jueves, 14 de septiembre de 2017

Librerías que abren, librerías que cierran

Si os interesa, y suponemos que sí, el tema de las librerías, visto desde todos los ángulos, os recomiendo encarecidamente seguir a una persona que ya hemos citado aquí, Txetxu Barandiarán, consultor en el sector del libro, que habla muy a menudo, yo diría que es el principal tema de su blog, Cambiando de tercio, de librerías.

Precisamente en las últimas semanas, además de informarnos de algunas nuevas aperturas, y por desgracia de algún cierre, ha escrito dos buenos artículos, curiosamente relacionados con eso, con aperturas y cierres.

En un lado de la moneda os recomendamos leer Puesta en marcha de una librería. La cuenta de la vieja… en una servilleta. Creo que el título lo dice todo. Si alguno de vosotros está interesado en abrir una librería aquí tiene unas cifras, orientativas, claro está, sobre lo que tendría que facturar anualmente para soportar los gastos y de paso poder ganarse las lentejas de forma digna.

El reverso de esta moneda podría ser el artículo ¿Por qué cierran las librerías? Algunas causas, reflexiones y propuestas. Escrito con el cierre de la mítica librería de Bogotá La madriguera del conejo como punto de partida, de nuevo el título es muy claro respecto a lo que ofrece el contenido.

Tras hacer una lectura sosegada, algún apunte de mi propia cosecha:
  • Yo sí creo que las librerías tienen que actuar como polo cultural. Personalmente, viviendo en una ciudad pequeña, únicamente me encuentro librerías-papelerías, con los principales bestsellers del momento expuestos. Negocios muy dignos, pero poco diferenciables de otros, destinados a dispensar un producto, que ahora se puede obtener por otras vías.
  • Me pasó algo curioso, y esto no tiene nada que ver con sinerrata, es una experiencia personal. Publicamos un libro un grupo de diez bloggers, y lo hicimos de la única forma que teníamos a nuestro alcance: en digital, y en venta en papel con impresión bajo demanda. Un amigo difundió el libro en redes sociales, y la propietaria de una mítica librería, obviaré decir cuál, nos puso a caldo por destruir las librerías, según ella. No teníamos medios para meternos en las librerías, no es fácil. Podría haber mucha más variedad de libros en ellas, si la puerta de entrada no fuera, en la mayoría de los casos, la distribución tradicional, de la que, por cierto, también reniegan algunas editoriales.
  • En el caso, ahora sí, de sinerrata, nunca me cansaré de los esfuerzos que Amalia López, su editora, está haciendo para que tengamos presencia en las librerías, a pesar de que somos una editorial digital. Ya os hemos hablado en varias ocasiones de las tarjetas de descarga de varios de nuestros títulos, y de las librerías en las que se las puede encontrar.
Información relacionada:

jueves, 7 de septiembre de 2017

Fomentar la lectura y otras dinámicas familiares

Hace ya unos días que me encuentro una y otra vez en redes sociales con la curiosa nota de una madre italiana a sus hijos, pidiendo que busquen la contraseña de la wifi en Anna Karenina (ojo, en el libro, no en la película).
Confieso que la primera que la vi me pareció tremendamente simpática e ingeniosa, no tanto por el reto en sí que plantea, sino por el humor que destila la redacción de la misma (incluyendo la postdata) y por mezclar dos actividades de ocio según algunos contrapuestas: internet y lectura.

No le había vuelto a dar más importancia ni valor hasta que hace un par días me topé con este artículo en la revista Verne, en el que cuestionan la nota como método de fomento de la lectura y se hacen eco de la supuesta controversia que ha generado en Twitter.

Partiendo de que la nota en sí misma ya está totalmente fuera de contexto, y de que no tengo (tenemos) ni idea de cuál fue el planteamiento original de esa madre, ni la reacción de sus hijos, ni cuánto tiempo llevan con esa dinámica, ni siquiera si los hijos son lectores asiduos o solo cogen un libro para encontrar la susodicha contraseña, intentar convertir lo que parece simplemente un juego (relacionado con la literatura, eso sí) con un método para fomentar la lectura, creo que es algo aventurado.

Está claro que la mejor forma, que no la única o en solitario, de que nuestros hijos lean es dando ejemplo claro y sostenido y, por otro lado, soy consciente de que hoy en día cualquier tema en redes sociales puede ser objeto de alabanza, burla o crítica extrema, pero, qué ha pasado con esa teoría tan extendida últimamente de las bondades de la gamificación con respecto a la educación en general y el fomento de la lectura en particular.

La llamada gamificación, o uso del juego como estimulo para una actividad o aprendizaje concreto, se está aplicando ya en colegios y bibliotecas. Si hasta la última campaña gubernamental de fomento de la lectura pretende utilizarla (de aquella manera, pero esto es otra cuestión que merece una entrada por sí misma). Y sin embargo ante algo tan aparentemente inocente como un juego relacionado con la lectura dentro del ámbito familiar, se pone en cuestión todo un método educativo que simplemente desconocemos si se está aplicando tal cual o no.


Repito, estoy convencida de que si los padres leen de forma habitual y los niños crecen en un ambiente con libros y en el que la lectura es parte de las actividades diarias, es muy probable que ellos también lean. Sin embargo, conozco algunos muy buenos lectores, uno de ellos incluso librero, que nunca vieron un libro en su casa y se aficionaron a esta sana actividad bien pasada la adolescencia. Y, aunque creo no conocer a nadie en esas circunstancias, estoy segura de que lo contrario también ocurre. Está claro que la madre de esa nota lee, a los clásicos ni más ni menos, así que una vez superado el primer punto del fomento lector, ¿es realmente tan malo añadir un poco de juego al cuento?

jueves, 27 de julio de 2017

Verano, lectura y vacaciones

Derechos de la imagen: mac.rj via Visualhunt / CC BY
En cualquiera de sus combinaciones estas tres palabras consiguen ponerme inmediatamente de buen humor y apuesto a que a vosotros también. Incluso si alguna de ellas falla, ¿verdad? Que podáis disfrutar de unas vacaciones, lamentablemente no podemos garantizarlo, pero el verano está efectivamente aquí (vale, esto no es mérito nuestro) y en lo que definitivamente podemos contribuir es en el apartado de las lecturas.

No solo tenemos un catálogo de lo más completito para amenizar este tiempo de descanso o de ritmo más lento, incluyendo la última aventura de nuestro querido cabo Holmes, sino que además ya os propusimos en una entrada anterior una estupenda selección de lecturas recomendadas por nuestros blogueros literarios de cabecera y otros amigos de la editorial.

