jueves, 12 de septiembre de 2013

Redes sociales de lectores




La lectura es, por antonomasia, una actividad de disfrute individual. Esto tiene ventajas y también, hay que reconocerlo, inconvenientes. Por supuesto que depende muchas veces de la perspectiva desde la que se mire, pero esa es otra historia. En cualquier caso, todos nos hemos encontrado en un momento u otro con la necesidad de compartir lo leído, de decirle al mundo cuánto nos ha gustado y de intentar que otros logren sentir lo mismo que nosotros mientras lo leíamos. No hay más que pensar en nuestros libros favoritos… ¿cuántas veces los habremos recomendado?

De ahí que existan los clubs de lectura y, en la era Internet, los blogs y foros literarios. En definitiva, comunidades de lectura en mil y un formatos que lo único que pretenden es hacer de la lectura algo social, del mismo modo que lo es el cine o la música. Siguiendo esta praxis, se han ido poniendo de moda, desde hace unos años para acá y cada vez más, las redes sociales de lectores.

En la actualidad existen infinidad de ellas, algunas más completas que otras y con características propias, pero la mayoría permiten contactar con lectores de nuestras mismas afinidades, descubrir nuevos libros a partir de nuestras lecturas anteriores y, por supuesto, comentar y debatir sobre cuantos libros deseemos.

En sinerrata lo que más nos gusta de este tipo de redes sociales es el papel de prescriptor que se les otorga a los lectores. Y es que nosotros somos de la opinión que no hay nadie mejor que los propios lectores para dar a conocer no solo los nuestros, sino todos aquellos buenos libros que, afortunadamente, se pueden encontrar en cualquier librería, sea virtual o física. 

Es por eso que en esta vuelta al cole hemos querido ponernos las pilas y hacernos un hueco en las principales redes sociales de lectores, para dar así cabida a nuestros libros y propiciar que sean los lectores quienes puedan comentar libremente su experiencia con ellos. Si tenéis perfil en alguna de ellas os invitamos desde ya a visitarnos y, si os apetece, a haceros nuestros amigos. De momento, sinerrata está presente en:
Además de éstas, como decíamos antes, existen muchas más. Por si os interesa, aquí os mencionamos otras pocas: Bukear, Bookish, Bookshout, Lecturalia, Libro de Arena, Liibook, ReadGroups, Shelfari, Tu que lees y weRead.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Habitar una lengua

En el año 1973, la revista Gente, de Argentina, reunió a Ernesto Sabato y a Jorge Luis Borges. En determinado momento de la conversación, Sabato dice: "Suele decirse: 'Fulano domina varias lenguas'. Generalmente, uno no domina ni la de uno". Y Borges le responde: "Más bien está dominado por ellas…".

Me lo han preguntado varias veces y no he sabido responder: en qué idioma sueño. Pensar, sin embargo, ya es más fácil de responder pues lo hago un poco más consciente -aunque no siempre despierta del todo. Pienso en hebreo y en español, dependiendo del tema y el contexto. Escribir, porque naturaleza obliga, sólo en el idioma en el que consigo sentir las palabras con el cuerpo: el español.

No recuerdo si alguna vez me extendí acerca del tema, de los motivos por los que escribo en este idioma; los motivos por los que me mantengo terca, insistente, en este punto cuando, por lógica, me resultaría mucho más fácil acercarme a lectores en el idioma hebreo, lengua del sitio en el que vivo desde hace diecisiete años. Creo que fue Cirlot quien dijo que vivir se vive un país mas, habitar, se habita una lengua. Y quizá ese sea mi caso. Nombraré sin embargo otras razones que son igual de ciertas: no escribo en hebreo porque soy cobarde, impaciente e ingenua.

La cobardía se relaciona con el hecho de tener plena conciencia de la desnudez a la que me expongo cuando escribo sobre determinadas cuestiones, o en géneros que exigen de mí una mayor sinceridad y apertura con el posible lector. El hecho de escribir en un idioma "extranjero" al sitio donde vivo, me permite mayor soltura, me da tiempo a reponerme cuando los tabúes –contra los que lucho y a los que he vencido en varias ocasiones-, me invaden.

La impaciencia tiene que ver con la edad en la que (re)comencé a escribir: 37 años. Para entonces, ni mi español ni mi hebreo tenían el nivel adecuado. Pero sabía que me resultaría más fácil "correr" en español que en hebreo. Así que decidí, de manera estratégica, que utilizaría la lengua que más dominaba hasta el momento.

