mítica librería de Bogotá La madriguera del conejo como punto de partida, de nuevo el título es muy claro respecto a lo que ofrece el contenido.

Tras hacer una lectura sosegada, algún apunte de mi propia cosecha:
  • Yo sí creo que las librerías tienen que actuar como polo cultural. Personalmente, viviendo en una ciudad pequeña, únicamente me encuentro librerías-papelerías, con los principales bestsellers del momento expuestos. Negocios muy dignos, pero poco diferenciables de otros, destinados a dispensar un producto, que ahora se puede obtener por otras vías.
  • Me pasó algo curioso, y esto no tiene nada que ver con sinerrata, es una experiencia personal. Publicamos un libro un grupo de diez bloggers, y lo hicimos de la única forma que teníamos a nuestro alcance: en digital, y en venta en papel con impresión bajo demanda. Un amigo difundió el libro en redes sociales, y la propietaria de una mítica librería, obviaré decir cuál, nos puso a caldo por destruir las librerías, según ella. No teníamos medios para meternos en las librerías, no es fácil. Podría haber mucha más variedad de libros en ellas, si la puerta de entrada no fuera, en la mayoría de los casos, la distribución tradicional, de la que, por cierto, también reniegan algunas editoriales.
  • En el caso, ahora sí, de sinerrata, nunca me cansaré de los esfuerzos que Amalia López, su editora, está haciendo para que tengamos presencia en las librerías, a pesar de que somos una editorial digital. Ya os hemos hablado en varias ocasiones de las tarjetas de descarga de varios de nuestros títulos, y de las librerías en las que se las puede encontrar.
Información relacionada:

jueves, 27 de abril de 2017

Sant Jordi, superventas, literatura y “los otros”

Créditos de la imagen: Ella es Tanya via Visualhunt.com / CC BY
Este domingo pasado, como ya sabéis, se celebró el Día Internacional del Libro, que tiene una de sus expresiones más bonitas en Cataluña, con Sant Jordi, una verdadera fiesta para lectores, escritores, libreros y editores. En este día, se regalan libros y rosas, que no me diréis que no es una combinación preciosa, y la ciudad se llena de puestos de unos y otras, con lectores comprando, bicheando libros y haciendo cola para conseguir la firma y dedicatoria de su autor favorito.

Es tradicional también en Sant Jordi la lista de los más vendidos del día siguiente y los subsiguientes artículos sobre la eterna pelea calidad-cantidad, es decir, lo mucho que venden los autores más mediáticos (presentadores de televisión, actores, protagonistas de las revistas del corazón, a los que en los últimos años se han unido blogueros y youtubers), en contraposición a las ventas más modestas de los escritores de verdad, de la verdadera literatura (y léase la cursiva con un cierto sarcasmo, por favor).

Yo encuentro otra polémica de la que nadie, o casi nadie, habla y que este año, tras otro paso más en la tendencia general de adquisiciones de los grandes grupos editoriales, es todavía más patente: la posición de clara debilidad que sufren las editoriales pequeñas en este tipo de eventos. Me ha llamado especialmente la atención, y me ha puesto los pelos de punta por las implicaciones que podría tener, este comunicado del editor de Orcinypress donde denuncia un trato desigual desde la organización de la feria que pudiera estar relacionado con no haber tramitado los permisos a través del Gremio de Libreros.

Las editoriales digitales y los autopublicados, por supuesto, no aparecemos ni de pasada en estos repasos superventeros. Las primeras, porque nuestra presencia en estos acontecimientos, tal como están organizados, es difícil*, cuando no está directamente prohibida. Los segundos, porque la industria editorial se empeña en ignorarlos de forma consciente y constante, a ver si así desaparecen y les dejan de hacer pupa en los resultados de ventas.

Me encanta Sant Jordi, sin ninguna duda, pero también me gustaría que pudiera ser un poco más de todos.

*Hay que mencionar que SeeBook, la empresa que comercializa tarjetas de descarga para que los libros electrónicos (por ejemplo, dos de nuestros títulos) puedan estar en librerías de calle, monta desde hace un par de años un estand en Sant Jordi con firmas de los autores que han publicado. 

jueves, 2 de marzo de 2017

Hay librerías y librerías, y también está el VIPS

Va a parecer que tenemos una pequeña obsesión con Alberto Olmos, ya que lo vamos a citar por segunda semana consecutiva, y en mi caso no es la primera vez que lo hago. Se da la curiosa circunstancia de que no suelo estar de acuerdo con él, pero siempre me hace reflexionar, llegar a mis propias opiniones a partir de sus puntos de partida. Este puede ser uno de esos casos.

Generalmente en redes sociales lo que leemos a diario es una defensa cerrada de las librerías independientes, y aunque podemos sospechar que hay mucho de pose en las manifestaciones de mucha gente, la verdad es que yo también creo que es el mejor modelo posible tanto para la defensa del libro en general, como para la defensa de su variedad. Casi siempre es el único sitio donde podemos encontrar libros de pequeñas editoriales, trastear entre sus estanterías, conocer nuevas propuestas más allá de lo que vemos en los anaqueles de El Corte Inglés y en la mermada y dirigida sección de cultura de los telediarios.

