jueves, 22 de junio de 2017

A vueltas con el IVA (de los libros electrónicos)

Derechos de la imagen: fdecomite vía Visual hunt / CC BY
No es la primera vez que hablamos de esto y probablemente no será la última, el asunto de la equiparación del IVA que se aplica a los libros de papel, reducido del 4%, al IVA de los libros digitales, el normal del 21%, más que un asunto fiscal parece un culebrón analógico.

Si a finales del año pasado, en esta entrada de Javi de Ríos, nos congratulábamos con lo que parecía el fin de un sinsentido (que los libros electrónicos tributen a un tipo más alto, basándose en una diferencia de formato, no de contenido, que es exactamente igual de cultural que el del libro impreso), solo unos meses más tarde el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en un alarde de modernidad y de estar a la altura de los tiempos que corren, sentenció que los ebooks, porque se comercializan sin un soporte físico sino de forma electrónica, se consideran servicios y por tanto no pueden beneficiarse de un IVA reducido. Ahí queda eso, una lógica aplastante, ¿verdad?

Afortunadamente, en mi opinión, los eurodiputados (o al menos algunos) tienen una mente más abierta y, sobre todo, más al día, y votaron por mayoría este mismo mes en la Eurocámara una propuesta para igualar, a la baja, el IVA de los dos formatos. Pero con este historial, cuando leí la noticia me guardé mucho de cantar victoria aún y, efectivamente, apenas esta semana conocemos que los titulares de economía y finanzas de la Unión Europea no han sido capaces de llegar a un acuerdo para esta equiparación, por vaya usted a saber qué motivos.

Cualquiera diría que estamos hablando de perdonar la deuda de los bancos o de amnistiar fiscalmente a defraudadores millonarios, temas controvertidos y sin duda generadores de conflictos morales entre los que nos gobiernan y regulan. Pero no, simplemente es una cuestión de tratar fiscalmente con el mismo criterio a un mismo contenido que se comercializa en formatos diferentes. O eso me parece a mí, claro

jueves, 15 de junio de 2017

"Matar al heredero" ya disponible en papel

La verdad es que esta noticia bien merece un artículo, ya que estábamos deseando darla desde hace varias semanas, en las que nos hemos peleado a brazo partido con Amazon y con la tecnología para que hacerla realidad.

Y si bien el libro estaba disponible en pre-compra para el formato papel, ahora sí que podemos aseguraros que gracias al milagro de la impresión bajo demanda, tendréis el último caso del cabo Holmes, de nuestro autor Carlos Laredo, en vuestro domicilio en el plazo de unos pocos días si deseáis leerlo en papel.

Os recordamos varias cosilla. En primer lugar que Matar al Heredero es ya el quinto caso protagonizado por el entrañable cabo gallego que publicamos.

Seguimos siendo, por supuesto, una editorial digital, así que el libro está disponible, también en Amazon, para Kindle, y en otras tiendas online de ebooks. Tenéis toda la información en la ficha del libro en nuestra web.

También, seguimos con los recordatorios, nuestros libros pueden leerse en diversas plataformas de lectura de ebooks con tarifa plana, como por ejemplo, Nubico.

Y para que tengáis toda la información, aquí tenéis los enlaces a todos nuestros libros en papel.

jueves, 8 de junio de 2017

La lectura nos hace más...

Foto vía Visual hunt
En un día cualquiera, no es difícil encontrarse algún artículo o entrada en redes sociales sobre las infinitas bondades de la lectura: que si nos hace más listos, más empáticos o incluso mejores personas. Estoy de acuerdo con todas estas afirmaciones, pero hoy me encuentro con un escrito en Letras libres que parte una premisa completamente opuesta, y que me consta también es cierta al menos en determinadas personas: leer nos hace (a algunos) más arrogantes.

Llegados a este punto, me pregunto si ir al cine o al parque o dedicarse al macramé también puede tener el mismo rango de efectos secundarios, desde lo mejor a lo peor, aunque en el fondo creo que la actitud de cada uno con respecto a sus aficiones y las de los demás tiene más que ver con nuestro carácter o forma de ser que con la afición en sí misma. Pero esa es otra cuestión.

Sí tengo la sensación de que cuando nos convertimos en evangelizadores de la lectura —y como lectora y, sobre todo, editora, mal iría si no lo fuera— de alguna manera estamos diciendo que si lees eres mejor que si no lo haces. Pero, al menos en mi caso, lo que pretendo es que todo el mundo disfrute tanto como yo lo hago con un libro, que nadie se prive de aprender, viajar, vivir aventuras, suspense o incluso miedo, de una forma tan placentera como a través de la lectura. Mi mensaje, y el de muchos, es “no te pierdas la pasada que es leer” y no “leyendo serás más guay”. Al fin y al cabo, esto puede ser una competición que no se acaba nunca: ¿es mejor leer ficción o ensayo o biografía? ¿Clásicos o novedades? ¿Juvenil, novela negra, ciencia ficción...?

Pero, en todo caso, si alguna vez has tenido la tentación de mirar por encima del hombro a alguien que no lee, te recomiendo el artículo de Letras Libres, para recuperar un poco de humildad (lectora).

viernes, 2 de junio de 2017

Así va el libro digital en España y América Latina según Bookwire

Si hace un par de semanas os contaba cuál era la foto fija del e-book en España y América Latina, según Libranda, parece casi obligatorio dedicar también unas líneas a los datos que nos proporcionan desde otra distribuidora, Bookwire. Hablamos de la tercera entrega del “Informe Bookwire sobre la evolución de los libros electrónicos en América Latina y España”, que ha sido elaborado con la colaboración de la gente de Dosdoce, cuya opinión al respeto os recomendamos leer. Según nos dicen Bookwire es la principal plataforma de distribución de libros electrónicos y audiolibros de la región.

Una de las conclusiones que sacamos en claro en el anterior artículo fue que la venta de libros digitales en castellano ha subido durante 2016 ligeramente, respecto a 2015, concretamente un 5,4%, (un 6,7% si le sumamos también los servicios de suscripción, y la cifra subiría hasta el 11% si nos fijamos solo en España). 

Estos son los datos de Libranda.

