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jueves, 27 de julio de 2017

Verano, lectura y vacaciones

Derechos de la imagen: mac.rj via Visualhunt / CC BY
En cualquiera de sus combinaciones estas tres palabras consiguen ponerme inmediatamente de buen humor y apuesto a que a vosotros también. Incluso si alguna de ellas falla, ¿verdad? Que podáis disfrutar de unas vacaciones, lamentablemente no podemos garantizarlo, pero el verano está efectivamente aquí (vale, esto no es mérito nuestro) y en lo que definitivamente podemos contribuir es en el apartado de las lecturas.

No solo tenemos un catálogo de lo más completito para amenizar este tiempo de descanso o de ritmo más lento, incluyendo la última aventura de nuestro querido cabo Holmes, sino que además ya os propusimos en una entrada anterior una estupenda selección de lecturas recomendadas por nuestros blogueros literarios de cabecera y otros amigos de la editorial.

Pero como no solo de libros viven los lectores —y como ya sabéis somos firmes defensores de que lo importante es leer independientemente del contenido o el continente— aquí os dejamos ahora una breve selección de lecturas ligeras relacionadas con la literatura y las vacaciones, para disfrutar a la sombra o al sol:

Sea cual sea el formato, género y destino elegido, ¡qué tengáis un feliz verano y muy buenas lecturas!

viernes, 30 de junio de 2017

La mejor lista del mundo de lecturas para el verano

A ver, no es que nos hayamos levantado soberbios, simplemente decimos que es la mejor porque es la nuestra, la que hacemos con las sugerencias que nos habéis dejado vosotros, los que nos seguís a diario, en nuestra página de Facebook.

La verdad es que llega el verano, y aunque donde estoy yo ahora mismo está lloviendo, seguro que se avecinan muchas tardes de sol, playita o campita, y lectura. Ya los medios están sacando sus sugerencias, como esta de El País, que está muy bien, ya que en realidad es una lista de lista, por temas, por géneros, con un total de 87 lecturas propuestas.


¡Empezamos! Ya aviso que hay de todo, clásicos, contemporáneos, más o menos actuales, no había ninguna norma que seguir para proponer títulos:
  • Patricia Millán, del blog Relatos en construcción nos hace varias propuestas: Por un lado nos propone La vegetariana, una novela de la escritora coreana Han Kang. También nos sugiere adentrarnos en el, ya, clásico de Kerouac En el camino, y conocer la obra del ilustrador Jimmy Liao.
  • Daniel Martínez, sabiamente a mi juicio, propone recordar a Juan Goytisolo, leyendo Coto vedado y En los reinos de taifa.
  • Alena Collar nos propone leer El cuaderno gris, de Josep Pla y La reina de las nieves, de Martín Gaite. Poco que añadir, autores de peso.
  • Dei Gaztelurrutia sugiere un único título: Almas de segunda mano, de Christopher Moore.
  • Verónica García-Peña nos dice que ha sido todo un descubrimiento La sonámbula y más relatos inquietantes, de Marie Luise Kaschnitz.
  • Antonio Báez propone otro clásico: Matar a un ruiseñor, de Harper Lee.
  • También Jesús Ruíz apuesta por una obra con solera: Manhattan Transfer de John Dos Passos.
  • Guadalupe Santos nos propone revisitar, o conocer La vieja sirena, de José Luis Sampedro.
  • Enrique Sanvicente nos recomienda leer, si no lo hemos hecho ya, El guardián entre el centeno, de Salinger.
  • Cristina Useros apuesta por El señor presidente, de Miguel Angel Asturias, como lectura veraniega.
  • Elvira Olmo nos recomienda la trilogía de Esteban Navarro "El buen padre","Los ojos del escritor" y "Los fresones rojos", y también Patria de Aramburu.
  • Paz Monserrat  nos sugiere la lectura de Las pequeñas virtudes, de Natalia Ginzburg.
  • Rosa G. Panera, por último, pero no menos importante, comparte con nosotros varias lecturas: Intemperie, de Jesús Carrasco, Bilbao, New York, Bilbao, de Kirmen Uribe, Suite francesa, de Irene Nemirovsky. Y para los niños de diez en adelante propone poemas para niños de Gloria Fuertes.
Y esto es todo. O no, ya que esperamos que nos dejéis un montón de sugerencias más en los comentarios.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Lucha inútil