Ahora bien...

En mi caso, viviendo en una pequeña ciudad, como se suele decir, de provincias, he de preparar una auténtica excursión para pasar una tarde de librerías, más o menos independientes. Y sí, lo reconozco, tirando de Amazon encuentro casi todo lo que busco. También visito librerías independientes, pero casi siempre online, y en ocasiones compro directamente en la web de las editoriales.

Defiendo, puede que más de boquilla, el modelo de la librería independiente de barrio, pero no soy usuario habitual, esa es la realidad; entendiendo como habitual una frecuencia mínima de visita semanal.



Vamos con Olmos. Titula su último artículo El Vips es la mejor librería de la ciudad, y sí, por supuesto, busca provocar, pero es un artículo muy inteligente, ya que sí que justifica y argumenta su afirmación, aunque también deje claro que donde se dejaría todos los cuartos es en una librería independiente "de verdad".

Para que este artículo no quede en una simple reflexión voy a terminar poniendo un pequeño ladrillo en defensa de las librerías independientes, y lo voy a hacer de la mano de Laura Huerga, editora de Rayo Verde, que en este artículo de La Vanguardia defiende con tesón a la librería Espai Contrabandos con estas palabras:
"Es que me gusta especialmente porque todos los libros que tiene son de editoriales independientes y fomentan el pensamiento crítico y el compromiso social. Además, me encanta cómo distribuyen los títulos: en lugar de organizarlos por temas, lo hacen por editoriales, lo que te permite verlos de otra manera".

jueves, 12 de enero de 2017

Lo que aún se puede mejorar en los libros electrónicos

Si cuando digo que me he aficionado a las listas… En fin, esta entrada viene a cuento de un par de artículos que he leído en las últimas semanas. En uno de ellos [en inglés], el autor se define como lector digital decepcionado por una serie de malas prácticas en los libros electrónicos. En el otro, más reciente, se enumeran las desventajas de los ebooks, algo que, textualmente, “se abrió paso como una espléndida invención sin pensar en los riesgos que entraña”. Aunque hay varias cosas en las que no estoy de acuerdo, básicamente en el segundo artículo, sí que es cierto que no todo son ventajas en la lectura electrónica y que aún tenemos varios aspectos que mejorar. Sin olvidar que no se trata de conseguir la perfección —imposible, por otro lado— ni de superar al libro de papel —esto no es una competición—, sino de conseguir una experiencia de lectura, sea en el formato que sea, lo mejor posible.
  • Encontrabilidad. Ya había escrito sobre esto hace algún tiempo y creo que seguimos sin dar con una manera razonable de superar la sobreoferta, entre novedades editoriales, fondo que nunca se agota y autopublicados. Y no, no me valen los tan manidos algoritmos, que pueden saber mucho de tendencias, gustos masivos, etcétera, pero no de lo que me gusta específicamente a mí como lectora ni de cuán buenas son nuestras novelas a pesar de que seamos una microeditorial.
  • Precio. Me resulta inconcebible que aún haya editoriales que vendan las ediciones digitales a un precio mayor que las de bolsillo, o que un libro electrónico de ficción pura y dura cueste 15€ o más, pero ocurre, y con frecuencia
  • DRM, y todo lo que conlleva: limitación de dispositivos, limitación de la lectura, imposibilidad (o elevada dificultad) de préstamo, limitación en la propiedad del libro. Hemos hablado de esto aquí en numerosas ocasiones y, si sois habituales del blog o conocidos de la editorial, ya estaréis al tanto de nuestra opinión. Nosotros, como cada vez más editoriales, publicamos sin ningún tipo de DRM.
  • Extra: Privacidad. Esta es, en mi opinión, una práctica que cada día estará más presente en nuestra vida como consumidores, promovida por las grandes plataformas y más allá del ámbito digital. En la librería de la esquina también saben qué libros compramos, nuestros géneros favoritos y nuestros hábitos de compra, y no por eso nos hemos quejado nunca. El truco, creo, es poder elegir qué información queremos compartir y cuál no.
Lo mejor de esta lista es que estos problemas ya se han solucionado y se evitan en ciertas editoriales/librerías/plataformas, luego no es imposible eliminarlos. Pero mientras no lo hagamos todos los que nos dedicamos a esto, el libro digital seguirá llevando la etiqueta de “malo”, aunque algunos seamos “buenos”.