Por otro lado comentamos la existencia de otros estudios que nos hablan de que el libro electrónico está estancando en el ámbito anglosajón. Tanto en un caso como el otro conviene recordad, insistía en ello en los comentarios Mariana Eguaras, que sabe mucho de esto, que no se tiene en cuenta el peso del libro autopublicado.

Vamos con los datos que nos dan Bookwire y Dosdoce:
  • Nos reiteran que en los países de habla inglesa el "tema" está estancado, pero son más optimistas al hablar de España y América Latina. Sus palabras concretas son: impresionante crecimiento digital.
  • Hablan de la importancia de la incorporación de los catálogos digitales de las editoriales independientes.
  • Realmente si manejaban cifras impresionantes. Nos hablan de un crecimiento de las ventas de libros digitales en España de un 41% y en América Latina de una apabullante subida del 110%, (siempre 2016 respecto a 2015).
  • Otro dato interesante: el 51% de las ventas digitales de las editoriales españolas son fuera del país.
  • Las ventas de e-books podrían alcanzar el 8% de las ventas totales de libros, (faltarían datos para afirmarlo, nos dicen). De Libranda tenemos una cifra del 4% pero no equiparable ya que en teoría han incluído la autopublicación que en Bookwire no han sumado, y hablan de facturación, no de ventas.
El que quiera profundizar en los datos que siga los enlaces propuestos, ya que además podrá completar la información con cifras sobre los servicios de suscripción, evolución de los precios, o importancia de la venta en las grandes librerías online, (sí, las de siempre).

Hoy he preferido quedarme solo con las cifras de ventas para evitar un artículo farragoso. Dos conclusiones, la segunda con pregunta incorporada. Los datos parecen buenos, pero son muy diferentes a los que nos daba Libranda, ¿a qué puede ser debido?

viernes, 26 de mayo de 2017

Los “piratas” también cambian de hábitos

Créditos de la imagen priittammets vía VisualHunt.com / CC BY
Aunque es una información que ha pasado prácticamente inadvertida, o al menos yo no he visto mucha discusión sobre el tema, el mes pasado se presentaron los resultados del Observatorio de la Piratería correspondientes al 2016 (no puedo evitar comentarlo: vaya tela con el nombre).

Estos datos normalmente me los tomo con mucha cautela, porque tanto por cómo se calculan como por las conclusiones que la industria saca de ellos, en mi opinión son tremendistas, exagerados, poco realistas y, lo más importante, poco productivos. Se obtienen, muestran y publicitan con el objetivo de criminalizar y obtener beneficios laterales (cánones y acciones del estilo) que poco sirven para resolver una situación que sí existe, nos preocupa y que de alguna forma tendremos que afrontar: la descarga de contenido de forma no legal. Pero, a lo que iba, resulta que, aunque aún de forma no demasiado significativa, la cantidad de contenido descargado y no comprado ha descendido el año pasado con respecto a 2015 en prácticamente todos los sectores. Concretamente en el del libro un cuatro y poco por ciento.

A mí me parece buena noticia, no solo por el descenso de la mal llamada piratería en sí misma, sino porque podría indicar que por fin estamos empezando a hacer alguna cosa bien, y no solo nos dedicamos a clamar al viento, pedir medidas punitivas y compensaciones económicas, que hasta ahora no habían parecido servir de mucho. ¿Es posible que el aumento del contenido disponible y la mayor oferta y consumo en plataformas de “tarifa plana”, entre otros motivos, tenga algo que ver con ello?

Yo me atrevo a decir que sí, más después de echarle un vistazo a un estudio muy interesante sobre el tipo de persona que descarga contenido ilegal, que aunque no se ha realizado en nuestro país creo que puede ser en cierto modo extrapolable. Según este estudio, los mal llamados piratas son sobre todo hombres, de mediana edad y con ingresos medios-altos. Según ellos mismos declaran en la encuesta si descargan ilegalmente en lugar de comprar es mayoritariamente porque les resulta más fácil, en segundo lugar porque el contenido legal es demasiado caro y en tercero porque no está disponible de forma legal. Y ahí, creo yo, está la clave: pongámoslo fácil, olvidémonos del DRM y trabas de este estilo, de tiendas que piden hasta el NIF para hacer una venta, de universos cerrados y precios astronómicos. Si es más fácil comprar que descargar podemos ganar la batalla.

viernes, 19 de mayo de 2017

Así va el libro digital en España y América Latina según Libranda

Antes de empezar con lo prometido, un pequeño preámbulo, yo creo que positivo, y es tan solo comentar que por fin tenemos casi todos claro lo que es Libranda, ni más ni menos que una, la más importante en español, distribuidora de libros digitales, que entre sus cometidos tiene, como ahora, proporcionarnos lecturas sobre lo que está ocurriendo en el sector. Me acuerdo lo que comentaba, hace ya más de seis años, sobre esta plataforma cuando nació:
Para empezar ni siquiera deberíamos estar hablando de Libranda. Quiero decir, Libranda es tan sólo una distribuidora, hasta ahora nunca nos hemos preguntado quién se encargaba de distribuir los libros de nuestras editoriales y autores favoritos. Lo que habría que valorar son las otras dos patas de este taburete. Por una lado, habría que valorar qué políticas de precios están siguiendo todas y cada una de las editoriales integradas en Libranda y por qué todas optan por usar un DRM nefasto para la experiencia de compra, y por otro lado, habría que valorar, una a una, qué servicio nos están dando las diversas librerías online que se van asociando a Libranda para vender su catálogo.
Y vamos con el tema de hoy. Han presentado muy recientemente un estudio sobre la evolución del mercado del libro digital en español durante el año 2016, como ya hicieron sobre lo acaecido en 2015, así que cada vez tenemos más datos para opinar sobre ellos. Lo ideal sería sumergirse en el informe original, pero nos podemos quedar con el resumen que hacen en El Diario.es, bastante completo y expuesto de forma muy sencilla. Algunos datos interesantes, muy brevemente:
  • La venta de libros digitales ha subido durante el año 2016 un 5,4% (un 4,8% si hablamos de pasta). Siempre he pensado que en el caso del libro esto no iba a ser una revolución, sino una evolución. Yo personalmente me conformo con que esto siga así, y solo pido que suba también la venta de libros sumando todos los formatos, porque al final hablamos de libros.
  • Las tarifas planas crecen un 94%. Ya os hemos hablado aquí muchas veces de este tipo de plataformas, así que no me voy a liar a dar nombres. Me parece un crecimiento muy interesante, sobre todo teniendo en cuenta que a diferencia del contenido audiovisual, poca gente lee lo suficiente como para que el precio sea "un chollo". Pero a nada que compres tres o cuatro libros al mes te puede empezar a interesar. Curiosamente no logro entender como en el diario El Mundo titulan, hoy en día, En busca del netflix de los libros, cuando existe, desde hace tiempo, y hay muchas opciones.
  • Las grandes plataformas internacionales se quedan con casi el 80% del mercado. En España estábamos ocupados protestando y el sector se empezó a mover tarde. Hay pequeñas plataformas tan interesantes como Lektu, editoriales que venden sus propios libros, o las empresas españolas "de toda la vida", pero la fuerza de Google, Amazon y algún otro actor fuerte, como Kobo, dejan pocos resquicios.
  • Terrible caída de las compras en bibliotecas para préstamo digital. En este caso se debe a la dejadez del Ministerio de Cultura; daría para una reflexión aparte.
  • Los precios de venta ya no son excusa. Para mí un precio medio de 6,4 euros es más que razonable, y se parece a lo que pedía hace años. Es una media, habrá libros demasiado caros, de editoriales que publican digital a regañadientes o de libros que lo merezcan por la razón que sea, pero eso también significa que hay infinidad de ebooks más baratos.
Y en esencia esto es todo. ¿Opiniones?

