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jueves, 16 de octubre de 2014

El siguiente paso


La semana pasada comentaba de pasada aquí mismo la última edición de Liber y, a través de lo que ya se había escrito sobre ella, la decepción generalizada con la feria y su trayectoria en los últimos años.

En mi caso, uno de los motivos de esta decepción es el escaso, o nulo, avance en el ámbito digital. Las grandes y medianas editoriales se han puesto la careta de “nosotros también somos digitales” pero no hacen el menor esfuerzo, no ya por innovar sino simplemente por realmente creer en el formato y apostar por él. Por ejemplo, hace un par de días me desayunaba con la noticia de que Planeta se está planteando vender conjuntamente las versiones digitales y en papel de sus libros, lo que, en mi opinión, no se sostiene por ninguna parte. No solo transmite el mensaje de que el libro electrónico no tiene valor por sí mismo sino que resulta innecesario para una buena cantidad de lectores que ya leen en un formato o el otro. El mensaje que yo capto es que Planeta no tiene ningún interés en su negocio digital, como, por otro lado, ya ha demostrado en otras ocasiones, pero el resto de grandes editoriales y grupos tampoco van muy por delante.

Me tenéis que perdonar porque una vez más no tengo respuesta, pero me pregunto cuál es el siguiente paso que tenemos que dar para normalizar el formato digital en nuestro país. A estas alturas casi todo el mundo ha oído hablar de los ebooks y muchos lectores han tenido alguna experiencia digital, sin embargo los que nos dedicamos a esto seguimos hablando de los mismos temas y teniendo las mismas discusiones, dando la impresión de que apenas nos hemos movido en los últimos tres o cuatro años.

Encuentros, charlas, congresos, son todos muy bienvenidos y necesarios, como también nuevas iniciativas e ideas, es imprescindible que busquemos y consigamos dar ese paso hacia delante que nos saque de este eterno nuevo-pero-no-todavía paradigma, como se comentaba en los momentos finales de la charla #ebookspain de hoy mismo en Twitter.

jueves, 9 de octubre de 2014

¿Para qué sirve la FGEE?


La entrada de hoy iba a versar sobre mis impresiones de la recién finalizada feria Liber pero revisando lo que otros han escrito sobre ella (como por ejemplo Manuel Gil, en su blog Antinomias Libro), mucho mejor que lo que yo podría hacerlo y contando prácticamente lo mismo que ya tenía pensado decir, me ha surgido la pregunta que títula esta breve reflexión y para la que no tengo respuesta: ¿para qué sirve la FGEE?

Nosotros no pertenecemos a ningún gremio oficial de editores (sí, en cambio, a una pequeña, como nosotros, asociación de editores independientes de la que ya he hablado en alguna ocasión, APEI, y cuyo objetivo es la colaboración entre nosotros para así ser un poco menos pequeños), porque el gasto que nos supone afiliarnos es difícilmente rentabilizable para una editorial de nuestro tamaño y recursos, pero también porque hemos creído que estas grandes organizaciones difícilmente van a representarnos, menos aún en nuestros comienzos como editores digitales, momento en que la federación estaba en su punto álgido antidigital.

Con el tiempo, siguiendo ya más de cerca su trayectoria, nos hemos reafirmado en nuestra decisión, a la que nos consta se han sumado más editoriales (o nosotros nos sumamos a ellas), y cada vez notamos más y más quejas, como la de Manuel Gil en el post que antes mencionábamos sobre Liber, o la de Bernat Ruiz en su blog verba volant, scripta manent en una entrada a cuenta de Editrain que termina exactamente con la misma pregunta con la que yo empezaba esta: ¿para qué sirven?

Si alguien tiene respuesta, te esperamos en los comentarios.

jueves, 5 de junio de 2014

Proyectos nuevos v.s. lo mismo de siempre


La entrada de hoy iba a versar sobre la Feria del Libro de Madrid, que se está celebrando ahora mismo y hasta el 15 de junio y en la que, un año más, siguen sin tener cabida los libros electrónicos. Ya en su edición anterior escribimos en este blog sobre lo absurdo que nos parecía excluir de forma explícita y rotunda a un simple formato, cuando de lo que se trata es de festejar la lectura y reunir a los lectores con los libros y los autores. Aún no he conseguido entender por qué un ebook no puede formar parte de eso, menos aún cuando desde hace ya algún tiempo, y cada vez con más protagonismo, forma parte indiscutible del universo lector.