Una de las serpientes de este verano ha sido sin duda la explosión del juego Pokémon Go, con su dosis prácticamente diaria de anécdotas con jugadores patrios y foráneos haciendo las cosas más ridículas y/o peligrosas para capturar el bichillo de turno. Mientras leía este tipo de noticias no podía dejar de notar e incluso sorprenderme por el tono de superioridad o el intento, no muy sutil, de ridiculizar a los protagonistas de las historias. Vale, algunas eran algo (o muy) absurdas pero me parece que lo que subyace en muchas de estas críticas es en verdad desconocimiento o incluso incapacidad para comprender esta nueva realidad.

Por eso cuando, por las mismas fechas, leí este artículo en la estupenda Revista Ñ del periódico Clarín, vi reflejadas en él mis propias sensaciones y reflexiones. No consigo entender la cantidad de energía que se derrocha en criticar actitudes y actividades sociales totalmente extendidas a día de hoy, como participar en redes sociales, consultar el teléfono de forma constante o jugar a Pokémon Go, en pro de unos tiempos, y una (supuesta) mayor altura intelectual y cultural, que ya son pasados y que, me temo, no van a volver. ¿No sería mejor aceptar la realidad y tratar de aprovechar las innumerables ventajas que nos ofrecen las nuevas tecnologías en lugar de esta lucha contínua y, con bastante probabilidad, infructuosa? Yo diría que sí.

Y ya que estamos hablando de esto, ¿no os suenan este tipo de posturas antitecnológicas también en el ámbito de los libros? No sé cuántas veces he oído, leído, visto la típica imagen del vagón de tren con todos sus pasajeros atentos a las pantallas de sus respectivos dispositivos y la queja correspondiente de que ya nadie lee en el transporte público. Señores y señoras, no solo se puede sino que hay mucha gente que de hecho lee en sus móviles; en lugar de quejarnos de que los aparatitos han colonizado el ocio, llevemos la lectura hasta ellos, por ejemplo. ¿O es que la lectura en sí no es tan importante como la lectura en papel? A ver si va a resultar un problema de negocio y no de cultura.

Precisamente al hilo del inicio de este post, y mientras le daba los últimos toques antes de publicarlo, me he topado con este artículo. Más prohibiciones como respuesta a lo que no se entiende (motivos de seguridad aparte).

viernes, 15 de julio de 2016

Los niños, el verano y la lectura

Estamos en esa época del año en la que los hijos, si los tenemos, han terminado el cole (o el instituto) y tienen todo el día y todo el verano por delante para descansar, jugar y disfrutar del tiempo libre (qué tiempos aquellos, por cierto). En estos días he tenido dos conversaciones sobre este tema con dos familias con posturas diferentes acerca de cómo ven las vacaciones de sus hijos:

Familia 1: El verano es para que los niños descansen de horarios rígidos y deberes, jueguen en la calle e incluso se aburran, y como ya tienen el hábito de todo el año, leen cada día lo que ellos eligen y no hace falta que hagan otro tipo de tarea escolar.

Familia 2: Después de unos primeros días de total laxitud hay que pelear con ellos para que hagan un rato de deberes y lectura y así no pierdan el hábito para cuando empiece de nuevo el curso.

Las dos opciones son perfectamente válidas, y habrá infinitas otras igual de correctas, que nadie interprete que esto es o pretende ser un juicio de valor, simplemente las expongo porque me han hecho pensar acerca de cómo acercar la lectura a los niños, y viceversa, especialmente en una época del año en la que estos tienen más tiempo de ocio y menos obligaciones. Cada uno tendrá su propia estrategia y me consta que todas pueden tener éxito o fracasar dependiendo de múltiples factores, pero también que algunas funcionan mejor que otras. Lo que es seguro es que yo, en concreto, no tengo la solución infalible pero os dejo un par de tuits al respecto que he encontrado esta semana y que dan algunas claves, por si pueden servir de ayuda:



(Traducción libre: Tres formas de impedir que los niños lean: 1. Hacerles leer “clásicos”. 2. Ignorar sus elecciones. 3. Usar el término “educativo”).