P.D.: Algunos datos más, en este caso de un artículo en El Periódico. Parece ser que el crecimiento del libro digital donde sí se ha estancado es en Estados Unidos y en Gran Bretaña, aunque como explica Ernest Alós habría que tomarse las cifras con calma, debido al crecimiento del libro autopublicado, donde los e-books tiene un gran peso.

Otro aporte de este artículo es desmontar un mito: a día de hoy el precio medio del e-book es menor en España que en Estados Unidos. Y abundando en lo que decía antes, estoy seguro que el precio medio del libro digital en España bajaría mucho si el estudio incluyera de forma exhaustiva la autopublicación.

viernes, 12 de mayo de 2017

Información manipulada (o manipulativa)

Foto vía Visual Hunt
Desde hace un par de semanas, cuando se publicaron los resultados de ventas de la asociación de editores ingleses para el año pasado, me he ido encontrando con artículos en la prensa inglesa, que terminan llegando también a los medios españoles, sobre una rimbombante subida del libro de papel frente a la estrepitosa caída del libro electrónico. Para empezar, me vuelvo a poner de los nervios con esa pelea absurda y totalmente estéril entre formatos, como si el crecimiento de uno solo pudiera significar el hundimiento del otro o viceversa. Yo, particularmente, estoy esperando leer un titular que diga que cada vez se venden más libros, punto, y otro mejor aún, que cada vez se lee más, punto y final.

Pero es casi tan enervante la manipulación grosera de los datos para defender esa guerra y su supuesto ganador actual, el libro impreso, y casi de risa los motivos esgrimidos para justificarlo.

Sobre lo primero, podéis leer el artículo de Javier Celaya, en el que desgrana los resultados del estudio, que no son exactamente como los titulares los pintan; una muestra más de cómo algunos prefieren ignorar y maquillar la realidad a ver si desaparece eso que, por lo que parece, les da miedo.

Y sobre lo segundo, The Guardian afirma que el Kindle no es guay y El País que los lectores acusan la fatiga visual, os recomiendo un artículo en epubsecrets.com que, con mucho humor, desmonta las teorías del periódico inglés.

No sé cuántas veces habrá que decirlo, o quién tendría que hacerlo: ¿podemos ponernos todos de acuerdo de una vez en que lo que importa es la lectura y no el formato y dejarnos de peleas estúpidas?

jueves, 4 de mayo de 2017

El cabo Holmes, el sargento Domínguez y la novela benemérita

Está claro que las dos sagas de novela policíaca que a día de hoy está publicando sinerrata podrían encuadrarse en este subgénero de la novela negra. A pesar de ser muy diferentes entre ellas, ambas tienen como protagonista a un miembro de la Guardia Civil.

Por un lado tenemos al cabo Holmes, protagonista ya, de cinco novelas, aunque me consta que su prolífico autor, Carlos Laredo, tiene ya alguna más redactada en los cajones de su escritorio. Hablamos de un personaje contemporáneo, que además de descubrirnos los rincones más bellos y agrestes de la costa gallega, tiene presentes temas de máxima actualidad, como la corrupción o el narcotráfico.

Por otro lado tenemos al personaje creado por Fernando Roye. El sargento Domínguez pertenece al mismo cuerpo policial, pero a una época muy diferente y resuelve sus casos en el sur de España. Fernando nos sitúa, y muy bien por lo que dicen las reseñas, en la España de posguerra, en los años cincuenta, en unas circunstancias, obviamente, muy diferentes.

¿Por qué saco a colación la etiqueta novela benemérita? A raíz de una reseña que hizo Cristina, del blog Abrir un Libro del libro Continuará, publicado por Editorial Alrevés, y dedicado a las sagas literarias en el género negro y policíaco español, nos comentó que aparecía citada la saga protagonizada por nuestro José Souto Holmes. Una auténtica gozada ver mencionado al personaje de Carlos Laredo junto a otros como los célebres Bevilacqua y Chamorro, de Lorenzo Silva.

La verdad es que la novela policíaca en castellano vive un momento dulce, le pese a quién le pese, ya sea protagonizada por guardias civiles, policías nacionales, mossos de esquadra o ertzainas.


jueves, 27 de abril de 2017

Sant Jordi, superventas, literatura y “los otros”

Créditos de la imagen: Ella es Tanya via Visualhunt.com / CC BY
Este domingo pasado, como ya sabéis, se celebró el Día Internacional del Libro, que tiene una de sus expresiones más bonitas en Cataluña, con Sant Jordi, una verdadera fiesta para lectores, escritores, libreros y editores. En este día, se regalan libros y rosas, que no me diréis que no es una combinación preciosa, y la ciudad se llena de puestos de unos y otras, con lectores comprando, bicheando libros y haciendo cola para conseguir la firma y dedicatoria de su autor favorito.