Pero como no solo de libros viven los lectores —y como ya sabéis somos firmes defensores de que lo importante es leer independientemente del contenido o el continente— aquí os dejamos ahora una breve selección de lecturas ligeras relacionadas con la literatura y las vacaciones, para disfrutar a la sombra o al sol:

Sea cual sea el formato, género y destino elegido, ¡qué tengáis un feliz verano y muy buenas lecturas!

jueves, 20 de julio de 2017

Así triunfa un libro gracias a los blogs

Que nadie se espere, atraído tal vez por el titular, el tipo de contenido que tanto abunda hoy en día en Internet, con supuestas recetas de marketing para el éxito. En sinerrata tenemos impreso en el ADN el ser digitales, y también la colaboración con bloggers y magazines digitales, pero entendemos que esto es un trabajo similar al que hace la gota de agua golpeando la piedra: nunca dejar atrás ni un solo libro aunque se haga más hincapié en las novedades, y colabora con los blogs de forma honesta y sostenida en el tiempo.

Pero sí es verdad que puede ser interesante detenerse de vez en cuando para observar el trabajo de los demás, y es gratificante observar que, aunque no haya fórmulas mágicas para obtener resultados, sí que hay ejemplos claros de libros que gracias a una campaña de difusión con la ayuda de bloggers literarios, consiguieron tener una relevancia muy difícil de obtener hoy en día.

Me voy a detener en dos ejemplos. Uno cercano, aunque ya no en el tiempo. Y otro un poco más reciente y, en este caso, a nivel internacional.

Tuve la suerte de conocer personalmente a Neus Arqués hace años, aunque paradójicamente fue en un encuentro de trabajo que nada tenía que ver con la literatura, sino con nuestras respectivas ocupaciones en aquel momento. Yo había leído y reseñado su libro, así que en cierto modo formé parte de esta experiencia.

Hablo de algo que ocurrió hace ya la friolera de 12 años. En esta entrevista, si queréisprofundizar en ello, Arqués le cuenta a Javier Celaya los pormenores de una pequeña campaña de difusión que ella denominó 10 blogers – 10 libros, que puso en marcha con la intención de incentivar la conversación en torno al tema central de su libro, Un hombre de pago.

La premisa me parece de vital importancia, ya que las redes sociales ahora, y los blogs desde siempre, lo que han buscado es promover la conversación. Y por mucho que algunos lleven años "matando a los blogs", yo ahora pienso más que nunca que hay que volver a ellos, donde la conversación es más "respirable" que en el guirigay en el que algunos están convirtiendo las redes sociales.

Sin tener a mi disposición ni una sola cifra al respecto yo calificaría la campaña de Neus como exitosa.

Tampoco son necesarias las cifras para hablar de la saga Divergente, ya que no creo que nadie ponga en duda que hablamos de una trilogía, (y algún librito más), de éxito. Si alguien no sabe de qué estoy hablando la bastará con que le indique que hablo de los típicos libros de genero young adult orientados a la ciencia-ficción o las distopías, que han estado muy de moda los últimos años gracias al tirón de sagas como "Los juegos del hambre"; una moda que, como todas, ya ha amainado.

En el propio epílogo de los libros de la saga, la autora de los mismos, Verónica Roth, cuenta que en la difusión del libro, (ojo, en este caso junto a otras herramientas de marketing, sin duda), jugaron un importante papel los bloggers que se aficionaban a la saga.

Como curiosidad contaros que el nudo central de los libros en un mundo, circunscrito de inicio a una ciudad que a la postre resulta ser Chicago, que socialmente se organiza en cinco facciones: Abnegación, Osadía, Verdad, Erudición y Cordialidad. Pues bien, los bloggers que hablaban sobre el libro hicieron lo mismo, repartirse entre abnegados, osados, veraces, eruditos y cordiales, e incluso tenían sus propios líderes de facción.

Si lo pensamos, la premisa es la misma que en "Un hombre de pago": fomentar la conversación.


En ello estamos.

viernes, 7 de julio de 2017

La trampa de los números (y los titulares)

La semana pasada me topé con este artículo en El Periódico sobre los resultados de un estudio de la Generalitat de Catalunya sobre los hábitos de lectura de los catalanes en 2016 a través de un buen número de entrevistas. Las conclusiones son de lo más interesante, como que el porcentaje de catalanes mayores de catorce años que lee en algún momento y en cualquier tipo de soporte crece cada año y ya alcanza más del 95%, con un casi 68% que lee libros, y ¡el 90% lee al menos una vez a la semana! Aquí se incluyen libros, periódicos, revistas, cómics y webs, blogs y foros de internet pero, como ya hemos dicho en otras ocasiones, para nosotros leer es leer es leer, independientemente del formato y el tipo de contenido.

Es verdad que esa cifra, la de los lectores frecuentes, desciende este año casi tres puntos con respecto al anterior, aunque la bajada se centra en la lectura de periódicos y cómics, mientras que sí crece en libros, casi seis puntos, y en internet.

 
A pesar de estas buenas noticias, en general, para todos los que nos dedicamos a esto de los libros, con una subida también en el número de lectores que leen libros por placer, el artículo decide destacar en su titular que el 85% de los libros electrónicos que se descargan son piratas. Así, literalmente. Obviamente, la primera reacción es llevarse las manos a la cabeza; es un porcentaje bastante alto pero, quizá también por eso, digamos que resulta sospechoso (llamadme desconfiada). Y, curiosamente, solo hay que ir al informe original del estudio, publicado por la Generalitat, para darse cuenta de que las sospechas resultan ser ciertas. En la página 93 de dicho informe se especifica que el 65% de los lectores digitales solo consume libros GRATUITOS y casi el 25% tanto de pago como GRATUITOS, mientras que prácticamente el 10% solo descarga libros electrónicos de pago. Nótense las mayúsculas: el informe, y por tanto la pregunta que se hizo a los entrevistados, era si leían contenido de pago o GRATUITO, no de descarga ilegal (o "pirateado").


Solo en Amazon hay más de sesenta mil libros gratis, y el número de páginas web que ofrecen contenido gratuito y absolutamente legal es prácticamente incontable. ¿De verdad que a estas alturas de la película todavía hay que seguir criminalizando al lector digital y por tanto al formato electrónico? Y, ¿es necesario hacerlo de forma tan burda?

  

viernes, 30 de junio de 2017

La mejor lista del mundo de lecturas para el verano

A ver, no es que nos hayamos levantado soberbios, simplemente decimos que es la mejor porque es la nuestra, la que hacemos con las sugerencias que nos habéis dejado vosotros, los que nos seguís a diario, en nuestra página de Facebook.

