viernes, 9 de octubre de 2015

¿Y qué demonios es una editorial digital?

Si nos seguís en las redes sociales ya nos habréis oído hablar de la encuesta que ha puesto en marcha en su blog Razonamiento de un editor, Aharón Quincoces. Han pasado los días, y aunque nos comenta que la participación ha sido baja, acaba de publicar un análisis de los resultados.

La pregunta era la siguiente: ¿Qué es una editorial digital? Y la respuesta mayoritaria, con casi un 44% de los votos ha sido la que define a una editorial digital como aquella que maneja un flujo de trabajo digital.

He de decir que realmente esta es la respuesta adecuada, a tenor de lo que comenta Aharón sobre los resultados de la encuesta, y de la definición sobre nuestro trabajo en sinerrata que le he pedido a Amalia López, editora de esta santa casa:
Aunque reconozco que no tengo cien por cien clara la definición de editorial digital, creo que es un concepto muy amplio y también difuso, entre las opciones de la encuesta la que más se acerca a mi concepción particular es "la que tiene un flujo de trabajo digital". Y en ese flujo de trabajo incluyo la distribución, aunque el producto final, el libro, no sea digital, como en el caso de sinerrata con la impresión bajo demanda, aunque tampoco creo que sea imprescindible. Quiero decir, que también podemos pensar que la distribución sale del ámbito de la editorial en sí misma. En mi opinión, una editorial digital es aquella que tiene un proceso totalmente digital,  aunque a final de la línea de producción el resultado pueda ser tanto un libro impreso como uno electrónico (y siempre teniendo en cuenta que para cada uno de los formatos se pueden necesitar distintos caminos).
Obviamente estoy de acuerdo  con ambos editores, sobre todo teniendo en cuenta que ellos son los que conocen a fondo los entresijos del mundo editorial. Pero no me resisto a hacer una matizaciones poniéndome más en la piel del lector, del comprador de libros, a pesar de trabajar codo con codo con los profesionales de la edición.

Yo no me llevaría, por ejemplo, las manos a la cabeza, por ese 25% de personas que responden que una editorial digital es la que publica sólo e-books. ¿Por qué hacerlo? Es absolutamente normal que un lector intente definir más a una editorial por el producto que le hace llegar a sus manos, que por un flujo de trabajo interno que no tiene por qué conocer. No es "su trabajo" conocerlo, sino disfrutar de sus libros.

Por otro lado, ¿no tiene flecos que se escapan el hecho de decir que una editorial digital tiene un flujo de trabajo digital? ¿Qué empresa, de lo que sea, hoy en día, no ha ido transformando parte de su flujo de trabajo, sino todo, a digital? ¿No puede haber editoriales cuyo único "producto" sea el libro en papel pero su flujo de trabajo sea principalmente digital? Entonces, en cierto modo todas las editoriales son digitales, ¿o no?

Así que, de nuevo, aunque creo que están equivocados, entiendo a la perfección a ese 25% de respuestas. En definitiva, según el prisma me parecen válidas todas las respuestas de la encuesta, excepto aquellas editoriales gestionadas por androides que implantan historias digitales en nuestro cortex cerebral. Pero, !aich!, esa no estaba.

1 comentario:

  1. Interesantísimo artículo, gracias por compartirlo.

    Saludos

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