Es tradicional también en Sant Jordi la lista de los más vendidos del día siguiente y los subsiguientes artículos sobre la eterna pelea calidad-cantidad, es decir, lo mucho que venden los autores más mediáticos (presentadores de televisión, actores, protagonistas de las revistas del corazón, a los que en los últimos años se han unido blogueros y youtubers), en contraposición a las ventas más modestas de los escritores de verdad, de la verdadera literatura (y léase la cursiva con un cierto sarcasmo, por favor).

Yo encuentro otra polémica de la que nadie, o casi nadie, habla y que este año, tras otro paso más en la tendencia general de adquisiciones de los grandes grupos editoriales, es todavía más patente: la posición de clara debilidad que sufren las editoriales pequeñas en este tipo de eventos. Me ha llamado especialmente la atención, y me ha puesto los pelos de punta por las implicaciones que podría tener, este comunicado del editor de Orcinypress donde denuncia un trato desigual desde la organización de la feria que pudiera estar relacionado con no haber tramitado los permisos a través del Gremio de Libreros.

Las editoriales digitales y los autopublicados, por supuesto, no aparecemos ni de pasada en estos repasos superventeros. Las primeras, porque nuestra presencia en estos acontecimientos, tal como están organizados, es difícil*, cuando no está directamente prohibida. Los segundos, porque la industria editorial se empeña en ignorarlos de forma consciente y constante, a ver si así desaparecen y les dejan de hacer pupa en los resultados de ventas.

Me encanta Sant Jordi, sin ninguna duda, pero también me gustaría que pudiera ser un poco más de todos.

*Hay que mencionar que SeeBook, la empresa que comercializa tarjetas de descarga para que los libros electrónicos (por ejemplo, dos de nuestros títulos) puedan estar en librerías de calle, monta desde hace un par de años un estand en Sant Jordi con firmas de los autores que han publicado. 

viernes, 21 de abril de 2017

Muchas editoriales "David" contra dos grandes "Goliat"

El título del artículo no es gratuito, ya que en cierto modo resume el panorama, más allá de la fuerza que cada uno de nosotros considere que pueden tener las editoriales medianas, y qué tipo de sellos podrían entrar dentro de esa definición. Aunque yo me inclino a opinar que, dado el tamaño que pasan a tener los dos grandes grupos dominantes, las sempiterna Planeta por un lado, y el reforzado grupo Penguin Random House tras la compra de Ediciones B, todo lo que queda fuera de sus respectivos paraguas es pequeño.


Comentando este tema con Amalia López, editora de esta casa, sinerrata, me comenta que el único camino que nos queda a los pequeños es diferenciarnos en la oferta, entender que la pelea por la publicación de los best sellers se juega en otras esferas, y apostar por nuevos autores. Yo añadiría que también es cierto que muchos pequeños sellos han sabido explorar muy bien lo que triunfa fuera de España, y anticiparse a las grandes a la hora de traducirlo. Sin duda, también, hay obras que las grandes editoriales desprecian, (iba a ponerlo con comillas, pero no), y que si bien no están llamados al cielo de los superventas, sí que pueden ser un long seller, con ventas decentes sostenidas en el tiempo.

Además de el tema del contenido, habría que plantearse qué estrategias pueden ser válidas en un terreno tan árido. Algunas editoriales están apostando, y podría ser un camino. Me diréis que asociaciones de editores hay muchas, gremios de editores, editores de tal y cuál comunidad autónoma... Sí, pero yo me refiero a asociaciones pensadas realmente para "hacer algo juntos", para lograr sinergias, de editoriales que compartan en parte una filosofía. Veamos algún ejemplo.

Por ejemplo, Contexto de editores, es una asociación puesta en marcha por siete editoriales muy interesantes, de las que a día de hoy  continúan cinco en la aventura. No tienen demasiado actualizada la zona de campañas de las web, pero espero que esto no signifique nada. Nacieron con la intención de colaborar en proyectos y actividades que eran entonces difícilmente asumibles por cada una de ellas de manera individual.

Editores independientes nace con una premisa diferentes, se trata de cuatro editoriales e lengua española, pero de cuatro países diferentes que emprendieron la exploración de una serie de proyectos conjuntos que permitieran extender la presencia de los libros a distintas zonas de la lengua.

Sin duda la naturaleza de las asociaciones queda definida por el tipo de proyectos a construir o de los diferentes retos a afrontar. La idea es identificar dichos retos, proyectos, dificultades y oportunidades, y buscar compañeros de viaje. ¿Puede ser una solución o pedimos a Guy Montag que queme todos los libros y tiramos la toalla?

viernes, 7 de abril de 2017

Así nos ayudan los bloggers con un nuevo libro

Ya os he hablado en muchas ocasiones de la importancia que tienen los bloggers o blogueros literarios en el día de a día de sinerrata. Lo he hecho de forma genérica, al contaros en Ocho cosas que no deberías pedir a un blogger literario la forma en la que creo que hay que trabar la relación editorial-bloggers, siempre desde el respeto más absoluto a lo que no deja de ser un pequeño medio de comunicación.

En otro artículo, Los bloggers sí reseñan editoriales independientes, contestaba a las que quejas de un editor que comentaba que cuando tienes una editorial digital nadie te hace caso, ni los grandes medios ni, decía él, los bloggers. Queda claro que no comparto la segunda parte de sus comentarios, ya que en nuestro caso no solo nos hacen caso, sino que son un puntal de la estrategia de difusión cuando ni tienes demasiados medios para publicitarte ni los medios de prensa te tienen el mismo respeto que a una editorial que da más importancia al formato expreso.

Como la mayoría de vosotros sabréis, lo contábamos la semana pasada, hoy publicamos nuevo libro, concretamente el quinto de la saga del cabo Holmes, del escritor Carlos Laredo: Matar al heredero. Lo que acostumbramos a hacer en estos casos es contactar con varios bloggers para que se lean el libro antes incluso de su publicación para que, como siempre, lean y reseñen con total libertad. Es nuestra forma de lograr que el día del estreno ya tengamos una mínima presencia en blogs y redes sociales.