La verdad es que llega el verano, y aunque donde estoy yo ahora mismo está lloviendo, seguro que se avecinan muchas tardes de sol, playita o campita, y lectura. Ya los medios están sacando sus sugerencias, como esta de El País, que está muy bien, ya que en realidad es una lista de lista, por temas, por géneros, con un total de 87 lecturas propuestas.


¡Empezamos! Ya aviso que hay de todo, clásicos, contemporáneos, más o menos actuales, no había ninguna norma que seguir para proponer títulos:
  • Patricia Millán, del blog Relatos en construcción nos hace varias propuestas: Por un lado nos propone La vegetariana, una novela de la escritora coreana Han Kang. También nos sugiere adentrarnos en el, ya, clásico de Kerouac En el camino, y conocer la obra del ilustrador Jimmy Liao.
  • Daniel Martínez, sabiamente a mi juicio, propone recordar a Juan Goytisolo, leyendo Coto vedado y En los reinos de taifa.
  • Alena Collar nos propone leer El cuaderno gris, de Josep Pla y La reina de las nieves, de Martín Gaite. Poco que añadir, autores de peso.
  • Dei Gaztelurrutia sugiere un único título: Almas de segunda mano, de Christopher Moore.
  • Verónica García-Peña nos dice que ha sido todo un descubrimiento La sonámbula y más relatos inquietantes, de Marie Luise Kaschnitz.
  • Antonio Báez propone otro clásico: Matar a un ruiseñor, de Harper Lee.
  • También Jesús Ruíz apuesta por una obra con solera: Manhattan Transfer de John Dos Passos.
  • Guadalupe Santos nos propone revisitar, o conocer La vieja sirena, de José Luis Sampedro.
  • Enrique Sanvicente nos recomienda leer, si no lo hemos hecho ya, El guardián entre el centeno, de Salinger.
  • Cristina Useros apuesta por El señor presidente, de Miguel Angel Asturias, como lectura veraniega.
  • Elvira Olmo nos recomienda la trilogía de Esteban Navarro "El buen padre","Los ojos del escritor" y "Los fresones rojos", y también Patria de Aramburu.
  • Paz Monserrat  nos sugiere la lectura de Las pequeñas virtudes, de Natalia Ginzburg.
  • Rosa G. Panera, por último, pero no menos importante, comparte con nosotros varias lecturas: Intemperie, de Jesús Carrasco, Bilbao, New York, Bilbao, de Kirmen Uribe, Suite francesa, de Irene Nemirovsky. Y para los niños de diez en adelante propone poemas para niños de Gloria Fuertes.
Y esto es todo. O no, ya que esperamos que nos dejéis un montón de sugerencias más en los comentarios.

jueves, 22 de junio de 2017

A vueltas con el IVA (de los libros electrónicos)

Derechos de la imagen: fdecomite vía Visual hunt / CC BY
No es la primera vez que hablamos de esto y probablemente no será la última, el asunto de la equiparación del IVA que se aplica a los libros de papel, reducido del 4%, al IVA de los libros digitales, el normal del 21%, más que un asunto fiscal parece un culebrón analógico.

Si a finales del año pasado, en esta entrada de Javi de Ríos, nos congratulábamos con lo que parecía el fin de un sinsentido (que los libros electrónicos tributen a un tipo más alto, basándose en una diferencia de formato, no de contenido, que es exactamente igual de cultural que el del libro impreso), solo unos meses más tarde el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en un alarde de modernidad y de estar a la altura de los tiempos que corren, sentenció que los ebooks, porque se comercializan sin un soporte físico sino de forma electrónica, se consideran servicios y por tanto no pueden beneficiarse de un IVA reducido. Ahí queda eso, una lógica aplastante, ¿verdad?

Afortunadamente, en mi opinión, los eurodiputados (o al menos algunos) tienen una mente más abierta y, sobre todo, más al día, y votaron por mayoría este mismo mes en la Eurocámara una propuesta para igualar, a la baja, el IVA de los dos formatos. Pero con este historial, cuando leí la noticia me guardé mucho de cantar victoria aún y, efectivamente, apenas esta semana conocemos que los titulares de economía y finanzas de la Unión Europea no han sido capaces de llegar a un acuerdo para esta equiparación, por vaya usted a saber qué motivos.

Cualquiera diría que estamos hablando de perdonar la deuda de los bancos o de amnistiar fiscalmente a defraudadores millonarios, temas controvertidos y sin duda generadores de conflictos morales entre los que nos gobiernan y regulan. Pero no, simplemente es una cuestión de tratar fiscalmente con el mismo criterio a un mismo contenido que se comercializa en formatos diferentes. O eso me parece a mí, claro

jueves, 15 de junio de 2017

"Matar al heredero" ya disponible en papel

La verdad es que esta noticia bien merece un artículo, ya que estábamos deseando darla desde hace varias semanas, en las que nos hemos peleado a brazo partido con Amazon y con la tecnología para que hacerla realidad.

Y si bien el libro estaba disponible en pre-compra para el formato papel, ahora sí que podemos aseguraros que gracias al milagro de la impresión bajo demanda, tendréis el último caso del cabo Holmes, de nuestro autor Carlos Laredo, en vuestro domicilio en el plazo de unos pocos días si deseáis leerlo en papel.

Os recordamos varias cosilla. En primer lugar que Matar al Heredero es ya el quinto caso protagonizado por el entrañable cabo gallego que publicamos.

Seguimos siendo, por supuesto, una editorial digital, así que el libro está disponible, también en Amazon, para Kindle, y en otras tiendas online de ebooks. Tenéis toda la información en la ficha del libro en nuestra web.

También, seguimos con los recordatorios, nuestros libros pueden leerse en diversas plataformas de lectura de ebooks con tarifa plana, como por ejemplo, Nubico.

Y para que tengáis toda la información, aquí tenéis los enlaces a todos nuestros libros en papel.

jueves, 8 de junio de 2017

La lectura nos hace más...

Foto vía Visual hunt
En un día cualquiera, no es difícil encontrarse algún artículo o entrada en redes sociales sobre las infinitas bondades de la lectura: que si nos hace más listos, más empáticos o incluso mejores personas. Estoy de acuerdo con todas estas afirmaciones, pero hoy me encuentro con un escrito en Letras libres que parte una premisa completamente opuesta, y que me consta también es cierta al menos en determinadas personas: leer nos hace (a algunos) más arrogantes.

Llegados a este punto, me pregunto si ir al cine o al parque o dedicarse al macramé también puede tener el mismo rango de efectos secundarios, desde lo mejor a lo peor, aunque en el fondo creo que la actitud de cada uno con respecto a sus aficiones y las de los demás tiene más que ver con nuestro carácter o forma de ser que con la afición en sí misma. Pero esa es otra cuestión.