jueves, 24 de noviembre de 2016

En defensa de la cultura como profesión

Tengo que admitir que, a menudo, los discursos en defensa de la cultura (como negocio), normalmente por miembros del propio sector, me dan cierta pereza. Probablemente esté influenciada por ciertos prejuicios, pero he escuchado ya demasiados que básicamente se fundamentan en la queja y el lloro por lo mal que están las cosas para sus respectivos negocios (editoriales, librerías, cines, teatros…) y piden ayuda institucional en forma de ventajas fiscales y, la palabra mágica en nuestro país, subvenciones. Ojo, que no estoy diciendo que esto no pueda tener su utilidad, pero dudo, y mucho, que sean parte relevante de la solución. Por ejemplo, si una editorial no es rentable, da igual cuántas subvenciones reciba que seguirá sin serlo, aunque sin duda se prolongará su vida artificialmente mientras estas continúen. (En el caso contrario, me consta que hay determinadas obras de gran valor que nunca verían la luz si no fuera por contar con alguna ayuda, a la edición o a la traducción, porque su potencial comercial no lo permitiría.) En el caso concreto del libro electrónico, ya me habréis oído (o leído) pedir su equiparación con el impreso a nivel de IVA, pero en mi caso porque me parece no solo una injusticia que sea tratado de forma diferente tributariamente sino porque además creo que esa diferenciación contribuye a la impresión de que el ebook es un libro de segunda (si acaso es un libro); sin embargo nunca se me ocurrirá decir que por culpa de ese 21% la edición digital no arranca o mi editorial no sobrevive.

Es por eso que cuando leí esta entrada en el blog Viajero a Ítaca, me sentí totalmente identificada con el mensaje: defender la cultura como profesión digna y económicamente rentable. Creo que el caso de los creadores (escritores, artistas, intérpretes) es el peor, pero es común que los profesionales de la cultura en general, sea en el ámbito que sea, se consideren seres peculiares que trabajan por amor al arte y tiene derecho a cobrar algo por su trabajo pero no tanto a vivir de ello (exceptuando los grandes genios en cada disciplina, claro). Y es una vida dura, porque por muy vocacional que sea, es agotador luchar por el siguiente contrato, vender el siguiente cuadro, dar a conocer la siguiente novela…

Yo, como el viajero, también sueño con ayuda institucional, pero esa que promueve la lectura, las visitas a museos, al cine, al teatro… y dignifica a todos los que se dedican o quieren dedicarse a que todos seamos un poco más ricos, un poco más cultos

viernes, 11 de noviembre de 2016

Qué sería de nosotros sin librerías

Como seguramente ya sabréis, hoy 11 de noviembre se celebra el Día de las Librerías y desde sinerrata queremos honrar a esos espacios y a las personas que los habitan y gestionan, los libreros, por la labor que hacen todos los días del año.

En mi caso, tengo que agradecerles que me desvelaran, junto a la nutrida biblioteca de mis padres, todo un mundo cargado de historias, viajes, personajes y nuevos mundos en forma de libros. Además, hay una serie de beneficios que, incluso en este mundo interconectado, solo puedo encontrar en ellas:

  • Mi librero me conoce. A mí, mis gustos y mi biblioteca; no soy capaz de recordar una sola vez en la que me recomendara un libro que no me gustara.
  • La librería es también un punto de encuentro. Mi librería de cabecera, como la gran mayoría, organiza presentaciones y otras actividades donde encontrarse con otros lectores y escritores.
  • Son la puerta a nuevos descubrimientos. Son incontables las veces que he salido de la librería con un libro que no conocía hasta encontrármelo en sus estanterías o mesas, y que seguramente no habría descubierto de no ser allí.
  • Promueven nuevos retos. ¿No os habéis encontrado leyendo algo que no es precisamente vuestro género o temática favoritos solo porque vuestro librero os lo ha recomendado u os ha llamado la atención en la librería? Yo sí, a menudo.
Cualquier momento es bueno para visitar una librería, de hecho, cuanto más lo hagamos mucho mejor, pero hoy sin duda hay que hacerlo sin falta, no solo para celebrar su día, sino también para disfrutar de las fantásticas actividades que han preparado en la mayoría de ellas.

¡Feliz #díadelaslibrerías 2016!

Ah, y ya sabéis que algunos de nuestros libros en formato digital también se pueden encontrar en estas librerías gracias a las tarjetas de descarga de SeeBook.

jueves, 25 de febrero de 2016

¿Escribes novela negra? Te esperamos en sinerrata

En este tiempo que llevamos publicando hemos ido forjando un catálogo del que estamos extremadamente orgullosos, plagado de historias que de una forma u otra nos han tocado el alma, y esperamos que también a vosotros, los lectores. Hemos crecido con los autores, apostando por una edición de calidad en la que ellos también están involucrados, y hemos aprovechando al máximo nuestro carácter cien por cien digital para que nuestros libros estén disponibles en las principales librerías online aquí y al otro lado del Atlántico, en las plataformas de lectura por suscripción y hasta en formato papel a través de la impresión bajo demanda.

A estas alturas, y conscientes de lo mucho que nos queda y queremos hacer, nos gustaría invitar a nuevos autores a formar parte de esta casa.