Ahora mismo, el en día de la publicación del libro, ya podéis leer las opiniones de Tensy, en Lecturafilia, la de Verónica, en El jardín del Sur y la de Antonio Parra, en Solo Novela Negra.

El "trato" ha sido el de siempre, total libertad a la hora de opinar, lo contrario no es justo ni para ellos, ni para nosotros, aunque pudiera parecer lo contrario.

viernes, 31 de marzo de 2017

Vuelve el cabo Holmes con "Matar al heredero"

Hay eventos que, afortunadamente, por muchas veces que ocurran no dejan de ser emocionantes, como es el lanzamiento de un nuevo libro en el caso de editores y autores. En esta ocasión, la repetición y la ilusión llegan por partida doble, porque el próximo viernes 7 de abril daremos la bienvenida al último caso de nuestro querido y viejo amigo cabo Holmes: Matar al heredero, de Carlos Laredo.

Esta es ni más ni menos la quinta entrega en la serie protagonizada por el guardia civil gallego, tras El rompecabezas del cabo Holmes, La decepción del cabo Holmes, El secreto de las abejas y La línea divisoria.

En esta nueva aventura, como siempre ambientada en la preciosa Costa de la Muerte gallega, una investigación difícil de resolver le dará más de un quebradero de cabeza a nuestro agente, como también la ayuda, no siempre deseada, de su amigo Julio César Santos, el detective madrileño pijo y millonario. Una vez más, ambos personajes se enzarzan en la búsqueda de la verdad, aunque por caminos bien diferentes, desvelando secretos, mentiras y toda clase de oscuras relaciones.

Para saber más tendréis que leer la novela, mientras tanto podéis empezar a abrir boca descargando gratis en nuestra web el primer capítulo. Para los que sois nuevos en la serie, sabed que cada uno de los casos son independientes y pueden leerse en cualquier orden, pero podéis conocer los inicios del cabo protagonista en El primer caso del cabo Holmes, un cuento con su primera investigación de descarga gratuita en Lektu y Amazon. También podéis encontrar el libro en preventa en estas librerías online.

¡Estamos de enhorabuena porque vuelve el cabo Holmes!    

jueves, 16 de marzo de 2017

No hay fronteras para el ebook

Siempre que hablo de las ventajas que tiene el libro electrónico paralelamente, nunca frente a ni contra, a las virtudes que tiene el libro impreso, una de las que menciono es que téoricamente, no hay ninguna frontera que pueda frenar la distribución y venta de los ebooks. Obviamente otro tema muy diferente es dónde tienes derecho a venderlos y dónde quieres hacerlo.

Siempre que puedo me gusta acompañar lo que modestamente intento afirmar con alguna clase de prueba o ejemplo. Por eso me ha encanto leer el artículo que publican en Wiriko, un magazine sobre artes y culturas africanas, hablando de la experiencia de un pequeño sello digital, Bahati Books.


Cuando Barbara Njau y Kudakwashe Kamupira cruzaron sus caminos en Londres, y comprobaron que tenían el deseo común de publicar autores africanos, para lectores africanos, y para cualquiera que se quiera acercar a este tipo de literatura sin prejuicios, decidieron poner en marcha una editorial usando el formato que les permitiría traspasar fronteras con mayor facilidad, el digital. Un caso muy similar al de 2709 books, con obras alejadas de los estereotipos que tenemos sobre el continente, y sobre todo variadas.

¿Por qué publican en digital? Por un lado pensando en reducir los gastos de distribución y transporte y por otro, aún más importante, con la intención de llegar al máximo de gente posible, independientemente del país en el que residan. Un espíritu que compartimos. Les deseo lo mejor.

jueves, 9 de marzo de 2017

El teléfono móvil gana al libro… en el cuarto de baño

Créditos de la imagen: Theen ... via VisualHunt / CC BY-NC-SA
Hace un par de semanas leí el titular de un artículo en Librópatas que me dejó francamente sorprendida, que afirmaba que solo un 7% de españoles leía en el cuarto de baño. Recuerdo haber pensado, ingenua de mí, qué podrían hacer el 93% restante, cuando, en mi opinión, una de las mejores situaciones y localizaciones para ejercitar y disfrutar de la lectura es precisamente en esos momentos de intimidad que transcurren en la estancia mencionada. La respuesta me llegó al leer el artículo en profundidad, y volví a recordarlo al encontrarme de nuevo con el estudio* al que hace referencia, elaborado por Renova, unos días más tarde, gracias a la estupenda recopilación de noticias que hace Julián Marquina en su boletín semanal acerca del mundo de las bibliotecas y la lectura: el 92% de los españoles utiliza el teléfono inteligente en el baño.

Después de tanto tiempo escuchando que cada vez se lee menos y que las nuevas tecnologías están matando las opciones de ocio tradicionales, como la lectura, este estudio parece demostrar que, al menos en el baño, el teléfono móvil sí se ha "comido" al libro. Sin embargo, aunque los contenidos, por lo que parece principalmente provenientes de redes sociales, el formato y el soporte sean otros, al fin y al cabo lo que se hace es leer. Y a mí, de todas formas, siempre me queda la esperanza de que parte de esos “usuarios” utilicen su teléfono para leer libros electrónicos. Una amiga me ha contado que ella lo hace…

*No voy a tocar en esta entrada uno de los aspectos que analiza el estudio, el hecho de que una buena parte de los encuestados se hacen autofotos cuando están, precisamente, en el baño, asunto que merece un artículo por sí mismo pero que yo no me siento preparada para tratar. Ahí os dejo un temazo.

jueves, 2 de marzo de 2017

Hay librerías y librerías, y también está el VIPS

Va a parecer que tenemos una pequeña obsesión con Alberto Olmos, ya que lo vamos a citar por segunda semana consecutiva, y en mi caso no es la primera vez que lo hago. Se da la curiosa circunstancia de que no suelo estar de acuerdo con él, pero siempre me hace reflexionar, llegar a mis propias opiniones a partir de sus puntos de partida. Este puede ser uno de esos casos.