Sí tengo la sensación de que cuando nos convertimos en evangelizadores de la lectura —y como lectora y, sobre todo, editora, mal iría si no lo fuera— de alguna manera estamos diciendo que si lees eres mejor que si no lo haces. Pero, al menos en mi caso, lo que pretendo es que todo el mundo disfrute tanto como yo lo hago con un libro, que nadie se prive de aprender, viajar, vivir aventuras, suspense o incluso miedo, de una forma tan placentera como a través de la lectura. Mi mensaje, y el de muchos, es “no te pierdas la pasada que es leer” y no “leyendo serás más guay”. Al fin y al cabo, esto puede ser una competición que no se acaba nunca: ¿es mejor leer ficción o ensayo o biografía? ¿Clásicos o novedades? ¿Juvenil, novela negra, ciencia ficción...?

Pero, en todo caso, si alguna vez has tenido la tentación de mirar por encima del hombro a alguien que no lee, te recomiendo el artículo de Letras Libres, para recuperar un poco de humildad (lectora).

viernes, 2 de junio de 2017

Así va el libro digital en España y América Latina según Bookwire

Si hace un par de semanas os contaba cuál era la foto fija del e-book en España y América Latina, según Libranda, parece casi obligatorio dedicar también unas líneas a los datos que nos proporcionan desde otra distribuidora, Bookwire. Hablamos de la tercera entrega del “Informe Bookwire sobre la evolución de los libros electrónicos en América Latina y España”, que ha sido elaborado con la colaboración de la gente de Dosdoce, cuya opinión al respeto os recomendamos leer. Según nos dicen Bookwire es la principal plataforma de distribución de libros electrónicos y audiolibros de la región.

Una de las conclusiones que sacamos en claro en el anterior artículo fue que la venta de libros digitales en castellano ha subido durante 2016 ligeramente, respecto a 2015, concretamente un 5,4%, (un 6,7% si le sumamos también los servicios de suscripción, y la cifra subiría hasta el 11% si nos fijamos solo en España). 

Estos son los datos de Libranda.

Por otro lado comentamos la existencia de otros estudios que nos hablan de que el libro electrónico está estancando en el ámbito anglosajón. Tanto en un caso como el otro conviene recordad, insistía en ello en los comentarios Mariana Eguaras, que sabe mucho de esto, que no se tiene en cuenta el peso del libro autopublicado.

Vamos con los datos que nos dan Bookwire y Dosdoce:
  • Nos reiteran que en los países de habla inglesa el "tema" está estancado, pero son más optimistas al hablar de España y América Latina. Sus palabras concretas son: impresionante crecimiento digital.
  • Hablan de la importancia de la incorporación de los catálogos digitales de las editoriales independientes.
  • Realmente si manejaban cifras impresionantes. Nos hablan de un crecimiento de las ventas de libros digitales en España de un 41% y en América Latina de una apabullante subida del 110%, (siempre 2016 respecto a 2015).
  • Otro dato interesante: el 51% de las ventas digitales de las editoriales españolas son fuera del país.
  • Las ventas de e-books podrían alcanzar el 8% de las ventas totales de libros, (faltarían datos para afirmarlo, nos dicen). De Libranda tenemos una cifra del 4% pero no equiparable ya que en teoría han incluído la autopublicación que en Bookwire no han sumado, y hablan de facturación, no de ventas.
El que quiera profundizar en los datos que siga los enlaces propuestos, ya que además podrá completar la información con cifras sobre los servicios de suscripción, evolución de los precios, o importancia de la venta en las grandes librerías online, (sí, las de siempre).

Hoy he preferido quedarme solo con las cifras de ventas para evitar un artículo farragoso. Dos conclusiones, la segunda con pregunta incorporada. Los datos parecen buenos, pero son muy diferentes a los que nos daba Libranda, ¿a qué puede ser debido?

viernes, 26 de mayo de 2017

Los “piratas” también cambian de hábitos

Créditos de la imagen priittammets vía VisualHunt.com / CC BY
Aunque es una información que ha pasado prácticamente inadvertida, o al menos yo no he visto mucha discusión sobre el tema, el mes pasado se presentaron los resultados del Observatorio de la Piratería correspondientes al 2016 (no puedo evitar comentarlo: vaya tela con el nombre).

Estos datos normalmente me los tomo con mucha cautela, porque tanto por cómo se calculan como por las conclusiones que la industria saca de ellos, en mi opinión son tremendistas, exagerados, poco realistas y, lo más importante, poco productivos. Se obtienen, muestran y publicitan con el objetivo de criminalizar y obtener beneficios laterales (cánones y acciones del estilo) que poco sirven para resolver una situación que sí existe, nos preocupa y que de alguna forma tendremos que afrontar: la descarga de contenido de forma no legal. Pero, a lo que iba, resulta que, aunque aún de forma no demasiado significativa, la cantidad de contenido descargado y no comprado ha descendido el año pasado con respecto a 2015 en prácticamente todos los sectores. Concretamente en el del libro un cuatro y poco por ciento.

A mí me parece buena noticia, no solo por el descenso de la mal llamada piratería en sí misma, sino porque podría indicar que por fin estamos empezando a hacer alguna cosa bien, y no solo nos dedicamos a clamar al viento, pedir medidas punitivas y compensaciones económicas, que hasta ahora no habían parecido servir de mucho. ¿Es posible que el aumento del contenido disponible y la mayor oferta y consumo en plataformas de “tarifa plana”, entre otros motivos, tenga algo que ver con ello?

Yo me atrevo a decir que sí, más después de echarle un vistazo a un estudio muy interesante sobre el tipo de persona que descarga contenido ilegal, que aunque no se ha realizado en nuestro país creo que puede ser en cierto modo extrapolable. Según este estudio, los mal llamados piratas son sobre todo hombres, de mediana edad y con ingresos medios-altos. Según ellos mismos declaran en la encuesta si descargan ilegalmente en lugar de comprar es mayoritariamente porque les resulta más fácil, en segundo lugar porque el contenido legal es demasiado caro y en tercero porque no está disponible de forma legal. Y ahí, creo yo, está la clave: pongámoslo fácil, olvidémonos del DRM y trabas de este estilo, de tiendas que piden hasta el NIF para hacer una venta, de universos cerrados y precios astronómicos. Si es más fácil comprar que descargar podemos ganar la batalla.