De nuestras tres colecciones, sintemporánea, sinlímite y sinrastro, es esta última, dedicada a la novela negra, la que más está creciendo, empujada por los lectores y por talentosos escritores. Y queremos que crezca aún más, por lo que, después de más de un año con la recepción de nuevos originales cerrada, lanzamos este anuncio para pediros que, si tenéis un manuscrito de género negro inédito y queréis publicar con nosotros, nos enviéis vuestra propuesta editorial y estaremos encantados (y muy agradecidos) de poder leerla y evaluar su posible inclusión en el catálogo de sinerrata.

Podéis encontrar la información acerca de dónde y cómo enviarlo en nuestra web.

jueves, 14 de enero de 2016

Mis deseos para 2016

Creo que este es el primer año que hago este ejercicio; por regla general no soy muy aficionada a las listas, a los repasos de fin de ciclo y, menos aún, básicamente porque rara vez las cumplo, a las resoluciones de año nuevo. Pero en esta ocasión, inspirada por otros artículos de este estilo, análisis sobre 2015 y expectativas para 2016, durante estos primeros días de enero he ido recopilando mentalmente, casi sin darme cuenta, una serie de deseos que me gustaría mucho se pudieran hacer realidad en este nuevo periodo que empieza (el orden es irrelevante):
  1. Más y mejores librerías online, que no te pidan hasta el color de los ojos para poder comprar, ni te “guarden” los libros que adquieres, sino que te envíen directamente el archivo, que para eso lo has pagado, no usen DRM y respeten tu privacidad. En definitiva, más Lektus.
  2. Continuando el deseo anterior, un mercado digital más variado, en cuestión de oferta pero también en cuanto a posibilidades de comercialización, que no se limiten a los dos o tres gigantes que lo dominan todo sino que permitan un horizonte más plural y bibliodiverso.
  3. La eliminación definitiva y generalizada del DRM, al menos del llamado “duro”, que solo penaliza al lector que compra sus ebooks.
  4. Un formato único y abierto para el libro electrónico, que se pueda leer en cualquier tipo de dispositivo, que todos los distribuidores y librerías acepten y exijan y que facilite no solo la lectura sino también el almacenamiento y gestión de nuestras bibliotecas personales.
  5. Un sistema de acceso a las bibliotecas por parte de las editoriales digitales. Ahora dependemos de acuerdos puntuales con algunas redes de bibliotecas o de que el distribuidor que utilizamos gane el concurso público de turno para proveerlas de contenido. Las bibliotecas, y sus usuarios, deberían tener acceso a todo lo que se publique en formato electrónico, como ocurre en el papel, y las editoriales digitales debemos y queremos estar ahí.
  6. Una apuesta por parte de las librerías de calle por el formato digital y un medio, sea en forma de tarjeta de descarga, como las de SeeBook, o en cualquier otra, para que también en ellas se comercialicen los libros electrónicos.
  7. Una normalización del formato digital, que así pierda su estigma de formato de segunda, y con estándares de calidad al mismo nivel que el papel. Los lectores cada vez leen más libros electrónicos así que me aventuro a decir que esto está.
  8. Y por último pero no menos importante: una oportunidad para los autores noveles, los que publican con nosotros, por su cuenta, con otras editoriales o aún esperan su ocasión. Por experiencia sabemos que hay mucho talento ahí fuera y lo mucho que cuesta captar la atención de los lectores dentro de la abundante oferta y las limitaciones del mercado.

jueves, 27 de agosto de 2015

Lecturas (pendientes) de verano


Como ya os contaba en una entrada anterior, para mí el verano está directamente relacionado con la lectura, no solo por ser un periodo de vacaciones y, consecuentemente, con más tiempo que dedicar a esta actividad, sino también porque los días más largos y calurosos invitan a encontrar otros y muy placenteros lugares de lectura, como la playa, la piscina, o un simple pinar.

En esa misma entrada a la que hacía referencia, compartíamos con vosotros la lista de títulos que colaboradores y autores de la editorial recomendábamos o pretendíamos (en mi caso) leer durante esta temporada estival, y yo misma ya aventuraba que muy posiblemente fueran más de los que finalmente pudiera disfrutar.

Acabadas las vacaciones, puedo confirmar mi predicción de entonces: regreso con varios libros sin leer aunque también es cierto que otros que no estaban se colaron improvisadamente en la lista. Como seguramente también os pase a muchos de vosotros, las librerías desconocidas (o no) en el lugar de veraneo ejercen una especial atracción en mí y a la vez me proveen de material local o simplemente imprevisto. Pero aún queda verano por delante y pretendo aprovechar cada segundo restante para mantener ese espíritu vacacional y seguir avanzando en mis pendientes página a página. 

¿Y vosotros? ¿Habéis cumplido vuestros propósitos lectores? ¿Habéis descubierto alguna joya inesperada?

jueves, 11 de junio de 2015

Librerías, lectores digitales y puntos en común


Esta semana he tenido la suerte de poder leer un par de estudios sobre los hábitos de los lectores: la encuesta a los usuarios de las librerías, realizada por el Laboratorio de ideas sobre el libro, y la radiografía del lector digital publicada por la plataforma de lectura en la nube Nubico. Digo suerte porque, tal como enfatiza Arantxa Mellado en este artículo en Actualidad Editorial, con el que coincido, en nuestro país estamos muy escasos de este tipo de estadísticas e informes.