Generalmente en redes sociales lo que leemos a diario es una defensa cerrada de las librerías independientes, y aunque podemos sospechar que hay mucho de pose en las manifestaciones de mucha gente, la verdad es que yo también creo que es el mejor modelo posible tanto para la defensa del libro en general, como para la defensa de su variedad. Casi siempre es el único sitio donde podemos encontrar libros de pequeñas editoriales, trastear entre sus estanterías, conocer nuevas propuestas más allá de lo que vemos en los anaqueles de El Corte Inglés y en la mermada y dirigida sección de cultura de los telediarios.

Ahora bien...

En mi caso, viviendo en una pequeña ciudad, como se suele decir, de provincias, he de preparar una auténtica excursión para pasar una tarde de librerías, más o menos independientes. Y sí, lo reconozco, tirando de Amazon encuentro casi todo lo que busco. También visito librerías independientes, pero casi siempre online, y en ocasiones compro directamente en la web de las editoriales.

Defiendo, puede que más de boquilla, el modelo de la librería independiente de barrio, pero no soy usuario habitual, esa es la realidad; entendiendo como habitual una frecuencia mínima de visita semanal.



Vamos con Olmos. Titula su último artículo El Vips es la mejor librería de la ciudad, y sí, por supuesto, busca provocar, pero es un artículo muy inteligente, ya que sí que justifica y argumenta su afirmación, aunque también deje claro que donde se dejaría todos los cuartos es en una librería independiente "de verdad".

Para que este artículo no quede en una simple reflexión voy a terminar poniendo un pequeño ladrillo en defensa de las librerías independientes, y lo voy a hacer de la mano de Laura Huerga, editora de Rayo Verde, que en este artículo de La Vanguardia defiende con tesón a la librería Espai Contrabandos con estas palabras:
"Es que me gusta especialmente porque todos los libros que tiene son de editoriales independientes y fomentan el pensamiento crítico y el compromiso social. Además, me encanta cómo distribuyen los títulos: en lugar de organizarlos por temas, lo hacen por editoriales, lo que te permite verlos de otra manera".

jueves, 23 de febrero de 2017

La supervivencia de las pequeñas editoriales

Estamos en pleno proceso de edición de un nuevo título y hace días que no me quito de la cabeza un artículo de Alberto Olmos que leí hace ya algún tiempo en Zenda. Afirma Olmos que las pequeñas editoriales están condenadas a la desaparición, proposición con la que no discrepo en términos absolutos aunque yo hablaría más de obsolescencia programada; al fin y al cabo, las que son verdaderamente pequeñas duran lo que dura su editor (publicador), o incluso menos. Hace especial hincapié Olmos en la dificultad añadida que sufren las editoriales que publican autores españoles noveles, algo en lo que también coincido hasta un punto, sobre todo en lo que se refiere a la crítica y a la percepción general de prestigo de la propia editorial.

No descubro la pólvora si digo que las editoriales pequeñas tienen muchos retos que afrontar, algunos de los cuales afectan directamente a su supervivencia, pero también creo que disfrutan de buenas oportunidades, que, bien aprovechadas, pueden realmente alargar su fecha de caducidad. Dejando aparte el tema de la búsqueda de la excelencia en el catálogo y de la calidad, uno de los factores más importantes para la supervivencia de una pequeña editorial es, en mi opinión, la cercanía al lector. No se trata solo de construir un catálogo con identidad y relevancia, sino que este sea relevante para los lectores. No todos los lectores, eso es imposible, sino tus lectores. Y eso solo se consigue si los conoces, si llegas a ellos, si los invitas a tu casa. No es cosa fácil, pero creo que cuanto más pequeño eres más posibilidades tienes de hacerlo, o al menos de intentarlo.

Me ha parecido especialmente inspiradora esta entrevista a Rogelio Riverón, director de Letras Cubanas, editorial con 40 años de experiencia. Empezando por el titular, que va en la línea de mis reflexiones anteriores, y terminando por la sinceridad de sus afirmaciones sobre lo que le satisface y no del funcionamiento de la propia editorial, con las que me identifico en buena medida. Precisamente son esos puntos, entre otros, con los que yo también me siento insatisfecha —la promoción que podemos hacer de nuestros títulos y autores, la preocupación por la calidad, el largo tiempo que llevan algunos proyectos— y que también considero clave para la supervivencia de las pequeñas editoriales.

jueves, 16 de febrero de 2017

Braibook, el dispositivo de lectura que "traduce" al braille

Creo que no sorprendo a nadie si afirmo que, en el caso de la adopción como algo cotidiano del libro electrónico hay una gran resistencia que no hemos visto, por ejemplo, con los soportes digitales de la música o el cine; soportes que cambian a una velocidad vertiginosa.

Las causas son múltiples, y van desde lo insólitamente perfecto que es un libro impreso para cumplir su función, hasta la falta de confianza de algunos lectores, pero sobre todo se debe a las reticencias de la industria editorial, tanto grandes como pequeños diría yo, que ven en el libro electrónico un enemigo, cuando solo es un formato de lectura más. Entiendo que hay problemas, como el de la piratería, que existe, aunque siempre se sobredimensione, que crean incertidumbre sobre los modelos de negocio en torno al libro electrónico, una vez que (casi) todos tenemos claro que el DRM más que una solución era otro problema.

Pero, ¿por qué casi nunca se habla de las ventajas del libro electrónico?, porque existen, y de variada naturaleza. Existen ventajas para los lectores, como el hecho de llevar cientos de lecturas en un solo dispositivo; existen ventajas, aunque parezca mentira, para la industria editorial, como la eliminación de excedentes, de invendidos, y lo sencillo que, en teoría, es distribuir tus textos por todo el mundo; y existen lo que yo llamaría ventajas para la sociedad, como el caso que hoy os traigo.



He encontrado la información sobre el Braibook en lo que parece ser la web de un concurso de emprendedores, en el que el proyecto ha obtenido una ayuda para salir adelante. En dicha web lo definen como un libro electrónico para personas ciegas. Yo me he decantado por una palabra mucho más genérica, dispositivo, ya que este aparato se aleja mucho de la típica idea que nos viene a la mente al pensar en un lector electrónico. No tiene pantalla, ni de tinta electrónica ni de otro tipo, ya que su función es, como explican en el vídeo, traducir de cualquier formato al braille.