viernes, 19 de mayo de 2017

Así va el libro digital en España y América Latina según Libranda

Antes de empezar con lo prometido, un pequeño preámbulo, yo creo que positivo, y es tan solo comentar que por fin tenemos casi todos claro lo que es Libranda, ni más ni menos que una, la más importante en español, distribuidora de libros digitales, que entre sus cometidos tiene, como ahora, proporcionarnos lecturas sobre lo que está ocurriendo en el sector. Me acuerdo lo que comentaba, hace ya más de seis años, sobre esta plataforma cuando nació:
Para empezar ni siquiera deberíamos estar hablando de Libranda. Quiero decir, Libranda es tan sólo una distribuidora, hasta ahora nunca nos hemos preguntado quién se encargaba de distribuir los libros de nuestras editoriales y autores favoritos. Lo que habría que valorar son las otras dos patas de este taburete. Por una lado, habría que valorar qué políticas de precios están siguiendo todas y cada una de las editoriales integradas en Libranda y por qué todas optan por usar un DRM nefasto para la experiencia de compra, y por otro lado, habría que valorar, una a una, qué servicio nos están dando las diversas librerías online que se van asociando a Libranda para vender su catálogo.
Y vamos con el tema de hoy. Han presentado muy recientemente un estudio sobre la evolución del mercado del libro digital en español durante el año 2016, como ya hicieron sobre lo acaecido en 2015, así que cada vez tenemos más datos para opinar sobre ellos. Lo ideal sería sumergirse en el informe original, pero nos podemos quedar con el resumen que hacen en El Diario.es, bastante completo y expuesto de forma muy sencilla. Algunos datos interesantes, muy brevemente:
  • La venta de libros digitales ha subido durante el año 2016 un 5,4% (un 4,8% si hablamos de pasta). Siempre he pensado que en el caso del libro esto no iba a ser una revolución, sino una evolución. Yo personalmente me conformo con que esto siga así, y solo pido que suba también la venta de libros sumando todos los formatos, porque al final hablamos de libros.
  • Las tarifas planas crecen un 94%. Ya os hemos hablado aquí muchas veces de este tipo de plataformas, así que no me voy a liar a dar nombres. Me parece un crecimiento muy interesante, sobre todo teniendo en cuenta que a diferencia del contenido audiovisual, poca gente lee lo suficiente como para que el precio sea "un chollo". Pero a nada que compres tres o cuatro libros al mes te puede empezar a interesar. Curiosamente no logro entender como en el diario El Mundo titulan, hoy en día, En busca del netflix de los libros, cuando existe, desde hace tiempo, y hay muchas opciones.
  • Las grandes plataformas internacionales se quedan con casi el 80% del mercado. En España estábamos ocupados protestando y el sector se empezó a mover tarde. Hay pequeñas plataformas tan interesantes como Lektu, editoriales que venden sus propios libros, o las empresas españolas "de toda la vida", pero la fuerza de Google, Amazon y algún otro actor fuerte, como Kobo, dejan pocos resquicios.
  • Terrible caída de las compras en bibliotecas para préstamo digital. En este caso se debe a la dejadez del Ministerio de Cultura; daría para una reflexión aparte.
  • Los precios de venta ya no son excusa. Para mí un precio medio de 6,4 euros es más que razonable, y se parece a lo que pedía hace años. Es una media, habrá libros demasiado caros, de editoriales que publican digital a regañadientes o de libros que lo merezcan por la razón que sea, pero eso también significa que hay infinidad de ebooks más baratos.
Y en esencia esto es todo. ¿Opiniones?

P.D.: Algunos datos más, en este caso de un artículo en El Periódico. Parece ser que el crecimiento del libro digital donde sí se ha estancado es en Estados Unidos y en Gran Bretaña, aunque como explica Ernest Alós habría que tomarse las cifras con calma, debido al crecimiento del libro autopublicado, donde los e-books tiene un gran peso.

Otro aporte de este artículo es desmontar un mito: a día de hoy el precio medio del e-book es menor en España que en Estados Unidos. Y abundando en lo que decía antes, estoy seguro que el precio medio del libro digital en España bajaría mucho si el estudio incluyera de forma exhaustiva la autopublicación.

viernes, 12 de mayo de 2017

Información manipulada (o manipulativa)

Foto vía Visual Hunt
Desde hace un par de semanas, cuando se publicaron los resultados de ventas de la asociación de editores ingleses para el año pasado, me he ido encontrando con artículos en la prensa inglesa, que terminan llegando también a los medios españoles, sobre una rimbombante subida del libro de papel frente a la estrepitosa caída del libro electrónico. Para empezar, me vuelvo a poner de los nervios con esa pelea absurda y totalmente estéril entre formatos, como si el crecimiento de uno solo pudiera significar el hundimiento del otro o viceversa. Yo, particularmente, estoy esperando leer un titular que diga que cada vez se venden más libros, punto, y otro mejor aún, que cada vez se lee más, punto y final.

Pero es casi tan enervante la manipulación grosera de los datos para defender esa guerra y su supuesto ganador actual, el libro impreso, y casi de risa los motivos esgrimidos para justificarlo.

Sobre lo primero, podéis leer el artículo de Javier Celaya, en el que desgrana los resultados del estudio, que no son exactamente como los titulares los pintan; una muestra más de cómo algunos prefieren ignorar y maquillar la realidad a ver si desaparece eso que, por lo que parece, les da miedo.

Y sobre lo segundo, The Guardian afirma que el Kindle no es guay y El País que los lectores acusan la fatiga visual, os recomiendo un artículo en epubsecrets.com que, con mucho humor, desmonta las teorías del periódico inglés.

No sé cuántas veces habrá que decirlo, o quién tendría que hacerlo: ¿podemos ponernos todos de acuerdo de una vez en que lo que importa es la lectura y no el formato y dejarnos de peleas estúpidas?

jueves, 4 de mayo de 2017

El cabo Holmes, el sargento Domínguez y la novela benemérita

Está claro que las dos sagas de novela policíaca que a día de hoy está publicando sinerrata podrían encuadrarse en este subgénero de la novela negra. A pesar de ser muy diferentes entre ellas, ambas tienen como protagonista a un miembro de la Guardia Civil.

Por un lado tenemos al cabo Holmes, protagonista ya, de cinco novelas, aunque me consta que su prolífico autor, Carlos Laredo, tiene ya alguna más redactada en los cajones de su escritorio. Hablamos de un personaje contemporáneo, que además de descubrirnos los rincones más bellos y agrestes de la costa gallega, tiene presentes temas de máxima actualidad, como la corrupción o el narcotráfico.

Por otro lado tenemos al personaje creado por Fernando Roye. El sargento Domínguez pertenece al mismo cuerpo policial, pero a una época muy diferente y resuelve sus casos en el sur de España. Fernando nos sitúa, y muy bien por lo que dicen las reseñas, en la España de posguerra, en los años cincuenta, en unas circunstancias, obviamente, muy diferentes.

