viernes, 9 de agosto de 2013

Cerrado por vacaciones

Aunque en la editorial estamos desde principios de mes a medio gas, hoy colgamos oficialmente el cartel de cerrado por vacaciones hasta septiembre. No nos iremos del todo, seguiremos asomándonos a las redes y, sobre todo, estaremos trabajando en nuestras próximas novedades para este otoño.

Para los más curiosos, os diremos que estamos preparando una preciosa novela situada al otro lado del charco, íntima, reflexiva y deliciosa, de una autora que ha colaborado frecuentemente en este blog, Maia Losch, y una curiosa obra a medio camino entre la ficción y la autobiografía que, además, es un pequeña joya para los amantes de la música pop (y no solo) de las últimas décadas. 

Os deseamos unas muy felices vacaciones y muchas, variadas y buenas lecturas. 

¡Hasta la vuelta!

viernes, 2 de agosto de 2013

¿Debe un autor participar en las redes sociales?

Partiendo de la premisa de que la labor de un escritor es, ni más ni menos, que la de escribir, algo que no haría falta ni aclarar, porque es lo obvio, sí que podemos hacer un mero análisis de la conveniencia o no de usar unas herramientas, que están ahí, para difundir su tarea y su obra. Estoy hablando, claro está, de las redes sociales. Y siendo honesto: no, esto no va a ser un análisis, sino la mera exposición de la opinión de quien esto firma.

Dicho esto, y a modo de resumen diré que creo que sí: que un autor debe estar presente en redes sociales, siempre que se sienta a gusto, que el medio no le sea ajeno, y que tenga claro para qué quiere estar. Porque en redes, como en casi todos los ámbitos de la vida, se puede estar para muchas cosas, y adoptar muchas actitudes diferentes, sin que unas tengan que ser, en modo alguno, mejores o peores que otras.

Quede claro también que al final cada uno actúa como cree conveniente, y que hay muchos escritores haciendo cosas, tejiendo estrategias, que yo no haría, y a los que les va fenomenalmente bien. Pero como esta es mi visión, voy con ella, y me permito deslizar un par de consejos basados en mi experiencia:

  • Yo no me plantearía las redes sociales como una herramienta de marketing, o al menos no solo de esa forma. Evitaría a toda costa construir un muro de un perfil o una página oficial, con el mero acumulo de enlaces de compra, o con menciones reiteradas a este o aquel ranking de ventas. 
  • Sí que me plantearía mi presencia como, o bien la oportunidad de articular una pequeña comunidad de seguidores en torno a, por ejemplo, una página oficial en Facebook o en G+, o bien el uso de perfiles en cualquier red social, (Facebook, Twitter, Pinterest, G+,...), de forma más personal, pero sin olvidar que nuestra tarea de escritor forma parte de nuestro día a día. 
  • Es importante no olvidar que en redes sociales como Facebook o G+, permiten desarrollar diversas estrategias de forma paralela, separando, si nos viene bien, totalmente asuntos más personales de temas públicos, ya sea mediante el uso de páginas oficiales, o segmentando de forma adecuada lo que decimos en un perfil. 
Tengo bastante claro que estar en redes sociales no es imprescindible, ni obligatorio, para ningún escritor. Pero ojo, como tampoco nadie debería sentirse obligado a desplazarse hasta una pequeña librería de una ciudad de provincias a realizar una presentación a la que no sabemos, de antemano, si va a acudir alguien o no.

También pienso que las editoriales, de cualquier tamaño, por contra, sí que deben de estar, dando difusión a los libros del catálogo, y a la filosofía y el día a día de la editorial. Creo que hoy en día, es una función más, entre las muchas que tiene que hacer una editorial. Si después el autor quiere aportar, desde su punto de vista, como se suele decir, miel sobre hojuelas. Puede hacerlo por libre, pero en ocasiones la editorial, sobre todo si es pequeña, y el escritor, pueden trazar estrategias conjuntas.

En sinerrata editorial, con quienes tengo el placer de colaborar en tema de redes sociales, creo que lo tienen bastante claro. Siendo una editorial nativa digital, la presencia en redes es casi obligatoria. Si después hay una autora, como es el caso de Lucía Solaz Frasquet, que se desenvuelve bien en redes y mantiene una actividad propia muy interesante, redunda en beneficio del libro.