En el primero, sobre los usuarios de las librerías, me llama la atención que lo que más valoran los encuestados sobre sus visitas a las librerías es la posibilidad de ver y tocar los libros. No quiero decir que me sorprenda, ni mucho menos, sino que me ha parecido relevante que sea necesario resaltar esa característica en una realidad en la que muchos libros, sean impresos o digitales, ya se compran en librerías online. También me ha parecido interesante que los usuarios de librerías pongan en último lugar en este apartado las actividades complementarias que se puedan desarrollar en estos establecimientos, dando todo el protagonismo a los libros, aunque creo que este aspecto no es del todo extrapolable porque la encuesta se ha realizado entre lo que parece son clientes habituales de las librerías y quizá sean los visitantes menos asiduos los que puedan estar más interesados en otro tipo de actividades secundarias. Que, en mi opinión, pueden servir también para atraer precisamente a esos clientes a las librerías.

Pero lo que realmente me ha sorprendido positivamente es que uno de cada cuatro clientes, presuntamente habituales, pide libros electrónicos a su librero. Y aquí voy a hacer una interpretación muy libre de los datos: creo que los lectores intensivos, esos que van frecuentemente a las librerías y confían en su librero de cabecera, leen en papel y en digital y quieren encontrar ambos formatos en su centro de referencia.

En cuanto al segundo, sobre los hábitos lectores de los suscriptores de Nubico, me ha encantado comprobar que, como ya habían adelantado algunos estudios anglosajones, los lectores digitales leen de forma habitual. Una hora diaria, según sus datos, más incluso durante el fin de semana.

Como lectora digital y visitante asidua de las librerías, aspiro a leer tanto como pueda, en el formato que mejor me convenga en cada momento, y poder comprar, también en el formato que sea, en mi librería preferida. Me gustaría que, en lugar de ese discurso de confrontación con el que ya sabéis no estoy en absoluto de acuerdo, nos esforzáramos por encontrar puntos en común: los libros y la lectura.

jueves, 4 de junio de 2015

Sobreabundancia frente a bibliodiversidad


El hecho de que en España se publica demasiado es algo que ya hace tiempo que escuchamos, y con lo que creo que todos estaremos de acuerdo. Tradicionalmente, las grandes editoriales adoptaron la estrategia de inundar las librerías con su novedades y así copar cualquier rincón visible de las mesas y los escaparates, desterrando los títulos de la competencia. La víctima directa de esta táctica es la bibliodiversidad y las perdedoras las pequeñas editoriales, que no pueden (ni quieren, añadiría yo) competir al peso y cuyos pocos títulos nuevos difícilmente obtienen alguna visibilidad.

Es cierto que con estos años de crisis y de caída sostenida en las ventas de libros, el cinturón de los recortes también ha llegado a las editoriales y, empezando por las grandes, se ha empezado a reducir el número de novedades que se publican. Sin embargo, con la llegada de la edición digital, los escaparates digitales están ahora más llenos que nunca gracias a una nueva hornada de pequeñas editoriales y autores autopublicados, lo que ha generado también un nuevo set de retos resumidos en un también nuevo término: la encontrabilidad.

Pero mi intención con esta entrada no es reflexionar sobre este término, del que ya hemos hablado aquí mismo en otras ocasiones, sino de cómo el libro digital ha hecho maravillas por la bibliodiversidad, facilitando el acceso a autores y editores a la publicación, aunque a la vez la afecta por la sobreabundancia de nuevos títulos que llegan a las librerías online y que amenazan con no dejarnos ver el bosque.

Todo esto surge gracias a un artículo sobre una de las ponencias en la conferencia de este año del IDPF Digital Book, sobre la curación de contenidos [en inglés]. Según el artículo, esta curación, o selección, es verdaderamente importante para las editoriales, porque permite que nuestros libros sean visibles en un grupo más limitado de títulos, pero también para los lectores, que de otra manera se ven abrumados por una oferta cada vez más ingente. Y hasta aquí coincido plenamente, pero me preocupa especialmente quién y cómo se encarga de esta selección, para que se pueda proteger la bibliodiversidad. Y es que si nos regimos por los criterios de siempre, el poder de las grandes maquinarias de producción y promoción, corremos el riesgo de encontrarnos de nuevo en el primer párrafo.