¿Por qué saco a colación la etiqueta novela benemérita? A raíz de una reseña que hizo Cristina, del blog Abrir un Libro del libro Continuará, publicado por Editorial Alrevés, y dedicado a las sagas literarias en el género negro y policíaco español, nos comentó que aparecía citada la saga protagonizada por nuestro José Souto Holmes. Una auténtica gozada ver mencionado al personaje de Carlos Laredo junto a otros como los célebres Bevilacqua y Chamorro, de Lorenzo Silva.

La verdad es que la novela policíaca en castellano vive un momento dulce, le pese a quién le pese, ya sea protagonizada por guardias civiles, policías nacionales, mossos de esquadra o ertzainas.


jueves, 27 de abril de 2017

Sant Jordi, superventas, literatura y “los otros”

Créditos de la imagen: Ella es Tanya via Visualhunt.com / CC BY
Este domingo pasado, como ya sabéis, se celebró el Día Internacional del Libro, que tiene una de sus expresiones más bonitas en Cataluña, con Sant Jordi, una verdadera fiesta para lectores, escritores, libreros y editores. En este día, se regalan libros y rosas, que no me diréis que no es una combinación preciosa, y la ciudad se llena de puestos de unos y otras, con lectores comprando, bicheando libros y haciendo cola para conseguir la firma y dedicatoria de su autor favorito.

Es tradicional también en Sant Jordi la lista de los más vendidos del día siguiente y los subsiguientes artículos sobre la eterna pelea calidad-cantidad, es decir, lo mucho que venden los autores más mediáticos (presentadores de televisión, actores, protagonistas de las revistas del corazón, a los que en los últimos años se han unido blogueros y youtubers), en contraposición a las ventas más modestas de los escritores de verdad, de la verdadera literatura (y léase la cursiva con un cierto sarcasmo, por favor).

Yo encuentro otra polémica de la que nadie, o casi nadie, habla y que este año, tras otro paso más en la tendencia general de adquisiciones de los grandes grupos editoriales, es todavía más patente: la posición de clara debilidad que sufren las editoriales pequeñas en este tipo de eventos. Me ha llamado especialmente la atención, y me ha puesto los pelos de punta por las implicaciones que podría tener, este comunicado del editor de Orcinypress donde denuncia un trato desigual desde la organización de la feria que pudiera estar relacionado con no haber tramitado los permisos a través del Gremio de Libreros.

Las editoriales digitales y los autopublicados, por supuesto, no aparecemos ni de pasada en estos repasos superventeros. Las primeras, porque nuestra presencia en estos acontecimientos, tal como están organizados, es difícil*, cuando no está directamente prohibida. Los segundos, porque la industria editorial se empeña en ignorarlos de forma consciente y constante, a ver si así desaparecen y les dejan de hacer pupa en los resultados de ventas.

Me encanta Sant Jordi, sin ninguna duda, pero también me gustaría que pudiera ser un poco más de todos.

*Hay que mencionar que SeeBook, la empresa que comercializa tarjetas de descarga para que los libros electrónicos (por ejemplo, dos de nuestros títulos) puedan estar en librerías de calle, monta desde hace un par de años un estand en Sant Jordi con firmas de los autores que han publicado. 

viernes, 21 de abril de 2017

Muchas editoriales "David" contra dos grandes "Goliat"

El título del artículo no es gratuito, ya que en cierto modo resume el panorama, más allá de la fuerza que cada uno de nosotros considere que pueden tener las editoriales medianas, y qué tipo de sellos podrían entrar dentro de esa definición. Aunque yo me inclino a opinar que, dado el tamaño que pasan a tener los dos grandes grupos dominantes, las sempiterna Planeta por un lado, y el reforzado grupo Penguin Random House tras la compra de Ediciones B, todo lo que queda fuera de sus respectivos paraguas es pequeño.


Comentando este tema con Amalia López, editora de esta casa, sinerrata, me comenta que el único camino que nos queda a los pequeños es diferenciarnos en la oferta, entender que la pelea por la publicación de los best sellers se juega en otras esferas, y apostar por nuevos autores. Yo añadiría que también es cierto que muchos pequeños sellos han sabido explorar muy bien lo que triunfa fuera de España, y anticiparse a las grandes a la hora de traducirlo. Sin duda, también, hay obras que las grandes editoriales desprecian, (iba a ponerlo con comillas, pero no), y que si bien no están llamados al cielo de los superventas, sí que pueden ser un long seller, con ventas decentes sostenidas en el tiempo.

Además de el tema del contenido, habría que plantearse qué estrategias pueden ser válidas en un terreno tan árido. Algunas editoriales están apostando, y podría ser un camino. Me diréis que asociaciones de editores hay muchas, gremios de editores, editores de tal y cuál comunidad autónoma... Sí, pero yo me refiero a asociaciones pensadas realmente para "hacer algo juntos", para lograr sinergias, de editoriales que compartan en parte una filosofía. Veamos algún ejemplo.

Por ejemplo, Contexto de editores, es una asociación puesta en marcha por siete editoriales muy interesantes, de las que a día de hoy  continúan cinco en la aventura. No tienen demasiado actualizada la zona de campañas de las web, pero espero que esto no signifique nada. Nacieron con la intención de colaborar en proyectos y actividades que eran entonces difícilmente asumibles por cada una de ellas de manera individual.

Editores independientes nace con una premisa diferentes, se trata de cuatro editoriales e lengua española, pero de cuatro países diferentes que emprendieron la exploración de una serie de proyectos conjuntos que permitieran extender la presencia de los libros a distintas zonas de la lengua.

Sin duda la naturaleza de las asociaciones queda definida por el tipo de proyectos a construir o de los diferentes retos a afrontar. La idea es identificar dichos retos, proyectos, dificultades y oportunidades, y buscar compañeros de viaje. ¿Puede ser una solución o pedimos a Guy Montag que queme todos los libros y tiramos la toalla?

viernes, 7 de abril de 2017

Así nos ayudan los bloggers con un nuevo libro

Ya os he hablado en muchas ocasiones de la importancia que tienen los bloggers o blogueros literarios en el día de a día de sinerrata. Lo he hecho de forma genérica, al contaros en Ocho cosas que no deberías pedir a un blogger literario la forma en la que creo que hay que trabar la relación editorial-bloggers, siempre desde el respeto más absoluto a lo que no deja de ser un pequeño medio de comunicación.

En otro artículo, Los bloggers sí reseñan editoriales independientes, contestaba a las que quejas de un editor que comentaba que cuando tienes una editorial digital nadie te hace caso, ni los grandes medios ni, decía él, los bloggers. Queda claro que no comparto la segunda parte de sus comentarios, ya que en nuestro caso no solo nos hacen caso, sino que son un puntal de la estrategia de difusión cuando ni tienes demasiados medios para publicitarte ni los medios de prensa te tienen el mismo respeto que a una editorial que da más importancia al formato expreso.