De todas formas, ya hemos hablado en alguna ocasión de que una función tan sencilla como la que en los lectores electrónicos permite cambiar a nuestro antojo el tamaño y el tipo de letra, tiene considerables ventajas no solo para personas con problemas leves de visión, también para lectores con dislexia.

¿Por qué no hablamos un poquito más de estas cosas?

viernes, 10 de febrero de 2017

Titulares alarmistas o cómo “vender” un artículo

Créditos de la foto: KatJaTo via VisualHunt / CC BY
Hace unos días casi me atraganto con un artículo de El Diario, que empecé a leer pensando, inocentemente, que se limitaría a enumerar, por enésima vez, los problemas de privacidad a los que los "terroríficos" libros electrónicos nos someten. Pero no, esta vez todavía era peor: utilizando una explicación técnica que ni si quiera los que nos dedicamos a esto podemos seguir muy fácilmente, afirmaba que los libros digitales son vulnerables a ataques de hackers que podrían robar nuestros datos a través de la wifi. Lo que nos faltaba.

Gracias a este otro artículo de The Digital Reader [en inglés], y tras otra explicación técnica, descubro que el problema no solo ya está solucionado sino que es bastante improbable que haya generado ningún ataque efectivo. Pero, ¿dice algo de esto el artículo de El Diario? No; en cambio, nos deja con la impresión de que si hemos comprado libros electrónicos en Amazon, Google o Apple, ya podemos dar por pirateados nuestros datos.

Y, por enésima vez, yo me pregunto: ¿es realmente necesario usar cualquier argumento para atacar a los ebooks? ¿O quizás es solo un recurso para conseguir más lectores gracias a un titular alarmista? O puede que el objetivo en esta ocasión sean las grandes plataformas. En cualquiera de los casos, no podía estar más de acuerdo con el último artículo de Manuel Gil en su blog @ntinomias libro: hay mucha desinformación (y yo me inclino por la segunda acepción del término, la que incluye intención) con respecto a la edición digital

jueves, 2 de febrero de 2017

Promoviendo la literatura a golpe de hashtag

Por mucho que a algunos nos apasione este mundo, hay que reconocer que en ocasiones las redes sociales se convierten en un magma indigerible de posturas enconadas, información que no nos interesa, bulos... Y tengamos en cuenta que además de las grandes marcas ya han desembarcado en ellas todo tipo de famosos, políticos e instituciones. Algo en principio lógico e interesante, pero que nos obliga a seleccionar con quién interactuamos de forma más rigurosa, si queremos que la experiencia en Internet sea positiva.

Por eso, cada vez que en redes vemos una campaña promoviendo la literatura es una pequeña alegría, especialmente si son interesantes y están bien hechas, y en algunos casos es así. Aclarar que la piedra de toque para una campaña suele ser un hashtag bien escogido, que se convierte en un vínculo que le lleva a una búsqueda de la palabra. Matizar también que donde mejor funciona esta herramienta es en Twitter, pero aunque menos gente lo use en otras redes como Facebook también pueden resultar de utilidad. 

Vamos con algunos ejemplos de campañas:
  • #100lecturasafricanas: Una campaña puesta en marcha desde el blog LitERaFRicAs, de Sonia FQ. He tenido la suerte de participar y realmente hay mucha gente siguiéndolo. Durante 100 días otras tantas personas hacen su recomendación personal, un título que quieran recomendar a la comunidad internetera interesada en la literatura africana.
  • #AdoptaUnaAutora: Según las palabras de la propia impulsora de la idea se trata de un "proyecto para dar a conocer la vida y obra de escritoras de cualquier época, país, lengua, religión, raza, cultura…" El tema va más allá de hacer una recomendación, sino que realmente tienes que ejercer de progenitor de la autora, hablar de ella durante tiempo indefinido y compartir en redes aspectos interesante sobre su vida y su obra. Si os interesa el tema aquí tenéis las condiciones para participar.
  • #PríncipeRana: Como más de uno habrá intuido, esta iniciativa las las tuiteras @nosololeo y @lecturinalove va de literatura romántica. O no, ya que como bien explican aquí se trata de recomendar, durante el mes de febrero, mes romántico por excelencia, libros que tengan una bonita historia de amor, independientemente de su género. Aquí lo cuentan.
Hay muchísimos hashtag literarios más, pero algunos quizás nos los podríamos encajar en el concepto "campaña", y no estoy diciendo que no sean, que en un momento dado alguien no propusiera ponerlo en marcha, pero el caso es que estoy seguro de que, por ejemplo #estoyleyendo o #leoycomparto ahora se usan en cualquier momento, cuando apetece hablar de la última lectura que se tiene entre manos, y no parecen tener unas condiciones específicas para participar.

Como siempre tenéis los comentarios abiertos para comentar campañas o hashtag literarios que conocéis.

jueves, 19 de enero de 2017

¿Por qué no está más extendida la Impresión Bajo Demanda?

Es una pregunta que me hago hace tiempo, y que nadie espere que de ahora una respuesta, porque en realidad lo único que puedo aportar al respecto es una reformulación de la pregunta, y la constatación de lo que para mí es una paradoja.

La reformulación es la siguiente: ¿por qué las grandes editoriales no apuestan por la IBD? Esto me permite hacer la pequeña trampa de responder la primera cuestión afirmando que la impresión bajo demanda no explota porque las grandes editoriales, y supongo que las medianas y la mayoría de las pequeñas, o prefieren seguir con los actuales modelos de distribución o, en otros casos, no tienen más remedio que hacerlo.

Los problemas del sistema actual de distribución del libro en papel están claros; principalmente se trata de un desfase entre lo que se imprime y lo que se vende. A esta brecha en España, según leíamos a finales del año pasado, se le puede asignar una cifra concreta: 70 millones de ejemplares que se quedan en el limbo, y eso que las tiradas son cada vez más cortas. El artículo que os vinculo tiene más datos, como por ejemplo que las pequeñas librerías devuelven más del 40% de los libros que piden a las editoriales. Me pregunto, desde el desconocimiento, si este modelo es sostenible,

Y me pregunto también, buscando una justificación, y si alguien tiene conocimientos me gustaría que dejara su aporte en los comentarios, si la calidad de impresión cuando se trabaja bajo demanda, o con tiradas muy pequeñas, sigue siendo a día de hoy muy inferior a la obtenida en el caso de una tirada grande. Y pregunto también, si los costes se sigue abaratando mucho con una tirada larga, aunque sea sin meter en la ecuación el tema de los invendidos. Como veis, preguntas, preguntas, y más preguntas.

