Gracias a Twitter, y a @PLCAndalucia, que fue la cuenta que lo tuiteó ayer por la mañana, recuperé este fantástico póster del escritor Daniel Pennac, ilustrado por Quentin Blake y producido por la editorial francesa Gallimard. Me parecen muy pertinentes todos y cada uno de los derechos que se exponen en él, y me gusta recordarlos de vez en cuando porque algunos de ellos suelen ignorarse o machacarse repetitivamente, muchas veces por los mismos que deberíamos estar defendiéndolos a capa y espada.
Para empezar, habría que tener bien presente cuál es la prioridad para todos aquellos que nos dedicamos de una forma u otra a la palabra escrita, y esta debería ser, al menos en mi opinión, la lectura. Partiendo de esta premisa todo lo demás cae por su propio peso: da igual cómo, dónde, cuándo y qué, lo que importa es que se lea. Y que se disfrute, de ahí la obligación final: si forzamos esta actividad es probable que perdamos a un futuro lector.
Los editores, y también los críticos, tenemos tendencia a decir qué es lo que hay que leer y qué no, qué es Lectura y qué no merece ese calificativo. Pero yo siempre he creído que leer está por encima de opiniones, tendencias o dogmas. Cada cual que lea lo que quiera, pero que lea.