Como la mayoría de vosotros sabréis, lo contábamos la semana pasada, hoy publicamos nuevo libro, concretamente el quinto de la saga del cabo Holmes, del escritor Carlos Laredo: Matar al heredero. Lo que acostumbramos a hacer en estos casos es contactar con varios bloggers para que se lean el libro antes incluso de su publicación para que, como siempre, lean y reseñen con total libertad. Es nuestra forma de lograr que el día del estreno ya tengamos una mínima presencia en blogs y redes sociales.

Ahora mismo, el en día de la publicación del libro, ya podéis leer las opiniones de Tensy, en Lecturafilia, la de Verónica, en El jardín del Sur y la de Antonio Parra, en Solo Novela Negra.

El "trato" ha sido el de siempre, total libertad a la hora de opinar, lo contrario no es justo ni para ellos, ni para nosotros, aunque pudiera parecer lo contrario.

viernes, 31 de marzo de 2017

Vuelve el cabo Holmes con "Matar al heredero"

Hay eventos que, afortunadamente, por muchas veces que ocurran no dejan de ser emocionantes, como es el lanzamiento de un nuevo libro en el caso de editores y autores. En esta ocasión, la repetición y la ilusión llegan por partida doble, porque el próximo viernes 7 de abril daremos la bienvenida al último caso de nuestro querido y viejo amigo cabo Holmes: Matar al heredero, de Carlos Laredo.

Esta es ni más ni menos la quinta entrega en la serie protagonizada por el guardia civil gallego, tras El rompecabezas del cabo Holmes, La decepción del cabo Holmes, El secreto de las abejas y La línea divisoria.

En esta nueva aventura, como siempre ambientada en la preciosa Costa de la Muerte gallega, una investigación difícil de resolver le dará más de un quebradero de cabeza a nuestro agente, como también la ayuda, no siempre deseada, de su amigo Julio César Santos, el detective madrileño pijo y millonario. Una vez más, ambos personajes se enzarzan en la búsqueda de la verdad, aunque por caminos bien diferentes, desvelando secretos, mentiras y toda clase de oscuras relaciones.

Para saber más tendréis que leer la novela, mientras tanto podéis empezar a abrir boca descargando gratis en nuestra web el primer capítulo. Para los que sois nuevos en la serie, sabed que cada uno de los casos son independientes y pueden leerse en cualquier orden, pero podéis conocer los inicios del cabo protagonista en El primer caso del cabo Holmes, un cuento con su primera investigación de descarga gratuita en Lektu y Amazon. También podéis encontrar el libro en preventa en estas librerías online.

¡Estamos de enhorabuena porque vuelve el cabo Holmes!    

jueves, 16 de marzo de 2017

No hay fronteras para el ebook

Siempre que hablo de las ventajas que tiene el libro electrónico paralelamente, nunca frente a ni contra, a las virtudes que tiene el libro impreso, una de las que menciono es que téoricamente, no hay ninguna frontera que pueda frenar la distribución y venta de los ebooks. Obviamente otro tema muy diferente es dónde tienes derecho a venderlos y dónde quieres hacerlo.

Siempre que puedo me gusta acompañar lo que modestamente intento afirmar con alguna clase de prueba o ejemplo. Por eso me ha encanto leer el artículo que publican en Wiriko, un magazine sobre artes y culturas africanas, hablando de la experiencia de un pequeño sello digital, Bahati Books.


Cuando Barbara Njau y Kudakwashe Kamupira cruzaron sus caminos en Londres, y comprobaron que tenían el deseo común de publicar autores africanos, para lectores africanos, y para cualquiera que se quiera acercar a este tipo de literatura sin prejuicios, decidieron poner en marcha una editorial usando el formato que les permitiría traspasar fronteras con mayor facilidad, el digital. Un caso muy similar al de 2709 books, con obras alejadas de los estereotipos que tenemos sobre el continente, y sobre todo variadas.

¿Por qué publican en digital? Por un lado pensando en reducir los gastos de distribución y transporte y por otro, aún más importante, con la intención de llegar al máximo de gente posible, independientemente del país en el que residan. Un espíritu que compartimos. Les deseo lo mejor.

jueves, 9 de marzo de 2017

El teléfono móvil gana al libro… en el cuarto de baño

Créditos de la imagen: Theen ... via VisualHunt / CC BY-NC-SA
Hace un par de semanas leí el titular de un artículo en Librópatas que me dejó francamente sorprendida, que afirmaba que solo un 7% de españoles leía en el cuarto de baño. Recuerdo haber pensado, ingenua de mí, qué podrían hacer el 93% restante, cuando, en mi opinión, una de las mejores situaciones y localizaciones para ejercitar y disfrutar de la lectura es precisamente en esos momentos de intimidad que transcurren en la estancia mencionada. La respuesta me llegó al leer el artículo en profundidad, y volví a recordarlo al encontrarme de nuevo con el estudio* al que hace referencia, elaborado por Renova, unos días más tarde, gracias a la estupenda recopilación de noticias que hace Julián Marquina en su boletín semanal acerca del mundo de las bibliotecas y la lectura: el 92% de los españoles utiliza el teléfono inteligente en el baño.

Después de tanto tiempo escuchando que cada vez se lee menos y que las nuevas tecnologías están matando las opciones de ocio tradicionales, como la lectura, este estudio parece demostrar que, al menos en el baño, el teléfono móvil sí se ha "comido" al libro. Sin embargo, aunque los contenidos, por lo que parece principalmente provenientes de redes sociales, el formato y el soporte sean otros, al fin y al cabo lo que se hace es leer. Y a mí, de todas formas, siempre me queda la esperanza de que parte de esos “usuarios” utilicen su teléfono para leer libros electrónicos. Una amiga me ha contado que ella lo hace…

*No voy a tocar en esta entrada uno de los aspectos que analiza el estudio, el hecho de que una buena parte de los encuestados se hacen autofotos cuando están, precisamente, en el baño, asunto que merece un artículo por sí mismo pero que yo no me siento preparada para tratar. Ahí os dejo un temazo.

jueves, 2 de marzo de 2017

Hay librerías y librerías, y también está el VIPS

Va a parecer que tenemos una pequeña obsesión con Alberto Olmos, ya que lo vamos a citar por segunda semana consecutiva, y en mi caso no es la primera vez que lo hago. Se da la curiosa circunstancia de que no suelo estar de acuerdo con él, pero siempre me hace reflexionar, llegar a mis propias opiniones a partir de sus puntos de partida. Este puede ser uno de esos casos.

