viernes, 19 de febrero de 2016

¿Qué crimen ha cometido la novela negra?

Tres artículos en una semana, dos de ellos cuestionando abiertamente la calidad de la novela negra y de quienes se dedican a cultivar el género, y un tercero aportando un poco más de equilibrio al tema son suficientes mimbres para hacer un cesto, o en este caso un artículo comentando brevemente el asunto. Confieso que el tercero de ellos se me ha adelantado en la intención de hablar de las parrafadas que han tenido a bien regalarnos Alberto Olmos y Eduardo Lago y casi, casi coincidimos hasta en el título.

Pero, como diría Jack el Destripador, vayamos por partes.

Sherclok se muerde la lengua para no hablar
Siempre es interesante leer a Alberto Olmos, aunque precisamente porque le leo, sé que le gusta provocar, buscar la reflexión, y me cuesta medir hasta donde llega lo que piensa, y donde empiezan los órdagos dialécticos y las boutades. Hace comentarios interesantes sobre el origen de la novela negra, y sobre su evolución, pero sin reconocer nada de valor a lo que se va encontrando. Cuando la novela negra se desenvolvía entre tazas de té y tapetes de ganchillo le molestaba, cuando empezó a mostrarnos rincones sucios y malolientes de diversos rincones de Estados Unidos le siguió molestando, y si la acción se traslada a Suecia o el Baztán, pues le sigue sin coger el punto. ¡Qué le vamos a hacer!

¿Qué es lo que veo yo? Un género vivo, que se ha ido adaptando a los tiempos que corren, y que en cada época nos ha dejado un personaje inimitable. Podríamos estar semanas hablando del hipnotismo que ejerce un Sherlock Holmes que sigue generando obras de ficción de calidad, adaptando su retorcida forma de ser a los tiempos que corren. Alberto Olmos ve en la novela negra el fin de la literatura, algo que al parecer no ve en géneros como el romántico, el erótico-fustigador, o las novelas del tipo ponga-usted-un-templario-en-su-vida. ¡Curioso cuanto menos!

Eduardo Lago en la entrevista que le hacen en El Asombrario, (genial como siempre en las preguntas que hace Anna María Iglesia), directamente pone el punto de vista en los escritores del género, al decir que la novela negra es el refugio de los mediocres. Yo si algo odio en esta vida es la generalización, (bueno, y algunas otras cosas), y simplemente es una afirmación que no entiendo. ¿Realmente puede Lago afirmar que hay más mediocres por metro cuadrado en la novela negra que en otros géneros? Mediocres los hay escribiendo novela histórica, novela romántica; en la fantasía y en la ciencia-ficción, géneros que adoro, los hay a paletadas: a veces aficionados que en su amor en el género se atreven a parir una obra si estar preparados para ello.

Por un lado la autoedición es una puerta abierta para cualquiera, (y yo defiendo eso, ya se filtrará), y por otro lado tanto escritores como editoriales ponen el ojo en los géneros de moda, y eso genera una sobredosis de obras, y una bajada en la calidad, porque no todas las obras pueden ser igual de buenas.

sinerrata editorial, con la que colaboro, tiene a dos escritores que escriben sendas sagas de novela policíaca, y creo que son de calidad. Yo veo que Amalia, la editora, busca no alejarse de un género que ama, pero sin renunciar en ningún momento a la calidad. Yo entiendo que Eduardo Lago tiene una clara preferencia por, lo diré así, una literatura de mayor calado, y que probablemente lo que aspira a ser comercial le da alergia, pero hay generalizaciones que sobran. Yo personalmente apuesto más por intentar hacer mejor lo mío y arremeter menos contra los demás. Probablemente, (acto de contricción), porque no tengo demasiado de lo que presumir.

Del último artículo, del resumen que hace Eva Orúe en Infolibre, con opiniones en un sentido y en otro, me quedo con la frase de Borges: "Cabe sospechar que ciertos críticos niegan al género policial la jerarquía que le corresponde solamente porque le falta el prestigio del tedio". A los demás les dejo que me sigan informando de que la novela negra ha muerto, de que a la novela histórica como género le quedan tres días, sobre el fin de la literatura, del declive de la novela, y de otros apocalipsis varios.

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo con lo que dices en el artículo. Palabra a palabra.

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