Afortunadamente, esta revolución digital ha traído también mucho más protagonismo para los propios lectores, que hacen y comparten su propia selección a través de blogs y redes sociales. Y ellos sí que son bibliodiversos.

lunes, 4 de mayo de 2015

Busca La decepción del cabo Holmes en estas librerías

Ya os habíamos contado que paso a paso nuestros libros iban a estar en librerías, sin dejar por ello de ser digitales. (Si os interesa tenerlos en papel os lo contamos aquí). Ya os hemos explicado que es posible vender un e-book de forma física en una librería, gracias a las tarjetas de descarga de Seebook. Y si en su día compartimos con vosotros un listado detallado de las librerías en las que se podía adquirir en este formato El caso de la mano perdida, hoy vamos a hacer lo mismo con el segundo de nuestros títulos disponible en tarjeta de descarga. Se trata de La decepción del cabo Holmes, de Carlos Laredo, y lo podéis encontrar en las siguientes librerías:

jueves, 5 de marzo de 2015

El caso de la mano perdida, video-reseña de Helena Cuesta


Nos ha hecho ilusión, porque es la primera video-reseña que recibe el libro de Fernando Roye. Recordad que sinerrata lleva tiempo colaborando con booktubers, e incluso hemos llegado a promover una pequeña campaña de reseñas en vídeo para uno de nuestros libros: Entre Sombras, que se saldó con la colaboración, al final de "proceso", de doce reseñadores.

Por su parte, también El rompecabezas del cabo Holmes, uno de los libros de Carlos Laredo, ha recibido una video-reseña, que podéis ver en el canal de MundoForbit.

La vídeo-reseña que compartimos hoy está realizada por Helena Cuesta, booktuber de Seebok, empresa gracias a la cual podéis encontrarnos, de momento con el título en cuestión, El caso de la mano perdida, en una amplia lista de librerías. Una iniciativa que iremos extendiendo al resto de nuestras obras. De hecho, estamos preparando nuestros segundo libro en en este formato, tarjeta de descarga de un ebook.

En cuanto a la reseña, os recomiendo disfrutarla. Helena se detiene en primer lugar en aspectos formales, como la ambientación de la época, el uso de los nombres y los oficios, para después centrarse en el desarrollo de la historia. Un vídeo que os ayudará a conocer mejor la historia que nos relata Fernando, y que ojalá os incite a descubrirla por vosotros mismos.

jueves, 19 de febrero de 2015

El ebook está acabado, las librerías tradicionales cierran, ¡hala, todos para casa!

Desconozco si lo que voy a comentar es algo propio de la cultura hispana, o si pasa en cualquier país del mundo, pero es algo que yo no acabo de entender. Por desgracia, para los que estamos interesados en "el asunto este de los libros", cada vez que abrimos el navegador nos encontramos con alguna mala noticia relativa a nuestro sector: si no son las ventas de libros electrónicos que se estancan, es esa librería mítica de toda la vida que acaba de echar el cierre.

La parte que yo no entiendo es que, si todo el mundo se dedica a lo mismo, a crear obras literarias y hacérselas llegar a la gente, por qué tengo la impresión de que unos actores esgrimen este tipo de noticias contra otros. Algunos de los que dicen amar el libro en papel al parecer se alegran si el libro electrónico no avanza con brío, y los "guruses" del cambio de paradigma parecen esperar agazapados a que cierre algún templo de la venta de libros en papel.

A mí esto me da cierta pena, porque a mí por encima de todo lo que me apasiona es leer, (y de forma secundaria escribir, y arrimar el hombro para que las editoriales vendan). Algunos adoramos los libros en papel con los que hemos crecido, y a la vez sabemos ver las ventajas que en algunos ámbitos tiene el ebook.

He hablado de sensaciones. Pero también podemos hablar de datos que por si solos, fuera de contexto o incompletos, no valen nada. A veces, cuando se habla del estancamiento en las ventas de ebooks, ni siquiera dejan claro si hablan de contenidos, o de dispositivos. Si hablamos de los lectores de tinta electrónica, lo extraño sería que un dispositivo que, bien cuidado, tiene una vida útil muy larga, cuyo comprador potencial es un gran-lector, y que no puede competir de tú a tú con dispositivos multimedia, siguiera aumentando sus ventas de forma exponencial.

Y si hablamos de contenidos, de su venta, sí que tenemos un problema, está claro, pero el listado de sus causas se me antoja largo, variado, y complejo. Aunque yo haría dos incisos: decir que se editan menos libros electrónicos, y fijarse únicamente en el dato del ISBN, empieza a ser peligrosamente inexacto, ya que gran parte de la autopublicación prescinde de esta herramienta. El segundo inciso es que podemos hablar de poca venta de contenidos, pero el que diga que el libro electrónico está acabado, que monte en el metro y mire a su alrededor.

La otra cara de la moneda. El libro en papel, estoy convencido, tiene por delante una vida muy larga. Las librerías deberían ser una apuesta de cualquier amante de la lectura, y precisamente hay gente que publica en digital, pero no está dando la espalda a las librerías, todo lo contrario. Algunos se apresuraron a decir que el libro de toda la vida iba a pasar a la historia, cuando la realidad es que, en su sencillez, es un objeto maravilloso, que nos acompañará mucho tiempo aún.