Generalmente en redes sociales lo que leemos a diario es una defensa cerrada de las librerías independientes, y aunque podemos sospechar que hay mucho de pose en las manifestaciones de mucha gente, la verdad es que yo también creo que es el mejor modelo posible tanto para la defensa del libro en general, como para la defensa de su variedad. Casi siempre es el único sitio donde podemos encontrar libros de pequeñas editoriales, trastear entre sus estanterías, conocer nuevas propuestas más allá de lo que vemos en los anaqueles de El Corte Inglés y en la mermada y dirigida sección de cultura de los telediarios.

Ahora bien...

En mi caso, viviendo en una pequeña ciudad, como se suele decir, de provincias, he de preparar una auténtica excursión para pasar una tarde de librerías, más o menos independientes. Y sí, lo reconozco, tirando de Amazon encuentro casi todo lo que busco. También visito librerías independientes, pero casi siempre online, y en ocasiones compro directamente en la web de las editoriales.

Defiendo, puede que más de boquilla, el modelo de la librería independiente de barrio, pero no soy usuario habitual, esa es la realidad; entendiendo como habitual una frecuencia mínima de visita semanal.



Vamos con Olmos. Titula su último artículo El Vips es la mejor librería de la ciudad, y sí, por supuesto, busca provocar, pero es un artículo muy inteligente, ya que sí que justifica y argumenta su afirmación, aunque también deje claro que donde se dejaría todos los cuartos es en una librería independiente "de verdad".

Para que este artículo no quede en una simple reflexión voy a terminar poniendo un pequeño ladrillo en defensa de las librerías independientes, y lo voy a hacer de la mano de Laura Huerga, editora de Rayo Verde, que en este artículo de La Vanguardia defiende con tesón a la librería Espai Contrabandos con estas palabras:
"Es que me gusta especialmente porque todos los libros que tiene son de editoriales independientes y fomentan el pensamiento crítico y el compromiso social. Además, me encanta cómo distribuyen los títulos: en lugar de organizarlos por temas, lo hacen por editoriales, lo que te permite verlos de otra manera".

jueves, 23 de febrero de 2017

La supervivencia de las pequeñas editoriales

Estamos en pleno proceso de edición de un nuevo título y hace días que no me quito de la cabeza un artículo de Alberto Olmos que leí hace ya algún tiempo en Zenda. Afirma Olmos que las pequeñas editoriales están condenadas a la desaparición, proposición con la que no discrepo en términos absolutos aunque yo hablaría más de obsolescencia programada; al fin y al cabo, las que son verdaderamente pequeñas duran lo que dura su editor (publicador), o incluso menos. Hace especial hincapié Olmos en la dificultad añadida que sufren las editoriales que publican autores españoles noveles, algo en lo que también coincido hasta un punto, sobre todo en lo que se refiere a la crítica y a la percepción general de prestigo de la propia editorial.

No descubro la pólvora si digo que las editoriales pequeñas tienen muchos retos que afrontar, algunos de los cuales afectan directamente a su supervivencia, pero también creo que disfrutan de buenas oportunidades, que, bien aprovechadas, pueden realmente alargar su fecha de caducidad. Dejando aparte el tema de la búsqueda de la excelencia en el catálogo y de la calidad, uno de los factores más importantes para la supervivencia de una pequeña editorial es, en mi opinión, la cercanía al lector. No se trata solo de construir un catálogo con identidad y relevancia, sino que este sea relevante para los lectores. No todos los lectores, eso es imposible, sino tus lectores. Y eso solo se consigue si los conoces, si llegas a ellos, si los invitas a tu casa. No es cosa fácil, pero creo que cuanto más pequeño eres más posibilidades tienes de hacerlo, o al menos de intentarlo.

Me ha parecido especialmente inspiradora esta entrevista a Rogelio Riverón, director de Letras Cubanas, editorial con 40 años de experiencia. Empezando por el titular, que va en la línea de mis reflexiones anteriores, y terminando por la sinceridad de sus afirmaciones sobre lo que le satisface y no del funcionamiento de la propia editorial, con las que me identifico en buena medida. Precisamente son esos puntos, entre otros, con los que yo también me siento insatisfecha —la promoción que podemos hacer de nuestros títulos y autores, la preocupación por la calidad, el largo tiempo que llevan algunos proyectos— y que también considero clave para la supervivencia de las pequeñas editoriales.

jueves, 16 de febrero de 2017

Braibook, el dispositivo de lectura que "traduce" al braille

Creo que no sorprendo a nadie si afirmo que, en el caso de la adopción como algo cotidiano del libro electrónico hay una gran resistencia que no hemos visto, por ejemplo, con los soportes digitales de la música o el cine; soportes que cambian a una velocidad vertiginosa.

Las causas son múltiples, y van desde lo insólitamente perfecto que es un libro impreso para cumplir su función, hasta la falta de confianza de algunos lectores, pero sobre todo se debe a las reticencias de la industria editorial, tanto grandes como pequeños diría yo, que ven en el libro electrónico un enemigo, cuando solo es un formato de lectura más. Entiendo que hay problemas, como el de la piratería, que existe, aunque siempre se sobredimensione, que crean incertidumbre sobre los modelos de negocio en torno al libro electrónico, una vez que (casi) todos tenemos claro que el DRM más que una solución era otro problema.

Pero, ¿por qué casi nunca se habla de las ventajas del libro electrónico?, porque existen, y de variada naturaleza. Existen ventajas para los lectores, como el hecho de llevar cientos de lecturas en un solo dispositivo; existen ventajas, aunque parezca mentira, para la industria editorial, como la eliminación de excedentes, de invendidos, y lo sencillo que, en teoría, es distribuir tus textos por todo el mundo; y existen lo que yo llamaría ventajas para la sociedad, como el caso que hoy os traigo.



He encontrado la información sobre el Braibook en lo que parece ser la web de un concurso de emprendedores, en el que el proyecto ha obtenido una ayuda para salir adelante. En dicha web lo definen como un libro electrónico para personas ciegas. Yo me he decantado por una palabra mucho más genérica, dispositivo, ya que este aparato se aleja mucho de la típica idea que nos viene a la mente al pensar en un lector electrónico. No tiene pantalla, ni de tinta electrónica ni de otro tipo, ya que su función es, como explican en el vídeo, traducir de cualquier formato al braille.

De todas formas, ya hemos hablado en alguna ocasión de que una función tan sencilla como la que en los lectores electrónicos permite cambiar a nuestro antojo el tamaño y el tipo de letra, tiene considerables ventajas no solo para personas con problemas leves de visión, también para lectores con dislexia.

¿Por qué no hablamos un poquito más de estas cosas?