Y siempre se pueden hacer actividades conjuntas o en colaboración con terceros, como por ejemplo la que pudimos hacer con 24 symbols, web en la que se pueden leer los libros de sinerrata, y que cada mes, mediante un evento en Facebook, elige un libro para protagonizar un club de lectura. Cuando el libro seleccionado fue Manuscrito en el tiempo, de Lucía, ella participó en el debate que se generó con los lectores. Que algo así pueda articularse online, sin hacer un gran despliegue de medios, me parece una oportunidad que sería una pena no aprovechar.

jueves, 18 de julio de 2013

Vidas paralelas

Si un árbol se cae en medio del bosque y nadie lo oye, ¿hace ruido?
El otro día me dio por reflexionar sobre este viejo dilema filosófico. En mi juventud, cuando lo escuché por primera vez, mi respuesta hubiera sido un sí. Me chocaba incluso que alguien lo pusiera en duda, pues un hecho es un hecho independientemente de si tiene o no testigos.

Ahora mi opinión es otra.

Una vez me sorprendió comprobar la cantidad de películas de las que no era siquiera consciente (y no estoy hablando de un oscuro producto de la industria cinematográfica coreana, sino de obras con directores y actores bien conocidos que por lo que sea no han llegado a mis oídos). Si no veo una película, aunque exista potencialmente “ahí fuera”, no tiene ningún impacto en mi vida y, por lo tanto, no existe (para mí). Lo mismo se podría decir de libros, obras de arte, acontecimientos, personas, etc.

El asunto del árbol enlaza con cuestiones fascinantes acerca de la naturaleza de la realidad. ¿Existe una realidad objetiva? ¿Es posible un universo material “ahí afuera” si no hay seres conscientes de él? Hay quien puede decirme, evitando las implicaciones más trascendentales, que la respuesta dependerá de cómo definamos el sonido: el árbol no hace ruido cuando lo entendemos como la sensación producida en el oído por el movimiento del aire; sí lo hace cuando consideramos el sonido la vibración mecánica transmitida por un medio elástico.

viernes, 5 de julio de 2013

Cada uno a lo suyo


No voy a descubrir nada nuevo si digo que, en este ciclo de cambios relacionados con el mundo digital, los distintos estamentos dentro de la industria editorial han reaccionado, sobre todo en nuestro país, de forma básicamente conservadora. Desde los primeros “el libro electrónico nunca llegará al gran público” hasta los todavía presentes “la cultura está solo en el papel”, el comportamiento de muchos profesionales del medio podría definirse como “Virgencita, que me quede como estoy”.

Siempre he tenido claro que aquí cada uno pelea por lo suyo: los editores “de toda la vida” por el negocio que conocen y controlan, las librerías por el producto que les da de comer, los distribuidores por su modo de vida y los nuevos, pequeños e independientes por nuestro hueco, descuidado por el resto. Es totalmente legítimo defender lo tuyo, aunque en este caso, me temo, está siendo a costa de no ser capaces de mantener el puesto (o adaptarse a otro) en la realidad cambiante que tenemos, pero lo que, en mi opinión, no tiene cabida es el ataque como defensa, la denigración de lo otro como validación de lo propio, la posición elitista que muchos se adjudican para justificar su ignorancia y su incapacidad para entender no ya el futuro sino el mismo presente.

El colmo de esta actitud es cuando se termina atacando al cliente, ese que hace posible el negocio, culpándolo de tus propios errores, acusándolo de ignorancia porque no le gusta lo que ofreces. Eso me parece pura y simple estupidez.

viernes, 21 de junio de 2013

Feria del Libro Independiente en Cantabria FLIC!



Hace unos pocos días hablábamos aquí de la absurda decisión de la Feria del Libro de Madrid de no permitir la presencia de editores y libreros digitales, que hace que los que os vamos a contar hoy nos alegre por partida doble.

Del 4 al 7 julio se celebrará en la plaza Porticada de Santander, por segunda vez, la Feria del Libro Independiente de Cantabria, y, haciendo buen honor a su nombre, dará cabida a todos los libros, también a los electrónicos. Esta feria nació con el objetivo de ser abierta, distinta, pionera, y nos sentimos muy afortunados de poder participar en ella, gracias a la buena labor de sus organizadores, que ya desde el año pasado pusieron todo el empeño para que estuviéramos allí, y también a una pequeña y ambiciosa asociación de pequeños y ambiciosos editores, APEI, de la que os hablaremos con más detalle en otro momento.