Algunos pensamos, aunque me empieza a preocupar que seamos pocos, que lo que hay que hacer es publicar buenos libros, y después hacérselos llegar a cada lector en el formato que demande, ya sea papel o digital. Y que probablemente cada historia acabe funcionando mejor en un soporte u otro, y que algunas de ellas darán el salto al audiolibro, a una aplicación enriquecida con otros contenidos, o a una nueva edición en papel más cuidada. ¿Por qué nos gusta poner puertas al campo? Y lo que es peor, ¿por qué a veces me da la impresión de que nos alegramos si alguien se cae y no se puede levantar?

viernes, 5 de diciembre de 2014

Busca El caso de la mano perdida en estas librerías

Recapitulemos un poco. Ya os hemos contado que los e-books de sinerrata se pueden comprar ahora en librerías, en formato de tarjeta de descarga. También os hemos explicado que de momento hemos empezado con un libro, nuestra novedad, El caso de la mano perdida, pero que estamos trabajando para poder ofrecer todo nuestro catálogo de esta innovadora forma.

Hoy queremos compartir con vosotros la relación de librerías en la que podéis adquirir nuestros libros. Un listado que iremos actualizando a medida que nuevas librerías se sumen, poniendo a vuestra disposición nuestros títulos. ¡Comenzamos!
Nota: Esta información ha sido actualizada por última vez el día 9 de enero de 2015.

jueves, 20 de noviembre de 2014

¡Ya estamos en las librerías!

Recuerdo que la primera vez que conocí en persona a Amalia López, editora de esta casa fue en Bilbao, hace más o menos dos años, en LiburuTEKia, un evento sobre literatura y tecnología. Ella compartió mesa de debate con los dueños de dos librerías bilbaínas, de las más importantes, Cámara y Tintas. Y recuerdo perfectamente una cosa que dijo aquel día, más o menos algo así: "Nosotros somos digitales, pero creemos que debemos estar en las librerías, y queremos estar".

Bueno, pues Amalia ha conseguido que sinerrata esté en las librerías. De momento un título, El caso de la mano perdida, de Fernando Roye, pero se está trabajando para que esté todo el catálogo. Y esto es posible gracias a SeeBook, un proyecto de la empresa Digital Tangible, que permite que los e-books estén presentes de forma física en las librerías, como tarjeta de descarga.

El funcionamiento es muy sencillo, el libro se puede descargar en varios formatos, (ePub, mobi o PDF), y además sin DRM. Se puede hacer en una web, introduciendo un código, y se puede hacer de forma aún más rápida usando un código QR.

Se podrían destacar muchas cosas: que es cómodo, que podemos lucir las portadas de nuestros libros, que nos hace ilusión, pero lo más importante es la puerta que se abre, o las puertas, mejor dicho, las puertas de muchas librerías, de ciudad, de barrio, de pueblo.

Pronto difundiremos en qué librerías están presentes nuestros libros, ya sea aquí, o en las redes sociales, o en nuestro newsletter. Pero de momento nos apetecía un montón compartir la foto de la novela de Fernando, bien visible, en una librería de Sabadell, La Llar del Llibre:

jueves, 17 de julio de 2014

Malos tiempos para la industria editorial


O eso leemos esta semana en los múltiples y variados artículos sobre el informe de la Federación de Gremios de Editores de España, según el cual las ventas de libros durante 2013 han descendido un 9,7%, mucho más que en nuestros vecinos europeos y, lo que es peor, acumulando una caída en los últimos diez años del 19%. El único que se salva, aparentemente, es el libro electrónico, que aumenta sus ventas un 8,1%, aunque su contribución a la facturación total sigue siendo prácticamente testimonial, apenas un 3,7%.

No voy a negar que las cifras son malas, que hay que ser muy iluso para no preocuparse por la situación estando dentro del sector y aspirando a poder seguir haciéndolo, pero me niego a contagiarme del discurso victimista de aquellos que, en teoría, nos representan. Este es un descenso en las ventas que también refleja la crisis generalizada que estamos viviendo en nuestro país, en la que comprar libros no es una prioridad para muchas familias que ahora tienen otras necesidades. Y sabiendo esto desde hace tiempo, quizá habría habido que plantearse reducir la producción y buscar sistemas de distribución más efectivos que permitieran bajar costes y precios. Pero no, llevamos años de publicación desmedida, inundando librerías con novedades que a veces ni salen de las cajas (tan solo en 2013 ha habido un descenso considerable del número de títulos publicados). En cuanto a los libros digitales, la piratería nos afecta, sin duda, pero ya basta de utilizarla como excusa-comodín. Que los lectores se hayan acostumbrado a conseguir el contenido gratis es en buena parte culpa de esta industria, que no supo ver la oportunidad sino solo la amenaza y así llegó tarde, mal y caro a la realidad digital. Y ahora se esconde detrás de su propio fracaso, pidiendo medidas legales, que difícilmente servirán y seguirán convirtiendo a nuestros lectores en enemigos, en lugar de buscar soluciones que se acerque a lo que estos piden.