Y con esto y nuestros mejores deseos para estos meses de estío, el equipo de sinerrata se despide hasta septiembre, ¡feliz verano y felices lecturas!

jueves, 7 de julio de 2016

Las recomendaciones literarias para el verano en el horno

Están en el horno, quiero decir, que no me cabía el titular.

Tampoco es que la gente se haya echado a las calles en masivas manifestaciones, pancarta en mano, pero puede que algún lector de este blog haya echado de menos el post que, desde sinerrata, dedicamos por estas fechas a recomendaros algunas lecturas para la época estival.

Este año lo vamos a hacer de forma un poco diferente, las recomendaciones irán incluidas en nuestro boletín, donde además de enteraros los primeros de nuestras novedades editoriales, promociones y sorteos, esperamos poder ofreceros, como en esta ocasión, contenido de valor, complementario a lo publicado en este blog y en las redes sociales.


Para las recomendaciones literarias, además de con Amalia, editora de esta casa, y de un servidor, contamos con varios de nuestros autores, y estoy intentando liar a los siguientes bloggers: Rubén Soriano, de Mucha Más Literatura, José Luis Benavente, de 30 de diferencia, Patricia Millán, de Relatos en Construcción, Cristina, de Abrir un Libro, y Mónica Gutiérrez, de Serendipia.

La lista no es cerrada, por supuesto, si algún blogger quiere aportar sus recomendaciones, que lo diga en los comentarios.

viernes, 24 de junio de 2016

¿Los libros son para el verano?

O eso se suele decir, aunque también es cierto que hoy en día las opciones de ocio se han multiplicado y repartimos nuestro tiempo de ocio entre multitud de actividades de todo tipo. Al menos, tenemos precisamente algo más de tiempo, y no hay actividad más relajante que tumbarse con un buen libro entre manos, y dejar pasar las horas.

Mientras preparamos las recomendaciones literarias del equipo de la editorial, vamos a echar un vistazo a lo que otros están recomendando para la presente temporada estival.

  • En el diario Levante, probablemente con la intención de no asustar a nadie, han optado por recomendar 10 novelas cortas, o como dicen ellos, Diez libros cortos para leer en la piscina  en la playa. No han hecho demasiado caso a las listas de más vendidos en la actualidad, y optan por recomendar libros que para mí ya son auténticos clásicos, como Rebelión en la granja o La guerra de los mundos, o auténticas obras maestras que nadie va a discutir, como Pedro Páramo. Yo personalmente, de la lista, me apunto uno de los que tengo pendiente: El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald.
  • Una de las blogueras de Papel en Blanco, Sarah, nos hace 5 recomendaciones desde su prisma personal. Pasaros y me decís que opináis. Yo personalmente me voy a quedar con las dos recomendaciones de autores españoles. Por un lado El silencio de las sirenas, de Beatriz García Guirado, porque confío mucho en el criterio de quien lleva las riendas de la editorial Salto de Página. Y por otro La maniobra de la tortuga, de Benito Olmo. A Benito le tengo de contacto en redes sociales, y he ido siguiendo lo que iba contando sobre la gestación de su novela. Lo que en principio iba a ser un libro más, por las críticas que vengo leyendo, parece que se ha convertido en una apuesta muy segura por la literatura de calidad por la novela negra.
  • ¿Amantes de la cocina en la sala? ¿No podéis descansar ni en verano? Bueno, pues un par de recomendaciones que nos llegan desde la web de la revista Telva.
  • Lo de Trendencias no sé si es una recomendación o un augurio porque tienen una bola de cristal, pero han decidido titular Las novelas que todo el mundo va a querer leer este verano. De este listado yo entresacaría Donde los escorpiones, porque Lorenzo silva nunca me falla. Y me llama la atención El libro de los Baltimore, de Jöel Dicker. Ya veremos, que el tiempo no se estira.
  • Quizás he tenido buen tino con mis recientes elecciones, ya que me acerco a un blog amigo, El buho entre libros, y en su lista también están Dicker y Silva. Añado a la mía La novela de Rebeca, de Mikel Alvira.
Yo de momento dejo mi lista aquí. Iba a meter, un poco con calzador, libros infantiles y juveniles, pero creo que merece la pena dedicar a ello un poquito de tiempo otro día.

martes, 21 de julio de 2015

Nos vamos de vacaciones


Con este calor no hay quien se concentre en la oficina así que, aunque seguiremos activos en las redes y continuaremos trabajando en las novedades de otoño, ponemos el cartel de “cerrado por vacaciones” en el blog hasta finales de agosto. Además, aprovecharemos estos días de ritmo pausado y más tiempo de ocio para dar buena cuenta de la lista de lecturas de la que os hablábamos en la entrada anterior, claro.