Y, la ingenuidad llega desde ese sitio en el que una sigue creyendo que puede aportar su grano de arena si se mantiene en comunicación con personas de otras partes, en su mismo idioma. Porque, en mi inocencia tal vez, sigo creyendo que muchos de los problemas que existen en este mundo se aliviarían, un tanto al menos, si nos conociéramos un poco mejor los unos a los otros. Claro que para eso hace falta contar del otro lado con cierta apertura mental, pero eso ya no depende de mí.

Que los hombres sean unidos y el lenguaje nos sirva como puente.

Maia L.B

Blog: http://maialoschblank.wordpress.com/
En Facebook: https://www.facebook.com/emmeleby 

*Maia es autora de la novela Allí donde el viento espera, a ser publicada por Sinerrata en el correr de los próximos meses. 

viernes, 30 de agosto de 2013

Vuelta al cole


Aunque en la editorial ya llevamos unos días trabajando y a la estación todavía le quedan otros pocos, parece que se acaba agosto y se acaba el verano, los días largos y el ambiente un poco más relajado.

A pesar de ello, en sinerrata estamos deseando empezar el curso para poder darle los últimos toques y comenzar a contaros sobre lo que tenemos preparado para este otoño.

No queremos desvelar la sorpresa antes de tiempo, estad atentos aquí y a nuestras redes (Twitter, Facebook y Google+) y poco a poco iréis descubriendo más cosas sobre nuestros nuevos libros, cargados de historias para disfrutar, evadirse y viajar, y sus autores.

¡Mirad al cielo, muy pronto tendremos #nubedades

viernes, 9 de agosto de 2013

Cerrado por vacaciones

Aunque en la editorial estamos desde principios de mes a medio gas, hoy colgamos oficialmente el cartel de cerrado por vacaciones hasta septiembre. No nos iremos del todo, seguiremos asomándonos a las redes y, sobre todo, estaremos trabajando en nuestras próximas novedades para este otoño.

Para los más curiosos, os diremos que estamos preparando una preciosa novela situada al otro lado del charco, íntima, reflexiva y deliciosa, de una autora que ha colaborado frecuentemente en este blog, Maia Losch, y una curiosa obra a medio camino entre la ficción y la autobiografía que, además, es un pequeña joya para los amantes de la música pop (y no solo) de las últimas décadas. 

Os deseamos unas muy felices vacaciones y muchas, variadas y buenas lecturas. 

¡Hasta la vuelta!

viernes, 2 de agosto de 2013

¿Debe un autor participar en las redes sociales?

Partiendo de la premisa de que la labor de un escritor es, ni más ni menos, que la de escribir, algo que no haría falta ni aclarar, porque es lo obvio, sí que podemos hacer un mero análisis de la conveniencia o no de usar unas herramientas, que están ahí, para difundir su tarea y su obra. Estoy hablando, claro está, de las redes sociales. Y siendo honesto: no, esto no va a ser un análisis, sino la mera exposición de la opinión de quien esto firma.

Dicho esto, y a modo de resumen diré que creo que sí: que un autor debe estar presente en redes sociales, siempre que se sienta a gusto, que el medio no le sea ajeno, y que tenga claro para qué quiere estar. Porque en redes, como en casi todos los ámbitos de la vida, se puede estar para muchas cosas, y adoptar muchas actitudes diferentes, sin que unas tengan que ser, en modo alguno, mejores o peores que otras.

Quede claro también que al final cada uno actúa como cree conveniente, y que hay muchos escritores haciendo cosas, tejiendo estrategias, que yo no haría, y a los que les va fenomenalmente bien. Pero como esta es mi visión, voy con ella, y me permito deslizar un par de consejos basados en mi experiencia:

  • Yo no me plantearía las redes sociales como una herramienta de marketing, o al menos no solo de esa forma. Evitaría a toda costa construir un muro de un perfil o una página oficial, con el mero acumulo de enlaces de compra, o con menciones reiteradas a este o aquel ranking de ventas. 
  • Sí que me plantearía mi presencia como, o bien la oportunidad de articular una pequeña comunidad de seguidores en torno a, por ejemplo, una página oficial en Facebook o en G+, o bien el uso de perfiles en cualquier red social, (Facebook, Twitter, Pinterest, G+,...), de forma más personal, pero sin olvidar que nuestra tarea de escritor forma parte de nuestro día a día. 
  • Es importante no olvidar que en redes sociales como Facebook o G+, permiten desarrollar diversas estrategias de forma paralela, separando, si nos viene bien, totalmente asuntos más personales de temas públicos, ya sea mediante el uso de páginas oficiales, o segmentando de forma adecuada lo que decimos en un perfil. 
Tengo bastante claro que estar en redes sociales no es imprescindible, ni obligatorio, para ningún escritor. Pero ojo, como tampoco nadie debería sentirse obligado a desplazarse hasta una pequeña librería de una ciudad de provincias a realizar una presentación a la que no sabemos, de antemano, si va a acudir alguien o no.