Llegados a este punto, en el que ya estamos y que no es ni mucho menos propicio, creo que es necesario hacer un verdadero giro dentro del sector: innovar, mejorar, cambiar y, sobre todo, hacerlo como conjunto. Colaboraremos entre los distintos agentes y trabajemos juntos, como bien propone Aharon Quiconces en su blog razonamiento de un editor. Hay que pensar en otras estrategías y alianzas, como esta que nos cuenta Mariana Eguaras entre librerías y bibliotecas.

Como cuentan que el mismo Einstein llegó a decir: "Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados". Llevamos diez años de malos resultados, cambiemos la forma de hacer las cosas para que estos puedan ser distintos.

jueves, 5 de junio de 2014

Proyectos nuevos v.s. lo mismo de siempre


La entrada de hoy iba a versar sobre la Feria del Libro de Madrid, que se está celebrando ahora mismo y hasta el 15 de junio y en la que, un año más, siguen sin tener cabida los libros electrónicos. Ya en su edición anterior escribimos en este blog sobre lo absurdo que nos parecía excluir de forma explícita y rotunda a un simple formato, cuando de lo que se trata es de festejar la lectura y reunir a los lectores con los libros y los autores. Aún no he conseguido entender por qué un ebook no puede formar parte de eso, menos aún cuando desde hace ya algún tiempo, y cada vez con más protagonismo, forma parte indiscutible del universo lector.

Reflexionando sobre lo difícil que parece resultarles a algunas organizaciones innovar e introducir cambios, a pesar de que sería algo de lo más natural cuando se supone que su prioridad es la difusión de la cultura en general y la lectura en particular, me vino a la cabeza un proyecto que conozco y sigo desde hace algún tiempo y que es todo lo contrario a ese más de lo mismo. Estoy hablando de Casa Tía Julia, un refugio literario y de ideas, soñado, imaginado y en proceso de ser llevado a la práctica por Nuria Rita Sebastián, también conocida como Editora con carrito y directora de Revista Iguazú. Nuria lleva años trabajando por la cultura y la literatura y ahora da un paso más haciendo posible un espacio para fomentar la creatividad, la colaboración y el intercambio de ideas, con el enorme añadido social de la reactivación de las áreas rurales.

Quería hablar sobre las ferias del libro, sobre lo importante que es ese encuentro entre lectores y escritores y llevar los libros, en cualquier formato, a la calle, pero no lo es menos apoyar iniciativas como Casa Tía Julia, que con recursos limitados pero mucha más ilusión y vocación contribuyen a que el mundo de la cultura siga evolucionando.

miércoles, 16 de abril de 2014

Y llegó Lektu

Seguramente la mayoría de los que estáis leyendo esto ya sabéis que ayer abrió sus puertas virtuales Lektu, una plataforma de venta de libros digitales que, como ellos mismo dicen “pretende convertirse en un punto de encuentro entre autores, editores y lectores para la difusión de la cultura digital”. Ante esta declaración de intenciones, ya desde que oímos hablar por primera vez del proyecto, no tuvimos ninguna duda de que sinerrata estaría allí, a ser posible desde el principio.

La filosofía de Lektu se acerca mucho a la nuestra, apostando por el formato digital, de calidad y a buen precio, y planteándose como la verdadera alternativa a sistemas cerrados, que no dudo que sean cómodos y fáciles de usar para los lectores, pero que al fin y al cabo son eso, cerrados. A cambio, ofrecen lectura sin limitaciones, a una descarga inmediata de distancia y para el dispositivo que uno quiera.

Además, nos ha cautivado su entusiasmo, sus ganas de intermediar entre lectores, autores y editores, su pasión por innovar y encontrar otra forma de hacer las cosas. Y, para rematar, no podríamos estar en mejor compañía: en Lektu nos encontramos con editoriales amigas como 2709 Books y de prestigio sobrado como Trama Editorial. ¡Allí nos vemos!

viernes, 21 de junio de 2013

Feria del Libro Independiente en Cantabria FLIC!



Hace unos pocos días hablábamos aquí de la absurda decisión de la Feria del Libro de Madrid de no permitir la presencia de editores y libreros digitales, que hace que los que os vamos a contar hoy nos alegre por partida doble.

Del 4 al 7 julio se celebrará en la plaza Porticada de Santander, por segunda vez, la Feria del Libro Independiente de Cantabria, y, haciendo buen honor a su nombre, dará cabida a todos los libros, también a los electrónicos. Esta feria nació con el objetivo de ser abierta, distinta, pionera, y nos sentimos muy afortunados de poder participar en ella, gracias a la buena labor de sus organizadores, que ya desde el año pasado pusieron todo el empeño para que estuviéramos allí, y también a una pequeña y ambiciosa asociación de pequeños y ambiciosos editores, APEI, de la que os hablaremos con más detalle en otro momento.

Estos días estamos ocupados con los preparativos, junto con otros colegas, y enormemente ilusionados con la idea de llevar nuestros libros hasta los visitantes de la feria. ¡Allí nos vemos!