Reflexionando sobre lo difícil que parece resultarles a algunas organizaciones innovar e introducir cambios, a pesar de que sería algo de lo más natural cuando se supone que su prioridad es la difusión de la cultura en general y la lectura en particular, me vino a la cabeza un proyecto que conozco y sigo desde hace algún tiempo y que es todo lo contrario a ese más de lo mismo. Estoy hablando de Casa Tía Julia, un refugio literario y de ideas, soñado, imaginado y en proceso de ser llevado a la práctica por Nuria Rita Sebastián, también conocida como Editora con carrito y directora de Revista Iguazú. Nuria lleva años trabajando por la cultura y la literatura y ahora da un paso más haciendo posible un espacio para fomentar la creatividad, la colaboración y el intercambio de ideas, con el enorme añadido social de la reactivación de las áreas rurales.

Quería hablar sobre las ferias del libro, sobre lo importante que es ese encuentro entre lectores y escritores y llevar los libros, en cualquier formato, a la calle, pero no lo es menos apoyar iniciativas como Casa Tía Julia, que con recursos limitados pero mucha más ilusión y vocación contribuyen a que el mundo de la cultura siga evolucionando.

jueves, 17 de octubre de 2013

El optimismo de Fráncfort

Octubre es mes de ferias en el mundo del libro y tras la no muy reconfortante visita a Liber (sobre la que escribí hace un par de semanas), la semana pasada tuve la oportunidad de asistir a la Feria Internacional del Libro de Fráncfort, que me sorprendió con un ambiente mucho más optimista, dinámico y motivador, no solo en comparación con la cita madrileña, sino con años anteriores.

Como bien relata Javier Celaya en su interesante análisis sobre su propia asistencia, este año se ha visto más que nunca en la feria la presencia de la edición digital y el desarrollo tecnológico que la acompaña, con numerosos stands diseminados por los pabellones. No es la primera vez que acuden, es cierto, pero mi impresión ha sido que en esta ocasión la integración con el resto de expositores ha sido más homogénea, más normal. Ya no se les mira como invasores exteriores sino como compañeros de viaje. El discurso de los editores también ha cambiado mucho, que de la amenaza inicial con la que veían al ebook y las grandes plataformas de venta han pasado a la mucho más inteligente postura de aprovechar sus ventajas, incluso se ha dejado de hablar de la piratería para poner el tema de los precios en el centro del debate.

Parece que ya vamos en el buen camino y también que, una vez más, el cambio viene de fuera y aún tardará en alcanzarnos. Se me cae el alma a los pies cuando comparo con el ambiente y el posicionamiento oficial de Liber: negación de lo digital, sin apenas hueco en la feria, y la piratería como eje del discurso. Hasta en la zafia publicación de datos de visitantes nos dejan mal, nadie se creyó los de Liber mientras que en Fráncfurt no tienen reparos en decir que este año han descendido. Nos queda mucho que aprender.

jueves, 3 de octubre de 2013

Liber 2013, impresiones y quejas


Recién regreso de una breve pero intensa visita a la edición actual del Liber, que este año se celebra en Madrid (por si alguno no lo sabe, la feria va alternando sedes anualmente entre Barcelona y Madrid). Hace ya unos cuantos años que acudo a esta feria y tengo que decir que cada vez voy reduciendo mi estancia, mis citas y mi interés. El Liber Digital ha desaparecido y el corner digital no es más que un espacio de promoción de las empresas expositoras, perdiendo todo el potencial que una vez tuvo de convertirse en el punto de encuentro de los profesionales de la edición digital, donde compartir experiencias y seguir aprendiendo.

Leo y escucho comentar que las pequeñas editoriales ya no van a Liber, o cada vez menos, y es fácil ver por qué. Hace unos años la feria era una de las pocas oportunidades de encontrarse con clientes, proveedores y colegas de puntos geográficos distintos; ahora, afortunadamente, las comunicaciones han mejorado y facilitado la conexión global. Por lo que me cuentan, el precio de alquiler de los espacios tampoco están al alcance de cualquiera y es difícilmente compensable con los beneficios que reporta (el networking es importante, no hay duda, pero igual se puede hacer en otro medio a un coste mucho más razonable).