De parte de todo el equipo de sinerrata, os deseamos unas muy felices vacaciones y muchas, variadas y entretenidas lecturas, y os esperamos a la vuelta con más novela negra en español y el reecuentro con nuestros (y, esperamos, también vuestros) personajes favoritos.

miércoles, 8 de julio de 2015

Lecturas de verano

A estas alturas del año, muchos de vosotros (o eso esperamos) estáis ya de vacaciones o soñando hasta despiertos con ellas. Os podemos asegurar que en nuestro caso es lo segundo, mientras vamos preparando la lista de lecturas para estos días de asueto y de, ¡por fin!, unas cuantas horas libres que dedicar a leer perezosamente... Lo que os decía, soñando hasta despiertos.

No sé si también os pasa, pero una de las partes que más me gusta de las vacaciones, o de un viaje, es el mero hecho de prepararlas. Mientras pienso en dónde voy a ir o lo que voy a hacer o simplemente en qué voy a emplear ese tiempo libre, ya empiezo a disfrutarlo. Y lo mismo me ocurre con la lista de lecturas; me resulta de lo más placentero ir revisando y recopilando los libros que no he podido leer durante el año por falta de tiempo, esos que me he ido apuntando para precisamente este momento y también los que me han saltado desde otras listas que en estas fechas encontramos en medios y blogs o que nos proporcionan amigos y colegas. Llegados a este punto, creo que os podéis imaginar que me resulta imposible leer ni la mitad de lo que me propongo, pero eso es también parte de la diversión.

Hemos preguntado a los autores y colaboradores de sinerrata por sus recomendaciones o propósitos de lectura de verano, esperando que os puedan servir de inspiración o incluso daros una o varias ideas.

Maia Losch, la autora de Allí donde el viento espera, nos recomienda a Patrick Modiano, a quien ha conocido recientemente, dice, gracias al premio Nobel de Literatura que recibió el año pasado. Maia está leyendo ahora mismo, y disfrutando, Expiación, de Ian McEwan, y, aunque confiesa que sus lecturas son más de invierno que de verano, pone en su lista a Amos Oz y El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez.

Carlos Laredo, el escritor detrás de la serie del cabo Holmes, nos cuenta que él cada verano relee a Proust, particularmente El mundo de Guermantes (la tercera parte de En busca del tiempo perdido). Este verano piensa leer también Hombres buenos de Arturo Pérez Reverte y recomienda Enterrado en vida, de Arnold Bennet, El marciano, de Andy Weir, La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker, y cualquier título del divertido P.G Wodehouse, como Omnibus Jeeves. Otra vuelta de tuerca.

En la lista de lecturas de verano de Fernando Roye, el autor de El caso de la mano perdida, están: El tango de la vieja guardia, de Arturo Pérez Reverte, para hacer un viaje en el pasado y visitar Argentina, la Riviera francesa y Sorrento; Carreteras secundarias, de Ignacio Martínez Pisón, para recuperar las playas de invierno; El señor Malaussène, de Daniel Pennac, para vivir e integrarse en el barrio de Belleville de París; La interpretación del asesinato, de Jed Rubenfeld, para conocer a Sigmund Freud y las calles de Nueva York en 1909; y, por último, cualquier álbum de Tintín, de Hergé, para volver a la infancia.