También pienso que las editoriales, de cualquier tamaño, por contra, sí que deben de estar, dando difusión a los libros del catálogo, y a la filosofía y el día a día de la editorial. Creo que hoy en día, es una función más, entre las muchas que tiene que hacer una editorial. Si después el autor quiere aportar, desde su punto de vista, como se suele decir, miel sobre hojuelas. Puede hacerlo por libre, pero en ocasiones la editorial, sobre todo si es pequeña, y el escritor, pueden trazar estrategias conjuntas.

En sinerrata editorial, con quienes tengo el placer de colaborar en tema de redes sociales, creo que lo tienen bastante claro. Siendo una editorial nativa digital, la presencia en redes es casi obligatoria. Si después hay una autora, como es el caso de Lucía Solaz Frasquet, que se desenvuelve bien en redes y mantiene una actividad propia muy interesante, redunda en beneficio del libro.

Y siempre se pueden hacer actividades conjuntas o en colaboración con terceros, como por ejemplo la que pudimos hacer con 24 symbols, web en la que se pueden leer los libros de sinerrata, y que cada mes, mediante un evento en Facebook, elige un libro para protagonizar un club de lectura. Cuando el libro seleccionado fue Manuscrito en el tiempo, de Lucía, ella participó en el debate que se generó con los lectores. Que algo así pueda articularse online, sin hacer un gran despliegue de medios, me parece una oportunidad que sería una pena no aprovechar.

jueves, 18 de julio de 2013

Vidas paralelas

Si un árbol se cae en medio del bosque y nadie lo oye, ¿hace ruido?
El otro día me dio por reflexionar sobre este viejo dilema filosófico. En mi juventud, cuando lo escuché por primera vez, mi respuesta hubiera sido un sí. Me chocaba incluso que alguien lo pusiera en duda, pues un hecho es un hecho independientemente de si tiene o no testigos.

Ahora mi opinión es otra.

Una vez me sorprendió comprobar la cantidad de películas de las que no era siquiera consciente (y no estoy hablando de un oscuro producto de la industria cinematográfica coreana, sino de obras con directores y actores bien conocidos que por lo que sea no han llegado a mis oídos). Si no veo una película, aunque exista potencialmente “ahí fuera”, no tiene ningún impacto en mi vida y, por lo tanto, no existe (para mí). Lo mismo se podría decir de libros, obras de arte, acontecimientos, personas, etc.

El asunto del árbol enlaza con cuestiones fascinantes acerca de la naturaleza de la realidad. ¿Existe una realidad objetiva? ¿Es posible un universo material “ahí afuera” si no hay seres conscientes de él? Hay quien puede decirme, evitando las implicaciones más trascendentales, que la respuesta dependerá de cómo definamos el sonido: el árbol no hace ruido cuando lo entendemos como la sensación producida en el oído por el movimiento del aire; sí lo hace cuando consideramos el sonido la vibración mecánica transmitida por un medio elástico.

viernes, 5 de julio de 2013

Cada uno a lo suyo


No voy a descubrir nada nuevo si digo que, en este ciclo de cambios relacionados con el mundo digital, los distintos estamentos dentro de la industria editorial han reaccionado, sobre todo en nuestro país, de forma básicamente conservadora. Desde los primeros “el libro electrónico nunca llegará al gran público” hasta los todavía presentes “la cultura está solo en el papel”, el comportamiento de muchos profesionales del medio podría definirse como “Virgencita, que me quede como estoy”.

Siempre he tenido claro que aquí cada uno pelea por lo suyo: los editores “de toda la vida” por el negocio que conocen y controlan, las librerías por el producto que les da de comer, los distribuidores por su modo de vida y los nuevos, pequeños e independientes por nuestro hueco, descuidado por el resto. Es totalmente legítimo defender lo tuyo, aunque en este caso, me temo, está siendo a costa de no ser capaces de mantener el puesto (o adaptarse a otro) en la realidad cambiante que tenemos, pero lo que, en mi opinión, no tiene cabida es el ataque como defensa, la denigración de lo otro como validación de lo propio, la posición elitista que muchos se adjudican para justificar su ignorancia y su incapacidad para entender no ya el futuro sino el mismo presente.

El colmo de esta actitud es cuando se termina atacando al cliente, ese que hace posible el negocio, culpándolo de tus propios errores, acusándolo de ignorancia porque no le gusta lo que ofreces. Eso me parece pura y simple estupidez.