Andaba yo pensando en la mejor forma de cerrar el año en el blog y, más que un repaso del año que acaba, prefería echar la mirada al que está por empezar, así que se me ocurrió hacer una de esas listitas de las que tanto me quejo en mis entradas pero a las que parece que les estoy cogiendo el gusto últimamente: lo que querría ver en 2017 con respecto a la edición digital. Entonces he recordado que el año pasado ya escribí algo parecido (a principios de 2016, de hecho) y cuando lo he revisado he descubierto con horror que la gran mayoría de mis deseos siguen estando por cumplir. Me resisto a recopilarlos de nuevo, los podéis encontrar en esta entrada, y simplemente os deseo un muy feliz y, sí, libresco, año nuevo (mientras me pregunto si 2016 nos salió rana, por este y otros motivos que no vienen al caso en este blog, o yo me pasé de ambiciosa).
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jueves, 29 de diciembre de 2016
jueves, 19 de mayo de 2016
Titulares que me gustaría leer sobre el libro electrónico
Desde que el ebook empezó a ser una realidad en el mundo editorial, y en el de los lectores, aunque por aquel entonces en muchos de los medios y blogs especializados, y no tan especializados, todo esto de lo digital era en el mejor de los casos un futuro lejano y en el peor, mera ciencia ficción, me desayuno, como, meriendo y ceno con todo tipo de artículos tremendistas que, o bien anuncian el fin de todo lo escrito y escribible, o denuncian el daño irreparable que el ebook hace a todos los que vivimos y amamos al libro y todo lo que lo rodea. Vale, igual estoy exagerando un poco, pero estoy algo cansada (y algo es un eufemismo) de tanto drama y tanta acusación muchas veces con dudoso fundamento.
Se me ha ocurrido entonces hacer una relación no exhaustiva ni ordenada de los titulares que me gustaría leer sobre el libro electrónico, en lugar de los que me sigo encontrando día sí y día también:
- El libro de papel y el digital seguirán vivitos y coleando.
- Las ventas de libros, sumando todos los formatos, siguen aumentando otro año más.
- Los préstamos en las bibliotecas, ya sean en formato impreso o en digital, siguen en aumento.
- Los editores se focalizan en encontrar nuevos y buenos textos y publicarlos en todos los formatos.
- La lectura, sea en el formato que sea, nos hace más libres, más imaginativos y más inteligentes.
- Los lectores afirman que cuando tienen mayor libertad de elegir el formato y modo de lectura, leen más.
- El libro digital consigue llevar la literatura y el aprendizaje a todas las escuelas, universidades y lectores del globo.
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jueves, 5 de mayo de 2016
Día Internacional contra el DRM
Este pasado martes 3 de mayo se celebró el Día Internacional contra el DRM. Aunque es un tema que, en mi opinión, sigue vigente, también tengo que admitir que el día pasó un poco sin pena ni gloria y quiero creer que es porque cada vez tiene menos sentido. No el oponerse al DRM, sino el DRM en sí mismo.
Para empezar, porque sigue aumentando el número de editoriales que prescinden de estos sistemas de protección de los derechos de autor, que en realidad penalizan precisamente a los lectores que ya de por sí los respetan. En el artículo que se publicaba ayer en Dosdoce.com para conmemorar el día, incluyen una lista de editoriales iberoamericanas que no usan DRM, o al menos el denominado duro*, en la que aparece sinerrata y a la que añado a 2709 books, Chidori Books y fata libelli. Por cierto, que con estas tres pequeñas pero maravillosas editoriales mantenemos una estupenda relación, si queréis saber algo más de ellas os recomendamos esta entrada que Javi de Ríos escribió aquí mismo en el blog.
Ya lo hemos explicado en otras ocasiones así que no creo que sea necesario repetir de nuevo por qué nosotros no usamos ningún tipo de DRM. Prefiero entonces dedicar mi especial homenaje contra el DRM a desear que este sea el último año que tenga que celebrarse este día internacional. Sería estupendo si además se conseguiera unificar los distintos formatos del libro electrónico, de forma que compres donde compres el libro sea siempre tuyo y legible en el dispositivo de tu elección en cada momento, pero igual ya estoy pidiendo demasiado.
* Mariana Eguaras nos deja en su blog un artículo muy clarificador sobre los diferentes tipos de DRM.
jueves, 14 de enero de 2016
Mis deseos para 2016
Creo que este es el primer año que hago este ejercicio; por regla general no soy muy aficionada a las listas, a los repasos de fin de ciclo y, menos aún, básicamente porque rara vez las cumplo, a las resoluciones de año nuevo. Pero en esta ocasión, inspirada por otros artículos de este estilo, análisis sobre 2015 y expectativas para 2016, durante estos primeros días de enero he ido recopilando mentalmente, casi sin darme cuenta, una serie de deseos que me gustaría mucho se pudieran hacer realidad en este nuevo periodo que empieza (el orden es irrelevante):
- Más y mejores librerías online, que no te pidan hasta el color de los ojos para poder comprar, ni te “guarden” los libros que adquieres, sino que te envíen directamente el archivo, que para eso lo has pagado, no usen DRM y respeten tu privacidad. En definitiva, más Lektus.
- Continuando el deseo anterior, un mercado digital más variado, en cuestión de oferta pero también en cuanto a posibilidades de comercialización, que no se limiten a los dos o tres gigantes que lo dominan todo sino que permitan un horizonte más plural y bibliodiverso.
- La eliminación definitiva y generalizada del DRM, al menos del llamado “duro”, que solo penaliza al lector que compra sus ebooks.
- Un formato único y abierto para el libro electrónico, que se pueda leer en cualquier tipo de dispositivo, que todos los distribuidores y librerías acepten y exijan y que facilite no solo la lectura sino también el almacenamiento y gestión de nuestras bibliotecas personales.
- Un sistema de acceso a las bibliotecas por parte de las editoriales digitales. Ahora dependemos de acuerdos puntuales con algunas redes de bibliotecas o de que el distribuidor que utilizamos gane el concurso público de turno para proveerlas de contenido. Las bibliotecas, y sus usuarios, deberían tener acceso a todo lo que se publique en formato electrónico, como ocurre en el papel, y las editoriales digitales debemos y queremos estar ahí.
- Una apuesta por parte de las librerías de calle por el formato digital y un medio, sea en forma de tarjeta de descarga, como las de SeeBook, o en cualquier otra, para que también en ellas se comercialicen los libros electrónicos.
- Una normalización del formato digital, que así pierda su estigma de formato de segunda, y con estándares de calidad al mismo nivel que el papel. Los lectores cada vez leen más libros electrónicos así que me aventuro a decir que esto está.
- Y por último pero no menos importante: una oportunidad para los autores noveles, los que publican con nosotros, por su cuenta, con otras editoriales o aún esperan su ocasión. Por experiencia sabemos que hay mucho talento ahí fuera y lo mucho que cuesta captar la atención de los lectores dentro de la abundante oferta y las limitaciones del mercado.
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