José Morand, el autor de Devuélveme mi noche rota, nos recomienda para este verano: 
Dogma, de Lars Iyer. Es la segunda parte de una trilogía iniciada con Magma. En ella se narran las chanzas, los absurdos dictámenes, los desvergonzados discernimientos de un par de colegas escritores y filósofos, uno ligeramente más exitoso que el otro; pero, ambos, igualmente aficionados a la bebida. Se trata de un par de inútiles; auténticos damnificados de la ineficacia de su propio esnobismo. En esta segunda parte, viajan al Sur. La novela reproduce situaciones hilarantes derivadas de poner a este par de sofisticadísimos esnobs en el contexto rudo y ceñudo del Sur de los Estados Unidos.
Los Living, de Martín Caparrós. Esta novela fue Premio Herralde en 2011. A mi modo de ver, siempre vale la pena leer a Caparrós. Tanto si el libro es de ficción como si no lo es. (Este año ha editado un libro de no-ficción igualmente recomendable, titulado El hambre). La novela que le dio el Premio Herralde está provista de un humor negro absolutamente imbatible. Trata de un proyecto artístico completamente disparatado. En el que las obras de arte son cadáveres embalsamados expuestos en lugares públicos. Aparte del tema artístico (el arte como cosa inerte, sin vida), la novela trata de contextualizar la compleja situación política de Argentina, con el fallecimiento de Perón como punto de partida. Sin embargo, lo que más merece la pena es el curiosísimo estilo de Martín Caparrós, y su uso de los signos ortográficos un poco a la manera de Sterne.
Ni puedo ni quiero, de Lydia Davis. Lydia Davis escribe cuentos sobre casi cualquier cosa. Es más, hace que casi cualquier cosa se convierta en una pequeña pieza narrativa. Reflexiones aparentemente banales. Anécdotas. Reinterpretaciones de lecturas ajenas. Cartas nunca enviadas a personajes imaginarios. Como Borges, en el caso de que Borges no estuviese permanentemente instalado en lo exquisito. Davis a veces es ingenua. Otras veces resulta incisiva. A mi modo de ver, una lectura fresca, en el buen sentido. Además, estuvo casada con Paul Auster y ha escrito una excelente novela (El final de la historia) como desquite de su relación fallida.
Sin embargo, nos dice también, lo que lo que se ha propuesto realmente para este verano es leerse de cabo a rabo Anna Karenina.

Lucía Solaz, la autora de Manuscrito en el tiempo, El retorno de los bardos, y Entre sombras, se plantea este verano “atacar” unos cuantos de los libros que tiene pendientes. Algunos, como Rayuela, de Julio Cortázar, llevan años en espera y de estos meses de estío no pasa, nos dice. Entre el resto se encuentran: Creative Schools, el último ensayo del magnífico Ken Robinson, Feeding your demons, de Tsultrim Allione, Crematorio, de Rafael Chirbes, Natural grace, de Rupert Sheldrake y Matthew Fox y El mago, de John Fowles. Y, desde luego, añade, como buena lectora está abierta a cualquier sorpresa literaria que la vida ponga en su camino.

Javi de Ríos, colaborador de la casa en materia de prensa, medios y blogs, nos ha enviado sus propuestas de lecturas para sus vacaciones:
Una cosa pendiente: Cristina, de Abrir un Libro, habla en redes sociales de un escritor de CF al que nunca he leído: Robert Heinlein; voy a intentar buscar algo de este autor.
Una relectura en papel: Por tercera vez voy a releer los microrrelatos de Manu Espada en Personajes secundarios.
Lecturas en digital: De pequeñas editoriales, independientes como sinerrata, y digitales, voy a leer Homo homini lupus, de Robert Shearman, publicado por Fata Libelli, y El todopoderoso Shikaku, de Naoko Tanigawa, publicado por Chidori Books.
Lecturas en papel: Son dos libros que nos han ido regalando en casa, bastante conocidos, que quiero, al menos catar, y casi seguro leer: Cabaret Biarritz, de José C. Vales, y Charlotte, de David Foenkinos.