La paradoja es que quienes están apostando fuerte por el libro impreso bajo demanda son los grandes despreciados por algunas voces que creen que la defensa del libro solo pasa por mantener todo como está, y por la preeminencia absoluta del papel. Esto hablando de las plataformas de autopublicación, por un lado, y de las editoriales digitales, por otro.

En nuestro caso, entendemos que, aún siendo digitales, algunos lectores quieren leer nuestros textos en papel, y la solución que hemos encontrado es el servicio de IBD que ofrece Amazon. Se intentó ofrecer el mismo servicio utilizando una empresa española, y esto es lo que pasó.

Otras editoriales buscan su propio camino. Por ejemplo, la editorial amiga 2709 books, exclusivamente digital de momento, tiene pensado usar la impresión bajo demanda para ofrecer libros en papel, tal y como cuenta aquí Marina, su editora. Precisamente también pensamos, como ella, que los libreros han de seguir siendo relevantes, jugando su papel de prescriptores. Puede que la IBD llegue a ser una buena solución para todos. 

P.D.: Quizás algún día podamos ver en algunas librería españolas una máquina como la que ilustra el artículo, una Espresso Book Machine, capaz de imprimir un libro en seis minutos. ¿Imagináis las posibilidades?

jueves, 12 de enero de 2017

Lo que aún se puede mejorar en los libros electrónicos

Si cuando digo que me he aficionado a las listas… En fin, esta entrada viene a cuento de un par de artículos que he leído en las últimas semanas. En uno de ellos [en inglés], el autor se define como lector digital decepcionado por una serie de malas prácticas en los libros electrónicos. En el otro, más reciente, se enumeran las desventajas de los ebooks, algo que, textualmente, “se abrió paso como una espléndida invención sin pensar en los riesgos que entraña”. Aunque hay varias cosas en las que no estoy de acuerdo, básicamente en el segundo artículo, sí que es cierto que no todo son ventajas en la lectura electrónica y que aún tenemos varios aspectos que mejorar. Sin olvidar que no se trata de conseguir la perfección —imposible, por otro lado— ni de superar al libro de papel —esto no es una competición—, sino de conseguir una experiencia de lectura, sea en el formato que sea, lo mejor posible.
  • Encontrabilidad. Ya había escrito sobre esto hace algún tiempo y creo que seguimos sin dar con una manera razonable de superar la sobreoferta, entre novedades editoriales, fondo que nunca se agota y autopublicados. Y no, no me valen los tan manidos algoritmos, que pueden saber mucho de tendencias, gustos masivos, etcétera, pero no de lo que me gusta específicamente a mí como lectora ni de cuán buenas son nuestras novelas a pesar de que seamos una microeditorial.
  • Precio. Me resulta inconcebible que aún haya editoriales que vendan las ediciones digitales a un precio mayor que las de bolsillo, o que un libro electrónico de ficción pura y dura cueste 15€ o más, pero ocurre, y con frecuencia
  • DRM, y todo lo que conlleva: limitación de dispositivos, limitación de la lectura, imposibilidad (o elevada dificultad) de préstamo, limitación en la propiedad del libro. Hemos hablado de esto aquí en numerosas ocasiones y, si sois habituales del blog o conocidos de la editorial, ya estaréis al tanto de nuestra opinión. Nosotros, como cada vez más editoriales, publicamos sin ningún tipo de DRM.
  • Extra: Privacidad. Esta es, en mi opinión, una práctica que cada día estará más presente en nuestra vida como consumidores, promovida por las grandes plataformas y más allá del ámbito digital. En la librería de la esquina también saben qué libros compramos, nuestros géneros favoritos y nuestros hábitos de compra, y no por eso nos hemos quejado nunca. El truco, creo, es poder elegir qué información queremos compartir y cuál no.
Lo mejor de esta lista es que estos problemas ya se han solucionado y se evitan en ciertas editoriales/librerías/plataformas, luego no es imposible eliminarlos. Pero mientras no lo hagamos todos los que nos dedicamos a esto, el libro digital seguirá llevando la etiqueta de “malo”, aunque algunos seamos “buenos”.

jueves, 5 de enero de 2017

Nuestra carta a los Reyes Magos

Como los malos estudiantes, a última hora, pero espero que llegue a tiempo, me animo a escribir esta carta a los Reyes Magos para expresar una pequeña serie de deseos que estoy seguro que la editora de esta casa va a compartir.

A ver si hay suerte. Hemos sido buenos, eso seguro. Sabemos que corren malos tiempos para todos en general y para la cultura en particular. Que es tiempo más de smartphones y de videoconsolas que de libros, pero nosotros seguimos en la brecha.
  • La primera que cosa que espero, que esperamos, es que este sea el año en el que definitivamente se equiparen los impuestos indirectos de las publicaciones impresas y de las digitales, es decir, que el IVA de un libro digital sea el mismo que el de la misma obra en papel, porque como he dicho alguna vez "Un libro electrónico es un libro, estúpido".
  • Los que nos seguís la pista lo sabréis que tenemos abierta la recepción de manuscritos de género negro. Es decir, nos encantaría publicar a algún nuevo autor de novela negra. Todas las obras son bienvenidas, pero nuestro catálogo está pidiendo a gritos una buena escritora de género negro.
  • Sería deseable también que las editoriales digitales, como sinerrata, pudieran estar en pie de igualdad con el resto en cualquier Feria del Libro, ya que, de nuevo, un libro electrónico es un libro,... Sí, también en cierta feria muy importante.
  • Puestos a pedir, no estaría de más que alguno de nuestros escritores fuera invitado a alguna de las múltiples "citas negras" que existen
Pediría más cosas, pero ya se sabe que si te pasas luego no te traen nada. Así que milagros como que todo el mundo del libro pelee por la literatura, y deje de ver el libro electrónico como un problema, cuando solo es un formato más para ofrecer a los lectores, lo dejo para el año que viene.