Estos días estamos ocupados con los preparativos, junto con otros colegas, y enormemente ilusionados con la idea de llevar nuestros libros hasta los visitantes de la feria. ¡Allí nos vemos!

viernes, 14 de junio de 2013

Teorías antagónicas


No por primera vez, una estupenda entrada de Manuel Gil en su blog @ntonomias libro, en la que habla sobre la absurda pretensión de bloquear geográficamente la venta de libros electrónicos, más absurda aún si cabe en el caso que él describe, en el que la editorial que ostenta los derechos ni siquiera publica el título (o títulos) en cuestión en los territorios en discordia, me sirve de inspiración para escribir aquí. La situación de la que Manuel Gil habla me ha hecho reflexionar sobre lo absurdo también de las dos corrientes de pensamiento contradictorias que a menudo me encuentro en referencia al libro digital.

Por una parte, existe un discurso (y una actitud) que tiende a equiparar el ebook al libro de papel coma por coma, intentando asimilar de forma más o menos burda los procesos que rigen al segundo, como la distribución, el reparto de beneficios, o incluso la producción, al primero. Se pretende que la distribución funcione igual, con el mismo planteamiento y estructura, los mismos márgenes, las mismas deficiencias. Intentamos que su paso por las bibliotecas siga exactamente el mismo patrón: si un libro de papel se estropea al cabo de veinte usos, yo solo admitiré veinte préstamos de mi libro digital, propusieron algunas editoriales. Se limitan los derechos de venta a determinados territorios, independientemente de que la distribución se pueda hacer con alcance mundial. O incluso, como ya he comentado en este mismo blog en otra ocasión, queremos abrir el mercado de segunda mano a un producto que no se desgasta con el uso y que puede copiarse infinitamente con la misma calidad que el original. Y no quiero decir con esto que los consumidores no tengan derecho a revender sus bibliotecas digitales, sino que las condiciones son distintas y es necesario encontrar un marco nuevo que las tenga en cuenta.

Y por la otra parte nos encontramos con una corriente negacionista, como yo la llamo, que afortunadamente cada vez sigue un menor número de gente aunque continúa teniendo algunos adeptos dentro del sector editorial, que afirma que el ebook no es un libro, nunca será un libro, ni se le parece ni puede ser considerado como tal.

En mi opinión, ambas posiciones son equivocadas (aunque una más que otra, me atrevería a decir) y corren el riesgo de hacernos perder la perspectiva de lo que el libro electrónico nos brinda: un nuevo formato en el que disfrutar del placer de la lectura y que además nos ofrece toda una nueva gama de posibilidades. Enriquecimiento de la experiencia de lectura, innovación narrativa, accesibilidad para las personas con discapacidades, distribución inmediata y universal, facilidad de acceso a otras lenguas y culturas... No las limitemos por ese intento de reducirlo a lo conocido, posiblemente derivado de nuestra propia resistencia a aceptar lo nuevo.

viernes, 7 de junio de 2013

Haciendo mofa y befa de la piratería

Es cierto que cualquier persona relacionada con el mundo editorial puede (o debe) de tener cierta preocupación por la mal llamada piratería. Que se estén haciendo cada día miles de descargas de e-books sin que eso revierta económicamente ni el escritor, ni en la editorial, ni en todos aquellos que han trabajado para que ese libro vea la luz, yo creo que es un problema real. Y también creo que la forma de abordar todos los problemas es la seriedad.

Me parece serio, por ejemplo, cuestionarse la utilidad del DRM, que solo perjudica a quien paga. Me parece serio luchar contra el IVA, del 21%, que grava la compra de un libro digital. Me parece serio cuestionarse una política de precios a mi entender abusivos. Me parece serio, por último, buscar la complicidad del lector para todo ello.

No me parece serio inundar día sí, y día también, los medios de comunicación con supuestas cifras de pérdidas, que son meras cuentas de la lechera, que presuponen que un lector que descarga un paquete de archivos con 1.000 e-books deja de comprarlos.

Y no me parece serio, de hecho me ha dejado patidifuso, que enmarcada en la Feria del Libro de Madrid, la  Dirección de Bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid programe una mesa redonda bajo el jocoso título Piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros, a la que uno de los invitados, David de Ugarte, finalmente ha rehusado asistir. Él explica aquí sus razones.