Y ya para terminar, aún a riesgo de parecer un poco llorica, aprovecho para descargar aquí unas cuantas quejas (o aspectos a mejorar) en lo que a logística se refiere: 
  • El recinto deja mucho qué desear en cuanto a comunicación, señalización y servicios (la restauración, que nunca ha sido el fuerte de las localizaciones feriales, bordeaba lo impresentable). 
  • Este año, por primera vez, se venderán libros durante el fin de semana y se permitirá el acceso en esos días al público general, pero a todo el que he preguntado en Madrid ajeno al sector no tenía ni idea de este hecho (soy consciente de que esto no es un dato objetivo, no llevé a cabo una encuesta rigurosa, pero me extrañó que ni siquiera una sola persona supiera de qué le estaba hablando).
  • Aunque haya cambiado la organización sería de agradecer que se diera continuidad a la web oficial de la feria, en lugar de crear una nueva. No me consta que se hayan generado confusiones por este motivo pero ciertamente la imagen que se da de provisionalidad no es la mejor.
En definitiva, y aunque no tiene ninguna trascendencia, me extrañaría mucho que asistiese a Liber 2014.

viernes, 21 de junio de 2013

Feria del Libro Independiente en Cantabria FLIC!



Hace unos pocos días hablábamos aquí de la absurda decisión de la Feria del Libro de Madrid de no permitir la presencia de editores y libreros digitales, que hace que los que os vamos a contar hoy nos alegre por partida doble.

Del 4 al 7 julio se celebrará en la plaza Porticada de Santander, por segunda vez, la Feria del Libro Independiente de Cantabria, y, haciendo buen honor a su nombre, dará cabida a todos los libros, también a los electrónicos. Esta feria nació con el objetivo de ser abierta, distinta, pionera, y nos sentimos muy afortunados de poder participar en ella, gracias a la buena labor de sus organizadores, que ya desde el año pasado pusieron todo el empeño para que estuviéramos allí, y también a una pequeña y ambiciosa asociación de pequeños y ambiciosos editores, APEI, de la que os hablaremos con más detalle en otro momento.

Estos días estamos ocupados con los preparativos, junto con otros colegas, y enormemente ilusionados con la idea de llevar nuestros libros hasta los visitantes de la feria. ¡Allí nos vemos!

viernes, 7 de junio de 2013

Haciendo mofa y befa de la piratería

Es cierto que cualquier persona relacionada con el mundo editorial puede (o debe) de tener cierta preocupación por la mal llamada piratería. Que se estén haciendo cada día miles de descargas de e-books sin que eso revierta económicamente ni el escritor, ni en la editorial, ni en todos aquellos que han trabajado para que ese libro vea la luz, yo creo que es un problema real. Y también creo que la forma de abordar todos los problemas es la seriedad.

Me parece serio, por ejemplo, cuestionarse la utilidad del DRM, que solo perjudica a quien paga. Me parece serio luchar contra el IVA, del 21%, que grava la compra de un libro digital. Me parece serio cuestionarse una política de precios a mi entender abusivos. Me parece serio, por último, buscar la complicidad del lector para todo ello.

No me parece serio inundar día sí, y día también, los medios de comunicación con supuestas cifras de pérdidas, que son meras cuentas de la lechera, que presuponen que un lector que descarga un paquete de archivos con 1.000 e-books deja de comprarlos.

Y no me parece serio, de hecho me ha dejado patidifuso, que enmarcada en la Feria del Libro de Madrid, la  Dirección de Bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid programe una mesa redonda bajo el jocoso título Piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros, a la que uno de los invitados, David de Ugarte, finalmente ha rehusado asistir. Él explica aquí sus razones.

viernes, 31 de mayo de 2013

La feria del libro (de papel) de Madrid


Hoy da comienzo la 72ª edición de la Feria del Libro de Madrid, que desplegará un buen número de casetas de librerías, editoriales y distribuidoras en el parque del Retiro hasta el próximo 16 de junio. Es una ocasión perfecta para pasearse entre libros y escritores, muchos de ellos firmando sus libros, y celebrar como se merece la lectura. Aunque no toda la lectura puesto que para la organización de la feria los libros electrónicos no tienen cabida en ella.

Me sorprende mucho esta postura, y más a estas alturas, cuando la gran mayoría de los editores se han apuntado ya a este carro y por fin han asumido que los ebooks son presente continuo y no futuro condicional. Pero lo que ya me deja sin palabras es comprobar que, mientras se ha prohibido la participación a las editoriales y librerías digitales, se da la bienvenida con todos los honores a un fabricante de dispositivos y potencial comercializador de contenidos, Samsung, con pabellón propio dentro de la feria.

Y luego nos quejaremos (se quejarán) de que llegan agentes ajenos al mundo editorial que se quieren quedar con el negocio y amenazan a los actores tradicionales. En bandeja de plata, que diría mi abuela.