Otra de las fantásticas colaboradoras de la editorial, Judit Rodríguez Carmona, nos recomienda un título y nos deja otro todavía pendiente:
Ya leído: Incendios, de Wajdi Mouawad (KRK a Escena). Breve y maravillosa obra de teatro, un género que siempre me ha gustado porque me permite, mejor que muchas novelas, aproximarme al máximo al escenario de la narración, traspasando las palabras; y sobre todo porque da al lector solo lo justo para pensar e interpretar la obra. Esta, Incendios, va si cabe un paso más allá. Ya no es solo el género y el mensaje, es también la forma de transmitirlo, el juego de voces y flashbacks que Mouawad hace para contar algo que, irónicamente, nos deja helados. Recomendada no, recomendadísima lectura para una de estas tórridas tardes de verano.
No leído. Stoner, de John Williams (Baile del Sol). Yo, como casi todos, me dejo guiar muchas veces por las sugerencias de mis amigos (y no tan amigos) lectores. Apenas he leído comentarios ni reseñas, y poco sé de su argumento más allá de lo que pone en su contra cubierta, pero no puedo pasar por alto un libro que me han recomendado tantas veces, así que Stoner será una de mis próximas lecturas. La verdad es que promete...

Y, ya para terminar esta entrada cargada de literatura y horas de agradable lectura veraniega, os contaré que en mi lista de vacaciones, entre otros muchos títulos, están los tres últimos casos del inspector Montalbano, creado por el inimitable Andrea Camilleri, El marciano, de Andy Weir (y no solo porque sea una recomendación de Carlos Laredo), La casa de las miniaturas, de Jessie Burton, algún libro de la serie de Harry Hole, de Jo Nesbø, y la relectura anual de Mi familia y otros animales, de Gerald Durrell, que nunca falla en hacerme reír y en trasladarme a esos maravillosos y largos veranos de la infancia.

En cuanto a recomendaciones, dejadme que me despida diciendoos que cualquiera de nuestros libros será una excelente compañía para unos días de caluroso descanso.

jueves, 21 de agosto de 2014

Serpiente de verano


La noticia editorial del verano, al menos en el mundo anglosajón y particularmente en Estados Unidos, está siendo la pelea entre Amazon y Hachette. En realidad, más que una serpiente de verano, yo diría que es un culebrón, puesto que algunas de las replicas por ambos bandos parecen más las de un amante despechado que una discusión seria sobre una diferencia de pareceres.

Haciendo un breve y simplificado resumen, Amazon y Hachette tienen un desencuentro sobre las condiciones de su acuerdo comercial, el primero presiona a la editorial dificultando el acceso de los lectores/compradores a sus libros en su supertienda, los autores de Hachette protestan públicamente y Amazon se defiende primero intentando “comprar” a estos autores (ofreciéndoles el 100% de los derechos de autor, que, para empezar, son en parte de Hachette) y más tarde atacando la política de precios de la editorial  (y el reparto de beneficios con los autores, así, de paso). En la siguiente fase de la discusión, un grupo de novecientos autores americanos publica una carta abierta denunciando la agresiva estrategia del gigante de las ventas online y esta vez la respuesta de Amazon resulta ser un poco más pasional: sigue criticando duramente los altos precios que las editoriales ponen a sus libros electrónicos y pide a lectores y autores que escriban directamente al director general de Hachette para solicitar su bajada. Además, en su argumentación utiliza unos más que cuestionables cálculos matemáticos y una cita de George Orwell traída de contexto.

A este lado del Atlántico se sigue la pelea con más atención que comentarios, aunque ha habido quien se ha pronunciado, con argumentos razonables, en una dirección u otra. Yo en este caso coincido más con José Luís Merino que con Enrique Dans, aunque, como decía, encuentro afinidad en ambos razonamientos, pero lo que sí tengo claro es que Amazon no es quien para decidir el precio de ningún producto, sino que este debe estar en manos de quien lo produce y, en última instancia, del consumidor, que lo comprará o no según le parezca bueno (o no). En esta ocasión Amazon juega con la apariencia de estar del lado de los consumidores pero, no nos engañemos, solo está de su propio lado y defiende su propia estrategia comercial y sus beneficios (y esto no es una crítica, es una empresa y es eso lo que debe hacer).

En mi opinión, lo que se juega aquí es la futura hegemonía del gigante en el mercado y esto es lo que me parece realmente peligroso, si se confirma, para editoriales, autores y lectores, si le damos la autoridad como amo del negocio para decidir por nosotros. Afortunadamente, hay otras plataformas de venta de ebooks que aún buscando dar el mejor servicio y precio a los lectores hablan de tú a tú con los editores y también trabajan con y por ellos.